[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3)
#15
Tras un temible error de cálculos por parte de los marines que les costó a cada uno de ellos una severa herida, o un par en el caso del arquero, por lo que los tres avanzan con el cuerpo pesado y los dientes apretados, lamentando ese error de novatos poco propio de ellos. Pese al terrible error el grupo de marines ha logrado librarse de los Lapahn, dejando sus cuerpos amontonados en el camino formando una especie de muro que provoca que el camino sea aún menos transitable que antes. Los tres marines manchan la nieve con su propia sangre caliente, notando punzadas de dolor por los zarpazos y en el fondo de su mente se juran no volver a cometer el mismo error. Poco a poco los marines avanzan hacia el teleférico que los llevará hasta el castillo, donde se dice se encuentran los médicos retenidos como prisioneros, o más bien como lo ve el pelirrojo, son una moneda de chantaje para lograr algo del reino. Apenas han avanzado unos cincuenta metros cuando el sonido de ruedas llenan el lugar, alcanzando rápidamente los oídos del contramaestre quien solo puede pensar en una persona para estar ahí y aparecer justo en ese preciso momento, el culpable de la situación del reino.

Antes siquiera de darse la vuelta para ver al sujeto, y gracias a sus años de cazador y su visión periférica, el joven marine se percata del cambio en Kibai, por lo que seguramente sea quien sea el culpable de todo esto es alguien que el cocinero de la división ya ha visto. El joven arquero se da la vuelta con calma, tomando el arco en su mano y tomando una flecha en concreto del carcaj habitual, con un movimiento tan natural que nadie lo miraría dos veces, y menos si no están acostumbrados a luchar con arqueros, pues puede parecer un movimiento simple, pero en realidad es un momento delicado y crucial para todo arquero, pues si logra evitar que identifiquen sus flechas, es capaz de aprovechar la incertidumbre en el rival para sorprenderlo con un daño que no se espera, aunque en este momento la diferencia en sí es apenas la capacidad de perforar, a futuro puede añadirle otros tipos de flechas, como explosivas, rellenas de veneno, corrosivas.

Conforme el sujeto empieza a hablar el arquero se posiciona, manteniendo como siempre las distancias y evitando entrar en combate cuerpo a cuerpo, y al mismo tiempo buscando siempre una posición desde la que poder disparar tranquilamente sin preocuparse de acertar a sus compañeros, quienes suelen encargarse de la pelea cuerpo a cuerpo. Lo que más le llama la atención y preocupa al arquero en una primera impresión son los enormes osos que tiran de la carreta, dos bestias que cada una alcanza fácilmente los tres metros de altura a cuatro patas, pudiendo alcanzar sin problemas los 8 en el momento que se alcen sobre sus extremidades traseras. Sus pequeños ojos no se separan de los marines, ni parpadean, manteniéndose fijos en los que serán los rivales de su amo, y con su aspecto poco amigable seguramente no son inofensivos.

Como es costumbre Stroud es quien toma la iniciativa y entabla conversación con el sujeto, queriendo averiguar más de sus intenciones y lo que sacará él de todo esto. Los ojos atentos y avizores de Bertram se fijan en el pequeño gesto de Stroud justo antes de iniciar su diálogo con el sujeto, siendo que en ese momento el marine toma una segunda flecha de forma disimulada mientras mantiene la misma distancia con Bertrug y sus osos. En el momento que percibe a Stroud cubrir sus piernas con su akuma el arquero decide no dejar las cosas al azar y lidiar con los osos para que no molesten. En el mismo instante que sus compañeros salen disparados hacia el sujeto, Bertram no titubea y vuelve a lanzar una oleada de haki, expandiéndolo hasta alcazar a los osos buscando mantenerlos paralizados, como a los Lapahn antes de acabar con ellos. Lejos de quedarse ahí, el joven marine tensa la cuerda de su arco y justo durante el ataque de Kibai lanza dos flechas, la que ya se encuentra en la cuerda tensada y una segunda justo después, ambas a su torso, la primera buscando el centro del mismo donde se encontraría el diafragma y la segunda la base de la columna, cargando cada flecha con electricidad mientras grita en claro

-Zwillingsblitze-

El joven arquero mantiene la mirada fija en el sujeto, pero no descuida los osos pues si bien el haki debería paralizarlos, en caso de que se vuelvan a mover deberá volver a detenerlos. Manteniendo la distancia y la compostura, junto a un aspecto calmado a pesar de la furia que brota en su interior, el arquero dice

-Por norma general los cobardes que usan este tipo de estratagemas no suelen rendirse, sir. Jugar con las vidas inocentes por conseguir tu objetivo es algo tan cobarde que me provoca repulsión.-

Tras eso el pelirrojo se aparta dos metros de un salto para estar más lejos de cualquier daño pero dentro de su rango de acción.

Carcaj de información de Bertram
berchanpandared



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RE: [Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3) - por Bertram Gaufrid - 03-06-2026, 12:34 AM

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