[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#86
Una vez que nuestros héroes llegaron a lo que parecía ser el taller de armas de nuevo - y tal y como ya habían hecho en varios puntos de su misión - aplicaron la mítica estrategia basada en "divide y vencerás". De lo contrario - y a juzgar por las indicaciones y condiciones del mensaje aparentemente escrito por Nimda -, era muy posible que no pudieran dar con él. De este modo fue que - a excepción del vicealmirante originario del Reino Samba -, todos escogieron que ruta escoger de la manera más eficiente posible, echando a volar Karlglass hacia el túnel del techo y Fuguwu zambulléndose hacia el pasaje acuático que había tras el charco. Apolo, en cambio, dejaría su elección a la suerte, tocándole inspeccionar la sala que servía de descansa para los integrantes de los piratas Mandíbula. Viktor, como no podía ser de otra manera, entendió al instante el mensaje escrito con sangre sabiendo que, obviamente, iba referido a él, permaneciendo plantado frente a la puerta de rejas y con forma de tiburón.



Situación de Apolo. Sala de las literas

Tras recorrer un pequeño pasillo de no más de 20 metros de largo, Apolo acabaría llegando a una habitación rectangular de 15 metros de profundidad por 10 metros de ancho y alto. Lejos de las paredes rojizas, de las hileras de literas perfectamente apiladas y colocadas, no parecía haber en primera instancia nada fuera de lo normal, dejando claro que ese lugar sólo ofrecía el servicio de poder dormir y descansar, nada más. La iluminación era tenue, sustentándose por un par de farolillos que había colgando mediante unas cadenas, del propio techo de la sala. Cuando Apolo decidió inspeccionar la habitación - con cierta desconfianza - gracias al control que tenía con su fruta el vicealmirante, emitiendo una corriente de arena que revolvería la habitación entera y la pondría patas arriba. Bajo los farolillos que se mecían violentamente ante la sacudida arenosa - no apagándose la llama que iluminaba la habitación gracias al cristal que las protegía -, Apolo pudo ver que no había nada fuera de lo común, ni estrafalario, ni de valor para su misión. ¿Cuál sería el próximo paso del apuesto Apolo Bahía? Lo descubriremos en el próximo desfile.



Situación de Karlglass. Túnel del techo

Determinada y llena con una inconmensurable sed de sangre y venganza, Karlglass voló y se aventuró hacia el agujero que yacía en el techo, un túnel de 10 metros de ancho - lo suficientemente grande para que entrara la semioni -, teniendo un recorrido ascendente de aproximadamente 50 metros de largo. Durante el trayecto, Karl podía observar la existencia de varios postes clavados en distintos puntos de las paredes del túnel.

Conforme Karl se aproximaba más al final del recorrido, la mujer fénix era capaz de sentir gracias a su Kenbunshoku Haki la presencia de cerca de 230 personas, todas con un aura que estaba podrida hasta la médula, destacando por encima de todas el nivel de uno de ellos, pudiendo notar como aquella presencia era mucho más fuerte que cualquiera de las que había podido ver durante su estancia en Ciudad Escarlata.

Al salir del agujero, la vicealmirante llegó a una cámara de sección circular, de 50 metros de diámetro. El techo de la misma, estando parcialmente abombado hacia arriba, tenía una altura máxima de 20 metros, justamente en el centro geométrico de la sala. En el interior de la cámara, no había nada demasiado particular, salvo alguna que otra columna terraformada de manera natural y, sobre todo, varias formaciones cristalinas de color blanquecina cerca de las paredes del habitáculo subterráneo. Alguien con el suficiente conocimiento en geología - y lo suficientemente aventurado para darle un lametón - podía vaticinar que aquellos cristales correspondían a la sal que se formaba gracias a la filtración del lago, debido a su alta concentración. Varias de las personas que había detectado Karl - todos con vestuario de cowboy y llevando un pañuelo atado al cuello y tapándoles la boca -, se encontraban en varios puntos de la sala, repartidos en distintos puntos y picando dichos cristales, dando a entender que ese espacio era una suerte de mina y que, aquello que estuvieran obteniendo, debía ser importante para ellos.

En el centro de la caverna, la persona que había sentido Karl con la mayor presencia se encontraba dando órdenes, dando a entender claramente que era el líder de ese pequeño escuadrón. En cierta manera, físicamente era alguien parecido tanto a Billy como a Holly. Un hombre rubio y guapo, que sacaba partido al lado más salvaje del Oeste. Su sombrero, chaleco y guantes eran de color blanco y manchas negras, simulando el pelaje de una vaca, mientras que las mangas de la camisa que llevaba por debajo era de color amarillo y manchas marrones. Portaba una enorme cuerda en su mano derecha, que usaba a modo de látigo para cerciorarse de que el ritmo de trabajo de sus esbirros no decaía, y una especie de saco a sus espaldas.

JIMMY


No obstante, no pudo pasar desapercibida su presencia ante un enemigo que sabía que, tarde o temprano, alguno/s de los marines que habían invadido la guarida acabaría irrumpiendo allí. Lo que no tenía ni idea es que Jimmy el Ahorcamiento se toparía con una mujer vicealmirante.- ¡Roppopo! Pero qué ven mis ojos, ¿una mujer marine? ¡La cocina queda lejos de aquí! - Chirrió los dientes para, seguidamente, relamerse los labios con la lengua.- Da igual, déjame que satisfaga mi sed apretando ese terso y delicado cuello…¡Kachow! - Dio un chasquido al suelo con su cuerda, haciendo que el resto de sus esbirros se preparan y formaran posiciones sacando sus respectivas armas. 20 metros aproximadamente eran los que le separaba a Karl de Jimmy.



