03-06-2026, 05:25 AM
Mis manos dejaron de jugar con las pinzas cuando el tío Eros dijo que en su casa no había música, ¿cómo puede existir una casa sin música?, eso debía ser muy triste, me quedé mirándolo fijamente por unos segundos, tal vez por eso siempre usa ropa oscura y parece un poquito triste, aunque no lo estuviera de verdad. Quería preguntarle más cosas pero entonces me preguntó qué era lo que más me gustaba de la música y mis ojos brillaron enseguida, casi olvidándome de aquella confesión de un hogar sin melodías.
—-- ¡El Violín! —- respondí muy emocionada mientras juntaba mis manos frente a mí, añorando un deseo que no suelo decirle a nadie. —- ¡Mi sueño más grande es aprender a tocar el violín! —- me puse de pie y apoyé las manos en mi cintura para parecer más grande, y cerré mis ojos como si presumiera de mis sueños. —-- También quiero conocer muchos instrumentos, pero es el violín el que más me gusta, y algún día me convertiré en una gran artista, ¡Seré famosa!
—--¡En mi casita va a haber música todos los días! —- dije muy emocionada al confesarlo — No sé si también habrá arte o baile, pero música sí, muuuuuchísima música. —- giré sobre mí misma hasta marearme un poquito y después volví a juntar los pies, sonreí imaginando lo bonita que sería mi casa cuando fuera grande, llena de canciones y sonidos felices.
Ya no pude seguir jugando con las herramientas porque el tío Eros ya las estaba guardando otra vez en su cinturón, pero no me molestó, ya había visto las que más llamaban mi atención. Escuché más sobre su casa de ensueño y sonaba muy bonita, una casa llena de risas, juegos y cosas nuevas por aprender, solo imaginar un lugar así me hizo sentir feliz también —- ¿Y puedo visitar al tío Eros cuando tenga su casa? — pregunté con emoción —- yo también puedo invitarte a mi castillo y puedo… puedo, ¡tocar música para ti! —- sonreí muy orgullosa de mi idea porque me parecía que no hay mejor regalo que una canción.
Parecía que el tío Eros ya tenía que irse por lo que no podía seguir hablando conmigo por más tiempo, eso me puso un poquito triste tanto que bajé la mirada un momento con un ligero puchero, quería jugar un poco más, pero cuando dijo que su papá podía regañarlo, me preocupé, porque yo sé que cuando un papá se enoja puede dar mucho miedo, y no quería eso le pasará al tío Eros. Negué con la cabeza en seguida ante su propuesta de acompañarme hasta donde se encontraba mi papá y familia.
—- Está bien, puedo ir sola… no quiero que te regañen. —-- Después me acerqué otra vez a la tumba de mamá y bajé un poquito la cabeza para hacer una pequeña oración a mami, siempre le pedía lo mismo, que donde fuera que estuviera… fuera feliz, y también le pedía perdón porque por mi culpa se había ido.
Al terminar tomé mis cosas otra vez y di un pequeño salto desde la orilla de la tumba hasta el caminito de tierra, ya no me dolía la rodilla ni tampoco me sentía más triste de estar aquí, y eso me hizo sonreír de nuevo porque después de todo había sido divertido venir al cementerio y hacer un nuevo amigo.
—-- ¡Yo también me voy! ¡Y ya sabes, tienes que enseñarme a ser shepultera pronto! —- dije con una gran sonrisa mientras empezaba a caminar hacia la salida del cementerio, antes de irme por completo, volteé una última vez hacia atrás y alcé la mano para despedirme desde lejos del chico de las shepulturas.
—- ¡Espero que puedas encontrar a tu mami pronto! —-grité desde lejos al recordar algo que me parecía muy importante — ¡Adiós, Tío Eros! ¡También vendré mañana! —- Declaré con confianza antes de seguir corriendo por el camino de tierra y algunos árboles en los laterales, estaba convencida de que volvería a verlo al día siguiente… pero me equivoqué.
Esa fue la última vez que vi al tío Eros.
—-- ¡El Violín! —- respondí muy emocionada mientras juntaba mis manos frente a mí, añorando un deseo que no suelo decirle a nadie. —- ¡Mi sueño más grande es aprender a tocar el violín! —- me puse de pie y apoyé las manos en mi cintura para parecer más grande, y cerré mis ojos como si presumiera de mis sueños. —-- También quiero conocer muchos instrumentos, pero es el violín el que más me gusta, y algún día me convertiré en una gran artista, ¡Seré famosa!
—--¡En mi casita va a haber música todos los días! —- dije muy emocionada al confesarlo — No sé si también habrá arte o baile, pero música sí, muuuuuchísima música. —- giré sobre mí misma hasta marearme un poquito y después volví a juntar los pies, sonreí imaginando lo bonita que sería mi casa cuando fuera grande, llena de canciones y sonidos felices.
Ya no pude seguir jugando con las herramientas porque el tío Eros ya las estaba guardando otra vez en su cinturón, pero no me molestó, ya había visto las que más llamaban mi atención. Escuché más sobre su casa de ensueño y sonaba muy bonita, una casa llena de risas, juegos y cosas nuevas por aprender, solo imaginar un lugar así me hizo sentir feliz también —- ¿Y puedo visitar al tío Eros cuando tenga su casa? — pregunté con emoción —- yo también puedo invitarte a mi castillo y puedo… puedo, ¡tocar música para ti! —- sonreí muy orgullosa de mi idea porque me parecía que no hay mejor regalo que una canción.
Parecía que el tío Eros ya tenía que irse por lo que no podía seguir hablando conmigo por más tiempo, eso me puso un poquito triste tanto que bajé la mirada un momento con un ligero puchero, quería jugar un poco más, pero cuando dijo que su papá podía regañarlo, me preocupé, porque yo sé que cuando un papá se enoja puede dar mucho miedo, y no quería eso le pasará al tío Eros. Negué con la cabeza en seguida ante su propuesta de acompañarme hasta donde se encontraba mi papá y familia.
—- Está bien, puedo ir sola… no quiero que te regañen. —-- Después me acerqué otra vez a la tumba de mamá y bajé un poquito la cabeza para hacer una pequeña oración a mami, siempre le pedía lo mismo, que donde fuera que estuviera… fuera feliz, y también le pedía perdón porque por mi culpa se había ido.
Al terminar tomé mis cosas otra vez y di un pequeño salto desde la orilla de la tumba hasta el caminito de tierra, ya no me dolía la rodilla ni tampoco me sentía más triste de estar aquí, y eso me hizo sonreír de nuevo porque después de todo había sido divertido venir al cementerio y hacer un nuevo amigo.
—-- ¡Yo también me voy! ¡Y ya sabes, tienes que enseñarme a ser shepultera pronto! —- dije con una gran sonrisa mientras empezaba a caminar hacia la salida del cementerio, antes de irme por completo, volteé una última vez hacia atrás y alcé la mano para despedirme desde lejos del chico de las shepulturas.
—- ¡Espero que puedas encontrar a tu mami pronto! —-grité desde lejos al recordar algo que me parecía muy importante — ¡Adiós, Tío Eros! ¡También vendré mañana! —- Declaré con confianza antes de seguir corriendo por el camino de tierra y algunos árboles en los laterales, estaba convencida de que volvería a verlo al día siguiente… pero me equivoqué.
Esa fue la última vez que vi al tío Eros.
![[Imagen: miyoocheja.png]](https://i.ibb.co/20ZJ1jdH/miyoocheja.png)
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
![[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]](https://i.ibb.co/WWRcn6nZ/file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png)
