02-06-2026, 05:21 PM
El arquero se encuentra en una situación complicada y con un estado de ánimo complicado, pues por un lado sabe que debe arrestar a la pirata que tiene en frente por sus crímenes y por evitar que siga cometiendo otros delitos, sin embargo es consciente de que en ese momento no tiene medios para vencerla, y menos aún para mantenerla bajo control hasta llegar a un cuartel donde entregarla, pues el joven pelirrojo se niega por completo a matar si puede evitarlo. El joven arquero estaba conteniendo el impulso de simplemente lanzarse a una pelea suicida, pues quedó más que claro con el anterior movimiento que es incapaz de seguir la velocidad de la pirata y eso haría que en caso de que ella lo atacara no pudiera defenderse y quedara completamente expuesto a un ataque que de seguro le haría más daño del que puede tolerar de momento. A esa situación se une el hecho de que parece conocer a una pirata, la única, que por el momento está a salvo del arquero quien se ve incapaz de hacerle cualquier tipo de daño, pues a pesar de saber que debe arrestarla en su mente no es más que una pobre muchacha que acabó en el camino equivocado por sucesos de la vida fuera de su control.
Lo que termina de hacer la situación un auténtico infierno repleto de encrucijadas y dilemas que hacen que el arquero tenga que hacer malabares con sus obligaciones, ideales y emociones para intentar mantener la cordura es el hecho de que la persona que les ha atacado es el compañero del cobarde que está ahora mismo encerrado en el barco del joven marine y el asesino de la Lunarian, que si bien inició hostil hacia el cazador de la marina luego buscó la forma de redimirse, estando dispuesta a cambiar el curso de su vida y encaminarla a algo de provecho y honrado. Ese acto cobarde, atacándola por la espalda como si no importara arrebatarle la vida únicamente por no entregarle fácilmente lo que quiere hace que el arquero sienta auténtico desprecio hacia ese sujeto y sus compañeros.
La pirata está herida con cierta seriedad en su hombro, una herida de flecha bastante seria por su tamaño, aunque afortunadamente no pilla ninguna zona vital por lo que su vida en sí no corre un riesgo inmediato, salvo por infección y mala cicatrización si no acude a un médico. El joven aplica unos primeros auxilios que recuerda de cuando su abuelo le enseñaba a vivir en el bosque y a sacar todo provecho del mismo, y sobre todo, a como evitar morir por heridas y mantenerlas bajo control lo bastante para llegar a visitar un médico. Mientras el pelirrojo la trata nota como un cambio radical en su comportamiento, como si la agresividad y violencia que parecía mostrar antes han desaparecido, ahora parece una niña indefensa y asustada. Tras comentar que conoce un buen médico y en el momento de empezar el tratamiento la peliverde casi parte la madera con un mordisco y un grito ahogado, antes de preguntar si le dejaría cicatriz. El joven arquero mira con detenimiento y dice
-Si simplemente lo dejas cerrarse tal cual lo más probable es que sí, pues lo que hice fue simplemente taponar la herida y evitar que te desangres, la herida sigue ahí y esos trapos solo hacen de tapa para que la sangre no salga de tu cuerpo, sir. Si el médico que conoces es capaz puede que evite una cicatriz, pero eso ya está totalmente fuera de mis capacidades.-
Tras las palabras sobre no arrestarla la pirata parece tomarlo como una burla, y menciona algo que hace que el marine tenga que reunir toda su capacidad de control sobre sus emociones para no mostrar un cambio externo, por mucho que internamente esté enfurecido pues no, Bertram no sigue ciegamente lo que dicen los nobles ni los tenryubitos si puede evitarlo, para él la justicia es ayudar a quien lo necesite, no imponer la voluntad de un grupo de necios ególatras que casi le cuestan a él la vida. Y sobre todo, lo que más le molestó fue lo último, nadie debería hacer esas cosas ni deberían tener el poder de hacerlo por lo que el joven se rasca tras la cabeza y dice
-No sé con que clase de gente te has cruzado hasta ahora, pero mi objetivo es ayudar y proteger a quien pueda, desprecio cualquier acto de maldad y por ello es que no mato si puedo evitarlo, sir. Sin embargo tampoco ignoro a la gente que decide ignorar las leyes delante de mí, lo cual no aplica a sujetos diciendo alguien hizo esto.-
Cuando la pirata le saca el cartel y menciona lo de que no le gusta que la vaya enseñando a cualquier tipo que se cruce muestra que la conocida de Maria no sabe nada de él, no conoce su forma de ser ni su propia forma de actuar. El joven escucha lo que ella tiene a decir y responde
-Eres la primera a la que pregunto por ella, más que nada porque me acordé de lo que me comentó ella sobre su Unnie. Por desgracia los carteles son de acceso público por lo que va a ser difícil que no la vean. Descuida, no tengo impulsos suicidas, e ir yo solo junto a una banda pirata y con una compañera de ellos heridas es gritar que quiero morir, sir. Ya hice lo que pude por ti, ahora solo ten cuidado que la sangre atraerá depredadores y trata de alcanzar el médico cuanto antes, sir.-
Tras eso el arquero se levanta, se ajusta el arco en el hombro y comienza a caminar hacia donde escucha los pasos del hombre, buscando un indicio de su aspecto o algo que le permita identificarlo a futuro, manteniendo sus sentidos atentos por si ocurre algo inesperado.
