Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#13
Reí cuando Shin lo hizo, sabiendo que tuvo que haber sido gracioso verme chocarme por accidente.

Poco después nos sentamos en el comedor (¡ya haría en otro momento que pusieraa nombre a su Mushi Mushi!), ¡aunque logré convencerlo de irnos al sofá! ¡Bieeeen!

—Shin, ¡usas tu voz de forma increíble! —exclamé emocionada, recordando todas las facetas distintas que había llegado a ver de él, incluyendo la última sorpresa de aquel baile de máscaras—. ¡Seguro que eres increíble contando historias!

Lo seguí alegremente hasta allí, y realmente me encantó la sensación de la alfombra bajo los calcetines. Él se sentó y yo hice lo propio a su lado, dejándome caer sobre mi pierna derecha, doblada, mientras la izquierda seguía en contacto con la alfombra. Así, quedé mirándolo de frente, dejando a mi diestra el respaldo y tras de mí la mesa en la que habíamos estado. ¡La tela era taaaan suave! Enseguida me giré para agarrar el cojín más cercano. ¡Estaba hecho con el mismo tejido! ¡Y era tan blandito! Enseguida lo abracé como si fuera un peluche y mis gemas se volvieron expectantes hacia el albino. ¡Estaba lista para empezar!

Hacía bastante que no me contaban una historia, así que estaba muy emocionada, especialmente porque era la suya.

Érase una vez, dos clanes, Hiroshi y Hasegawa, que siempre vivieron en conflicto. No pude evitar que mis orejas se movieran ligeramente hacia atrás ante la mención de que ambos eran formadores de marines. ¿Ligados a la Marina como tradición familiar? Intenté que no se me notara, pero mentiría si dijera que no me preocupó un poquito aquella información… y la nueva no me hizo sentir mucho mejor. No tenía buenos recuerdos ligados al Reino de Sorbet, pero me esforcé en centrarme en lo importante.

Los conflictos llegaron al sabotaje mutuo y a la sangre. Quizás también al soborno, traiciones y otras cosas. Tanto se debilitaron mutuamente, que supuse que a duras penas llegaron al presente. Por eso decidieron fusionarse. Fue entonces cuando escuché por primera vez el nombre de la madre de Shin: Kiyoko. No pude evitar preguntarme cómo sería. Al final, ella e Ichiro tuvieron que casarse por obligación, y eso era bastante triste...

—Pobrecitos… —murmuré, habiendo llegado a apretar más el cojín contra mi pecho en algún momento sin que me hubiera dado cuenta.

De la nada, Shin se levantó extendiendo los brazos.

—¡Luego de unos meses, una cigüeña apareció en la casa de Kiyoko e Ichiro, y dejó al bebé más perfecto que el mundo haya visto!

El contraste fue tan súbito ¡que no pude no echarme a reír! Por supuesto que tenía que aprovechar para lucirse, ¡no por nada era el protagonista, después de todo!

Sin embargo, conforme más escuchaba, más comprendía las expectativas de los dos clanes sobre él. Siglos de historia sobre sus hombros, y ahora dos familias que ansiaban ser poderosas sentían el miedo de ver caer su imperio casi antes de nacer. Con lo fácil que podía ser que cada uno se encargara de su propia vida en vez de querer controlar el futuro de generaciones que ni van a llegar a conocer… ¡La gente podía ser tan compleja!

Al final, por supuesto, cuando Shin se fue de Sorbet, las dos familias se pelearon. Me preguntaba qué habrían recibido los Hiroshi a cambio de dejar que se mantuviera el apellido de los Hasegawa. ¿Quizás ya no les parecía suficiente? ¿Considerarían que, tras su rebeldía, el pacto se habría roto de algún modo? ¿Creerían que un nuevo matrimonio pactado sería suficiente o querrían más cosas además?

Hiroshi Sakura. ¿Cómo sería? Quizás era una pobre chica en la misma situación que Shin y en el fondo se alegraría de no casarse con un desconocido.

Mis ojos se abrieron mucho ante una nueva información. ¡¿No le permitían interactuar con otros niños?! ¡¿Nunca había jugado con otros niños de pequeño?! El ceño se me frunció al tiempo que apretaba el cojín. Aquello me enfadó, y de verdad. ¡¿Cómo se puede ser tan ruin de tratar así a un pobre niño?! ¡Normal que esté tan obsesionado con entrenar! No era sólo su nueva ambición tras conocer a Himari, ¡es que durante los años más importantes de su vida casi no le dejaron hacer otra cosa! Y claro, como no era suficiente, pues ahora a intentar ponerle una espía. Si eso es así, imaginaba que se habían esforzado en encontrar a una candidata que creyeran capaz de manipularlo. No pude contener un bufido. ¡¿Por qué no se cansaban y lo dejaban en paz?!

Pero su paz en aquellas últimas palabras lograron calmarme un poquito. Sólo un poquito. Sí, sabía que esa era una pelea que había que luchar simplemente para dejarles claro una realidad que ya estaba decidida por más que no la aceptaran, ¡pero seguía dándome mucha rabia!

—¡Qué pesados! ¡Que se ocupen de su vida! —me quejé indignada dando un golpe con el cojín al sofá, aun sabiendo que una solución tan fácil no sería aceptada por ellos.

Intentando relajarme mediante el movimiento, apoyé la espalda contra el respaldo y subí ambos pies al sofá, colocando el cojín sobre mis rodillas.

—Vale, sí que tengo preguntas… —adelanté, ligeramente más tranquila—. La primera, ¿qué edad tienen tus padres? ¿Hace mucho que no los ves juntos? —inquirí, ladeando ligeramente la cabeza, con curiosidad—. Si tan importante es para ellos la unión de sus legados familiares y tú te has ido… ¿Crees que les habrá dado por intentar tener otro hijo por si no te recuperan? ¿Sería posible que tuvieras un hermano y no lo sepas?

Analicé su reacción, sin estar segura de si era una posibilidad que quizás no se había planteado o si yo estaba preguntando alguna tontería. Por supuesto, escucharía su explicación. Después de todo, era una idea horrible, pero si lo habían tratado como un objeto desde pequeño, ¿por qué no traerían a otro hijo al mundo para hacerle lo mismo?

—Sobre Sakura… ¿Crees que su familia puede intentar aprovechar la situación para intentar cambiarte el apellido a Hiroshi?

No sabía mucho de nobleza, pero había oído historias de familias con ramas principales y secundarias. No tenía ni idea de cómo podría funcionar eso, pero si la hipótesis del hermano fuera factible, podría ser que hubiera una posibilidad.

Y, por último...

—Mmm… Shin… Eso de que ambas familias han entrenado siempre a la Marina… ¿Significa que saben cosas que ha pasado en la Marina…? —Mis orejas se habían ido ligeramente hacia atrás y mis dedos acariciaban una y otra vez la tela de forma medio oculta en la parte baja del cojín—. Si es el caso… Mmm… ¿Podríamos… no mencionar mi apellido cuando fuéramos? —pregunté con una suave sonrisa, intentando que no se me notase el nudo creciente en el pecho—. ¿Crees que sería creíble que yo no tuviera apellido… o tu padre se habrá informado ya sobre los miembros de tu división?

¿Le traería problemas a Shin si la historia de mis padres salía a la luz? ¿Podrían lograr echarme de la Marina por eso…?
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Nyra Kuroshiro - 02-06-2026, 02:54 PM

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