Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#12
¿Dimitri y Hae-won? Eso tendría que verlo con sus propios ojos, y no es que desconfiase sobre la habilidad de la división, el punto estaba en que ni siquiera conocía el potencial en profundidad de la mayoría, lo que incluía a la versión actualizada de Omuyaga y su fruta del diablo.

Le intrigaba poner a prueba las verdaderas capacidades de Kuroshiro, no podía mentirse. A pesar de tenerlos a todos en el mismo espacio de importancia, las ambiciones que cargaba lo llevaban a creer que ella necesitaba ser genuinamente fuerte, y eso llamaba su atención.

Ya tendría tiempo de pensarlo, por ahora debía centrarse en brindarle las herramientas que Nyra pidiese con tal de conseguir su comodidad consigo misma incluso en un ambiente tan hostil. Si una de sus condiciones para estar presente en esa extraña reunión con su desconocida esposa era aprender las tradiciones familiares, encantado le daría las correspondientes lecciones, en la forma más intensiva posible. Al final, era transmitirle el conocimiento de toda una vida en sólo poco más de catorce días.

Lo que no esperaba realmente, era su entusiasmo, reaccionando con una emoción característica a todo el lujo con el cual sus iris aguamarinas se topaban. La rubia decidió quitarse el calzado, decisión que el mismísimo Shin había ignorado a consciencia, y se quedó observándola con una sonrisa bastante enmarcada en sus labios, permitiéndole disfrutar a su manera, sin meterle prisa alguna. Quizás era un profesor exigente, ¿pero dictatorial? A quién se le ocurriría.

La hiperactividad de Kuroshiro era tal que hasta ignoró la doble intención de su broma, saltando hacia la cocina tras darle a entender que quería conocer la totalidad de la habitación por su siempre incansable curiosidad, y Hasegawa recordaría eso. Aunque tampoco tardó en acercarse a los ventanales y sorprenderse por las privilegiadas vistas al reino Ran, sosteniéndose sobre sus rodillas y prácticamente barriendo el suelo con su cola. Lo malo es que no pudo evitar ser dominado por las carcajadas cuando la frente de la humink chocó contra el cristal, como si no se hubiese dado cuenta de la ventana debido a la transparencia perfecta.

—¡Oye Nyri! ¡No te vayas a estampar contra otro muro invisible! —exclamó entre risas mientras lo preparaba todo, "limpiándose las lágrimas" de la risa que lo atacó.

A medida que se fue calmando, sucedió igual con Kuroshiro, quien finalmente se sentó en el lugar designado, Shin haciendo lo mismo junto a ella. Asiente brevemente ante la información de sus turnos, entonces se prepara para ir estableciendo las prioridades principales de las clases, organizándolas en su cabeza en completo silencio. El tiempo era oro.

Iba a responderle sobre el caracol comunicador, pero la cuestión sobre la base le rememoró lo de la puerta, y casi comienza a gritar lo importante que era prestar atención en clase cuando Nyra volvió a distraerse, preguntando sobre el sofá. El albino observó el mencionado, y suspiró, negando con la cabeza a modo de resignación. —Un rato, luego será primordial volver a la mesa, aunque seguro esta deje de servirnos. —recordó las costumbres a la hora las meriendas, o el simple hecho de compartir un sake. —Sé que tienes buena memoria, pero no vas a escuchar pocas cosas. Así que espero que te guste mi voz. —afirmó con una sonrisa —Por eso la libreta. A tu gusto será si prefieres o no anotar. —entonces se puso de pie, guiando el camino hacia el sofá y dejándose caer sobre el mismo primero.

—La cosa esa se llama Den Den y se apellida Mushi, no le des más vueltas. —descartó de inmediato la importancia del nombre, y se centró en lo relevante. —Empecemos de una vez. —en ese instante, el tono tan alegre y cantarín de Shin se tornó ligeramente más serio. No significaba nada malo, sólo expresaba con mejores resultados su concentración respecto a las siguientes palabras que diría.

—Bien. A día de hoy no sé qué tanto escuchaste cuando vino a verme Ichiro, pero voy a explicarte sobre mi familia. Si no entiendes esto es imposible continuar con lo demás. —no dijo aquellas palabras "subestimándola", sino, como un hecho. Contarle la historia era un cimiento obligatorio —Incluso desde que los viejos tienen memoria, los clanes Hiroshi y Hasegawa han estado en conflicto político. Ambos son históricos formadores de marines, y con ello no me refiero a que destacaron por sobre el resto, sino, que el oficio forma parte de la tradición familiar. —repasó, observándola a los ojos con suma atención. La mirada de Shin habituaba a ser fuerte, resaltándose en instantes así —Siempre lucharon por ganar cercanía hacia el Palacio Real en el Reino de Sorbet, la isla donde nací, sin embargo, la lucha política entre ellos los ha perjudicado antes de que siquiera pudiesen acercarse al objetivo. —otra breve pausa, intentaba no saturarla de información y permitirle procesar cada paso.

