[Priv. | Pasado] Los niños del mar
#8

El azabache aparentaba disfrutar la aparente calma en el ambiente con ambas manos en los bolsillos de su pantalón aun viviendo un verdadero pesar en su interior; a pesar del cansancio y del enorme vació que ocupaba su corazón se alzaba de nuevo frente a la vida así como esta le había enseñado. Desde aquel ventanal era capaz de ver el mar una vez más majestuoso y respetuoso con aquellos que fueran capaces de soñar como niños aun siendo adultos, algo qué, aunque no le dijera a nadie seguía haciendo. Agarró con delicadeza su colgante alrededor de su cuello, acariciándolo con la yema de los dedos sin abrir su interior imaginando el rostro de su pequeña hija sin derramar ni una lagrima hasta el momento, no hasta tenerla de nuevo en sus brazos y ahora que nadie lo estaba mirando el brillo de sus ojos rojos se veía más apagado que nunca. 

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No tan lejos de llegar hasta ese punto y derrumbarse intentaba buscar la manera de encontrarla sin ponerla en peligro, era una sensación extraña ¿tanto vale la vida de alguien que la antepones a la tuya propia hasta de manera espiritual? el infame y desconocido hombre de Roshwann frente a esto empezaba a verse superado por el cansancio acumulado y por sus propios pensamientos negativos que poco a poco, ganaban en su batalla interna. - ¿Y si no llego a tiempo? - Tras unos segundos decidió bajar de nuevo su diestra hasta su bolsillo derecho sacando uno de sus últimos cigarrillos del día y con un cansancio cada vez más real lo colocó en sus labios para llevarse el encendedor hasta el mismo, buscando aliviar aunque fuera un poco su estado de nervios que llevaba consigo en lo más profundo de su ser pero ... algo le hizo cambiar de opinión, algo que jamás reconocería. - Aun puedo sentirla ... todavía no es tarde. - Y aunque aquello tan solo fuera un impulso creado por si mismo para autoconvencerse impuso de nuevo su voluntad por encima de si mismo; venció a sus pensamientos más negativos y volvió a guardar el cigarrillo en la cajetilla. Frente a los ojos del mundo no era más que un simple mortal pero si mirabas más allá de lo que los ojos te dejan ver podrías darte cuenta de la peligrosidad real de este tipo; si había algo más absoluto que los cánones implantados en el mundo del bien y el mal eso era su voluntad, la voluntad de un rey capaz de doblegarlos a todos pero sobre todo, capaz de doblegarse a si mismo.

El silencio del apartamento en la noche le hacía mucho más fácil notar cualquier ruido y gracias a eso, aun sin girarse, sabía que su nueva invitada estaba despierta por un simple cambio de su respiración. Paciente como hasta el momento, decidió que fuera ella quien hablara primero antes de decir nada dándola todo el tiempo del mundo para hacerlo sin mover ni un ápice ni uno de sus músculos. Pero, antes de que pudiera realmente darse cuenta, aquella mujer ya se encontraba detrás de el, dándose cuenta de su cercanía tan solo por la voz - ... ¿desde cuando esta tan cerca? - Al instante, Barald ladeó su cuerpo para girarse quedando de costado ladeando también su cuello para quedar mirando fijamente el mar embravecido de sus ojos y el fuego en su interior. No tuvo dudas en aquel instante de que esa mujer pertenecía a ese escaso 5%. Dejo que hablara en todo momento hasta que el pelo rojo de Nyx le paso por delante de su cara tras aquel giro producto de su propio ego que dejo que su aroma se expandiera por el ambiente, incluso eliminando el suyo propio. El azabache sonrió levemente por un momento pero de pronto; tuvo una nueva idea.

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Fugaz, desenfundó su katana apuntando directamente al hombro herido de Nyx lanzando una estocada a la vez que daba un salto hacia ella acortando la poca distancia que había entre ambos. La katana paso de largo por encima de su hombro hasta llegar a dejar la empuñadura a la altura de la cara de Nyx, el cuerpo de Nyx fue empujado por Barald por su salto hasta llegar a apoyar su espalda en la pared cercana a las escaleras, clavando la katana en la misma y quedando cara a cara frente a ella, mirándola fijamente a los ojos. - ¿Crees que esto es alguna clase de juego? -  Tras aquellas palabras decidió quedar fijamente frente a ella, aun con la katana clavada en la pared y su cara muy cerca del rostro de Nyx. - Sara esta arriba durmiendo, puedes subir a verla ... - Y tras dar una de cal y una de arena ... decidió seguir hablando, ahora si retirando su katana de la pared. - Si quieres ayudar a Sara a encontrar a su hermano no vas a poder hacerlo sola ¿comprendes? - Sin dar pausa a su discurso, prosiguió, aunque esta vez más alejado de su rostro, dando un par de pasos hacia atrás tras haberse asegurado de que sus palabras sonaban directas gracias a su actuación. - Puedes romperme los dedos si quieres más tarde aunque realmente, no te he puesto ni un dedo encima. - Y ahora, por último, tras una leve pausa - Tu necesitas un escolta, yo necesito una cuartada y Sara ... Sara necesita ayuda. - 

Cofre del tesoro

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RE: [Priv. | Pasado] Los niños del mar - por Barald Kane - 02-06-2026, 02:24 AM

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