Jajaja ¿Para hacer un buen duo supongo? – Mencione con cierta burla ante su comentario, el camino hasta la tienda transcurrió entre conversaciones ligeras y alguna que otra broma, nuestro tipo de relación se basaba en la confianza que nos teníamos el uno con el otro. Por otra parte, me sentía bastante aliviada por poder reemplazar parte de la ropa que había perdido en estos dias, más o menos tenía en mente lo que quería comprar, entre vestidos y blusas. Cuando finalmente llegamos, mis ojos se abrieron con sorpresa, El local era mucho más grande de lo que había imaginado, segun las recomendaciones de algunas amigas de la Marine, este sitio era lo mejor en moda o mejor dicho lo mejor surtido. Y lo podía confirmar al ver los amplios ventanales que mostraban esos maniquíes luciendo vestidos de todos los estilos imaginables, desde elegantes prendas de gala hasta conjuntos mucho más sencillos para el día a día –Entremos aquí…– cerrando mi sombrilla, me abrí paso por la puerta de cristal, anunciando nuestra entrada con el clásico sonido de las campanas al golpear con el borde de la puerta –¿Hola?
Sobresaltandome un poco cuando un hombre extraño hizo su entrada de golpe,me percate que su vestimenta era tan extravagante que parecía haber salido directamente de una obra de teatro. Llevaba una chaqueta llena de bordados brillantes, una enorme corbata de colores llamativos y un sombrero decorado con plumas exageradamente enormes —¡Bienvenidos a Rose! ¡Han llegado al lugar correcto para transformar una buena apariencia en una extraordinaria!— exclamó abriendo los brazos con teatralidad. Parpadeé un par de veces, sorprendida por aquella energía inagotable, Antes siquiera de que pudiera responder, el hombre comenzó a caminar a mi alrededor observando mi vestimenta con expresión analítica, de pronto me avergoncé un poco pero suspire cuando se desvio hacia Jesse quien parecia analizar cada centimetro, al alejarse un poco, aplaudió ligeramente —Ambos tienen excelente porte, buena presencia, pero usted mi damisela…debo decir que su figura es perfecta para lucir cualquier diseño de mi colección— declaró mientras asentía repetidamente —¡Tengo exactamente lo que necesita una joven con tanta elegancia natural!— añadió antes de girarse hacia varios estantes.
Lo siguiente ocurrió tan rápido que apenas pude procesarlo, aquel extravagante vendedor comenzó a sacar vestidos, faldas, blusas, chaquetas y todo tipo de prendas mientras hablaba sin detenerse ni un segundo. Cada vez que tomaba una nueva pieza parecía convencido de que era la mejor elección posible, En cuestión de minutos había reunido una montaña de ropa entre sus brazos,tanta que tuve que entregarle mi sombrilla a Jesse —Este color resaltará perfectamente. Este otro proyecta autoridad. Este transmite confianza. ¡Y este simplemente es imprescindible!..¡Niña…todo te quedará divino!— decía mientras continuaba agregando más y más opciones —¿Eh? ¿Tantas?— pregunté algo confundida —¡Por supuesto! La moda requiere dedicación, ¡Es un arte!-- Sin darme tiempo para protestar, colocó parte de las prendas en mis brazos y comenzó a conducirme hacia los vestidores ubicados al fondo de la tienda. Antes de desaparecer detrás de una cortina, alcancé a dirigir una mirada hacia Jesse, como si buscara apoyo para escapar de aquella avalancha de ropa, estaba segura que leeria mi mente –*¡SALVAME!*-- Sin embargo, el vendedor ya estaba enumerando nuevas combinaciones posibles mientras me indicaba dónde podía cambiarme con tranquilidad.
Mientras tanto, el extravagante comerciante regresó hacia la zona principal del local donde había quedado Jesse a su suerte. El hombre observó al pelirrojo durante unos segundos antes de acomodarse el sombrero con una sonrisa amistosa —Debo admitir que al igual que la chica eres destacables— comentó mientras buscaba ahora en la sección de caballeros, observando prenda por prenda –Quizás deberíamos cambiar los tonos de tu guardarropa…– Sin perder aquella actitud exageradamente refinada —Dígame una cosa, joven. ¿Cuál es exactamente su relación con la muchacha?— preguntó con curiosidad genuina,tomando ahora unos cuantos pantalones en tonalidades oscuras —Parecen llevarse bastante bien. ¿Amigos de la infancia quizás?-- pregunto intrigado tras terminar la selección para nuevamente acercarse a Jesse. Por otra parte detrás de la cortina del vestidor, yo seguía lidiando con la enorme cantidad de prendas que habían aparecido misteriosamente en mis manos. El vendedor no había exagerado cuando habló de toda una colección.

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