Situación de Fuguwu. Pasaje de agua

De forma paralela que Karl, el vicealmirante caracterizado por ser la calma, tranquilidad y seriedad de la novena división se sumergió en el charco de agua, encontrándose un pasillo de agua que, a diferencia del lago, la concentración salina era mínima, abundando muchos otros minerales en ella, pero no lo suficientemente irritantes como para que el gyojin no pudiera abrir los ojos a través de él. El pasaje acuático estaba ligeramente inclinado hacia abajo de forma que, conforme más avanzaba, más bajo tierra se encontraba el pez globo con esteroides.

Llegando a recorrer cerca de 100 metros de pasaje, Fuguwu terminó por arribar a una zona completamente sumergida, una habitación esférica de 50 metros de radio que, si no fuera porque las paredes eran opacas, podía llegar a confundirse con una pecera. Antes de que llegaras a ella, el vicealmirante pudo sentir la presencia de una única persona, mostrándose mucho más poderosa también que cualquiera de los ciudadanos y residentes de Escarlata. Ubicándose en el centro y de cara a la entrada a la sala, casi como si hubiese estado esperando tu llegada, se ubicaba otro gyojin larguirucho de unos 2 metros de alto, con sus brazos cruzados y de aspecto completamente salvaje. De piel resbaladiza y morada en su casi totalidad - salvo en la zona del pecho, barbilla y antebrazos, que era azulada -, estaba completamente desnudo, mostrando sus monstruosa fisionomía, allá por dónde se mirara. Lejos de contar con cinco dedos, poseía sólo tres en cada una de sus extremidades, sobresaliendo de las muñecas de sus manos una suerte de pequeños pinchos. En su pecho azulado contaba con una serie de membranas, de lo más estrafalarias. Pero sin duda, lo más extravagante de aquel individuo era, no el cuerno que sobresalía de su cabeza, sino su cresta puntiaguda de color azul fluorescente que parecía crepitar y resplandecer con energía eléctrica, hasta el punto de generar una corriente eléctrica a un escaso metro alrededor de él. Zap la Electrocutación era un gyojin anguila eléctrica.

ZAP


- ¡Ya era hora, mangas tristes! - Te llamó la atención Zap, descruzándose de brazos, produciendo burbujas al estar bajo el agua con cada palabra emitida.- Cuando me informaron que había un gyojin marine entre estos mamelucos, sentía que acabarías llegando hasta aquí, ¡y menos mal que lo has hecho! - Exclamó, intensificando la corriente eléctrica de su cresta, haciendo tanto esfuerzo que se le escapó un pedete.- Porque no hay nada que odie más que ver a uno de los míos servir a esos picoletos, ¡prepárate, marine! - Se puso en posición de combate, flexionando ambas piernas hacia delante y extendiendo sus brazos hacia atrás. 45 metros aproximadamente eran los que le separaba a Fuguwu de Zap.



Situación de Viktor. Sala del Tiburón

Una vez que Viktor se quedó solo en el taller ante la puerta de rejas, esta se abrió frente a él, lenta y solemnemente de abajo hacia arriba, permitiéndole pasar al shichibukai hacia lo que debía ser el dominio de Nimda Leyos. El hombre de pelo plateado atravesó el umbral de la puerta para encontrarse con unas escaleras descendentes, parcialmente iluminadas por algunas antorchas que había, a ambos lados, en según que tramos. Cuando el espadachín se dispuso a bajar los primeros peldaños, la puerta de rejas descendió abruptamente, cerrando por completo el paso y dando a entender lo siguiente. No había marcha atrás.

Tras un silenciosa bajada a los infiernos, en los que Viktor tan sólo sería capaz de escuchar los latidos de su corazón y sus pensamientos, después de recorrer unos 50 metros - descendiendo unos 10 metros en total -, terminaría llegando a una sala que cumpliría la función de "despacho del jefazo". Teniendo una sección rectangular de 15 metros de ancho, 70 de profundidad y alto, estaba sorprendentemente vacía a pesar de las grandes dimensiones que poseía aquella cámara. Si se prestaba la suficiente atención, era posible apreciar pequeñas marcas sobre varios puntos de la caverna, como si hasta hace un momento hubiera todo tipo de muebles allí pero se hubieran retirado por algún motivo. Lo único que había era una simple pero enorme mesa de escritorio y una silla de madera. En el techo del propio escritorio, colgaba un Den Den Visual que proyectaba lo que veía el receptor del taller de armas, mostrando la habitación completamente vacía.

Y, como no podía ser de otra manera, sentado sobre el propio escritorio, se ubicaba el propio jefe y capitán de los forajidos y piratas Mandíbula, el cruel y despiadado Nimda Leyos, un gyojin tiburón azul de unos 3 metros de alto. Salvo su sombrero de cowboy, un colgante con forma de diente y su pantalón beige con flecos, Nimda iba completamente desnudo, dejando ver su esculpido y musculoso cuerpo. En su mano derecha, portaba una especie de mando, con varios botones, con el que parecía haber abierto y cerrado la puerta de rejas mientras que, en su siniestra, empuñaba una pistola, de tipo revolver y con un tambor giratorio de 6 cámaras. Al ver que su objetivo, Viktor, llegó ante él, Nimda se levantó de la mesa, quedándose a unos 30 metros del lobo gélido.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - por Garnet D. Matlock - 03-06-2026, 07:42 PM

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