—Sabotaje social. Muertes de líderes en circunstancias extrañas. Artimañas políticas y todo lo que se te pueda ocurrir. Se debilitaron tanto entre ellos, que pasaron a ser clanes menores, a una escala inferior incluso al estado de crecimiento en el que se encontraban cuando vivieron su apogeo. —desvió la vista al ventanal, acercándose gradualmente al punto en donde él gana protagonismo —Cuando los nuevos lideres asumieron sobre los clanes, decidieron algo polémico. Considerando la enemistad histórica que jamás iba a permitirles avanzar, creyeron que sería buena idea unificar las dos casas, y la mejor manera de hacerlo sería pactar un matrimonio entre los herederos principales de cada familia. En el caso de los Hiroshi, al haber decidido tras múltiples reuniones que los hijos de esta unión llevarían el apellido Hasegawa, eligieron a Kiyoko. Mientras que el elegido por el otro bando fue Ichiro... —resopla ese nombre con desgana.

Repentinamente, Shin se levanta del sillón y expande los brazos —¡Luego de unos meses, una cigüeña apareció en la casa de Kiyoko e Ichiro, y dejó al bebé más perfecto que el mundo haya visto! —finalmente se señaló, con una sonrisa radiante y pequeñas estrellitas lloviendo de su gesto —Así fui creado. —demasiada tensión, y claro, muchísimos datos, debía romper la carga de alguna manera o empezaría a sentirse sucio de tanta nobleza recorriéndolo.

—Ese bebé tan perfecto y radiante pasó a materializar la unión de los clanes, y cargar con la responsabilidad de, en un futuro, liderar las dos casas al mismo tiempo. Un sólo nombre al mando de familias que antaño se preferían muertas, tras infinidad de generaciones repitiendo el ciclo. —ahí se explicaba el motivo de la broma. Acababa de confesarle uno de los mayores motivos por los cuales lo habían convertido en un arma desde pequeño, nació sin destinos que elegir, al menos desde la intencionalidad de los altos mandos.

Así como la causa que eligió gracias a Himari tiempo después, desde antes de llegar al mundo ya se había establecido un objetivo más grande que su existencia.

Su tono solemne desde esas últimas palabras se mantiene, así como un contacto visual que se iba volviendo inexpresivo —Seguí las reglas hasta que me aburrí, y un día decidí abandonar Sorbet. Supongo que los Hiroshi no se lo tomaron bien, porque siempre estuve bajo la tutela principal de los Hasegawa. —ahí entraba el motivo de la boda que buscaban imponerle —Por lo general, yo podría haber elegido con quién quería casarme, pero como los Hiroshi habían resignado el apellido acompañando mi nombre, consideraron que el hecho de volverme "rebelde" era una deuda sobre su honor como familia. Estoy seguro de que ese es el motivo. —rememorando las palabras de Ichiro, "el problema que le resolvió" tomaba sentido con esa explicación —Si me lo preguntas, creo que el patriarca de los Hiroshi le exigió al de los Hasegawa este matrimonio para... "recuperar" el control sobre mí. O al menos compensar la humillación que debe utilizar como excusa con tal de imponer sus intereses. —observa entonces al Den Den Mushi, intentando ordenar sus pensamientos.

—Hiroshi Sakura... no la recuerdo muy bien. —suspira, elevando la vista al techo —No me permitían interactuar con otros niños de pequeño, así que no podría decirte cómo era en esos años. El caso es que es una de las hijas del patriarca de los Hiroshi, casarme con ella implicaría poner un par de ojos de parte de la familia de ellos más importante sobre quien lideraría los dos clanes. —recuperando su sonrisa, la observaría de soslayo —Es un juego político, sin más. —reconoció, retomando su gesto confiado —Un juego que se abrió por mis acciones, de lo contrario, no habrían tenido ni un sólo argumento para imponerme nada. —afirmó, sin titubeo en su voz.

—Pero no me arrepiento. A día de hoy, ya decidí qué pesos quiero cargar y cuáles es mejor olvidar. —su paz al decirlo indica que es genuinamente honesto con sus palabras, y es precisamente por ello que luchará contra el compromiso impuesto. La libertad, a ojos de Hasegawa, resulta innegociable —Bien, ¿todo claro o hay algo que no entiendes? Si tienes dudas es el momento, antes de pasar a lo siguiente. —la humink no se hacía una idea de todo lo que faltaba por aprender.

La historia resumida de los clanes y el motivo de su nacimiento sólo eran la punta del iceberg.
[Imagen: vEBNZb3.png]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Hasegawa Shin - 02-06-2026, 11:58 AM

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