Lo que termina de hacer la situación un auténtico infierno repleto de encrucijadas y dilemas que hacen que el arquero tenga que hacer malabares con sus obligaciones, ideales y emociones para intentar mantener la cordura es el hecho de que la persona que les ha atacado es el compañero del cobarde que está ahora mismo encerrado en el barco del joven marine y el asesino de la Lunarian, que si bien inició hostil hacia el cazador de la marina luego buscó la forma de redimirse, estando dispuesta a cambiar el curso de su vida y encaminarla a algo de provecho y honrado. Ese acto cobarde, atacándola por la espalda como si no importara arrebatarle la vida únicamente por no entregarle fácilmente lo que quiere hace que el arquero sienta auténtico desprecio hacia ese sujeto y sus compañeros.
La pirata está herida con cierta seriedad en su hombro, una herida de flecha bastante seria por su tamaño, aunque afortunadamente no pilla ninguna zona vital por lo que su vida en sí no corre un riesgo inmediato, salvo por infección y mala cicatrización si no acude a un médico. El joven aplica unos primeros auxilios que recuerda de cuando su abuelo le enseñaba a vivir en el bosque y a sacar todo provecho del mismo, y sobre todo, a como evitar morir por heridas y mantenerlas bajo control lo bastante para llegar a visitar un médico. Mientras el pelirrojo la trata nota como un cambio radical en su comportamiento, como si la agresividad y violencia que parecía mostrar antes han desaparecido, ahora parece una niña indefensa y asustada. Tras comentar que conoce un buen médico y en el momento de empezar el tratamiento la peliverde casi parte la madera con un mordisco y un grito ahogado, antes de preguntar si le dejaría cicatriz. El joven arquero mira con detenimiento y dice
-Si simplemente lo dejas cerrarse tal cual lo más probable es que sí, pues lo que hice fue simplemente taponar la herida y evitar que te desangres, la herida sigue ahí y esos trapos solo hacen de tapa para que la sangre no salga de tu cuerpo, sir. Si el médico que conoces es capaz puede que evite una cicatriz, pero eso ya está totalmente fuera de mis capacidades.-
Tras las palabras sobre no arrestarla la pirata parece tomarlo como una burla, y menciona algo que hace que el marine tenga que reunir toda su capacidad de control sobre sus emociones para no mostrar un cambio externo, por mucho que internamente esté enfurecido pues no, Bertram no sigue ciegamente lo que dicen los nobles ni los tenryubitos si puede evitarlo, para él la justicia es ayudar a quien lo necesite, no imponer la voluntad de un grupo de necios ególatras que casi le cuestan a él la vida. Y sobre todo, lo que más le molestó fue lo último, nadie debería hacer esas cosas ni deberían tener el poder de hacerlo por lo que el joven se rasca tras la cabeza y dice
-No sé con que clase de gente te has cruzado hasta ahora, pero mi objetivo es ayudar y proteger a quien pueda, desprecio cualquier acto de maldad y por ello es que no mato si puedo evitarlo, sir. Sin embargo tampoco ignoro a la gente que decide ignorar las leyes delante de mí, lo cual no aplica a sujetos diciendo alguien hizo esto.-
Cuando la pirata le saca el cartel y menciona lo de que no le gusta que la vaya enseñando a cualquier tipo que se cruce muestra que la conocida de Maria no sabe nada de él, no conoce su forma de ser ni su propia forma de actuar. El joven escucha lo que ella tiene a decir y responde
-Eres la primera a la que pregunto por ella, más que nada porque me acordé de lo que me comentó ella sobre su Unnie. Por desgracia los carteles son de acceso público por lo que va a ser difícil que no la vean. Descuida, no tengo impulsos suicidas, e ir yo solo junto a una banda pirata y con una compañera de ellos heridas es gritar que quiero morir, sir. Ya hice lo que pude por ti, ahora solo ten cuidado que la sangre atraerá depredadores y trata de alcanzar el médico cuanto antes, sir.-
Tras eso el arquero se levanta, se ajusta el arco en el hombro y comienza a caminar hacia donde escucha los pasos del hombre, buscando un indicio de su aspecto o algo que le permita identificarlo a futuro, manteniendo sus sentidos atentos por si ocurre algo inesperado.

