03-06-2026, 08:44 PM
Me abrumé por un instante al escuchar que las inscripciones para el evento ya estaban completas, sin darme cuenta mis dedos se aferraron con algo más de fuerza a la correa de mi violín en reacción a esa noticia aunque aquella breve inquietud se disipó en cuanto la hermosa dama me propuso unirme a ellos como parte de su grupo, fue solo entonces que el brillo regresó lentamente a mis ojos azules acompañada de una sonrisa incapaz de ocultar la emoción y felicidad que sentía… — ¿En verdad puedo? ¡Me encantaría! — exclamé con un tono vivaz, casi chillante, como una niña que no puede disimular sus emociones — ¡Sí, sería maravilloso estar con ustedes y también poder tocar alguna melodía junto a usted, bueno… con los dos! jejeje…
Y fue entonces que en medio de nuestra conversación, una melodía dulce se hizo presente haciendo que mi atención fuera capturada en el proceso, reconocí de inmediato aquel sonido, pertenecía a un instrumento de viento de la familia de las flautas, aquel amable señor, Hiruzen, demostraba una habilidad encantadora con aquel instrumento de madera, ejecutándolo con una destreza admirable entre ambas manos. Su interpretación tuvo el poder de volver el ambiente más ameno y sereno, envolviéndolo todo en una calma agradable, no pude evitar maravillarme ante su talento y mientras escuchaba… mi mente viajó a tiempos lejanos en mi isla natal, Baquella, recordando a mi difunto maestro el cual fue un artista devoto a los instrumentos de viento por lo que aquella melodía despertó recuerdos que guardaba con especial cariño, y fue por eso que mi corazón agradeció en silencio aquel regalo musical, por eso, cuando la última nota se desvaneció y quedara el silencio de su interpretación, aplaudí suavemente para él, no lo hice con la intención de llamar la atención de los demás, sino para que supiera que su interpretación había sido digna de elogio y que al menos para mí había logrado conmover algo muy profundo.
De pronto la doncella castaña comenzó a compartir un poco más acerca de ellos, mencionó que provenían de un lugar muy lejano, haciendo especial énfasis en lo distante que era, y aquello despertó mi curiosidad por un momento me pregunté si quizás ellos también habían estado en el ferry, si serían sobrevivientes de aquellos juegos macabros al igual que muchos otros que había conocido, sin embargo, lo que más captó mi atención fue descubrir que eran artistas que vivían de la música, no pude evitar sentir admiración ante ello pues era algo que yo también anhelaba alcanzar algún día, hasta ahora había logrado salir adelante gracias a pequeños trabajos y a las oportunidades que surgían al tocar en distintos establecimientos, pero soñaba con que la música se convirtiera en algo más que una ocupación pasajera, quería vivir de ella de verdad, me pregunto si sus aspiraciones habrían sido similares en algún momento.
También me pareció encantador saber que ambos se conocían desde hacía tanto tiempo, había algo cálido y especial en ello como un vínculo que pocas personas tienen la fortuna de conservar, me gustaría algún día tener una amistad así de inquebrantable. Ahora las preguntas de Akane comenzaron a llegar una tras otra, y yo deseaba responder a cada una de la mejor manera posible, incluso cuando Hiruzen le llamó la atención por bombardearme con tantas interrogantes de golpe, no pude evitar soltar una leve risa puesto que la escena había resultado extrañamente divertida, y por un instante, me sentí cómplice de su dinámica.
—- Es cierto, no me he presentado una disculpa… —- expresé primero por mi falta de modales mientras inclinaba mi cabeza un poco en señal de perdón —-- Mi nombre es Miyori Hoshino, pueden decirme solo Miyo si gustan, también vengo de muy lejos por lo que no soy de Matsuri — explicaba con paciencia tratando de no olvidarme de ninguna de las preguntas —-- Sé tocar varios instrumentos pero el que más domino es el violín, es lo que llevo conmigo justo en este momento, hmmm, ¿Que deseo inspirar con mi música?
—- Tal vez suene algo loco… —-- pause un momento mientras tocaba mi corazón y me envolví en los recuerdos de las veces que he tocado música, que he cantado y que he estudiado al respecto —-- Pero deseo siempre inspirar felicidad, la música es capaz de sanar cualquier herida, y eso es lo que más deseo hacer.
Tras eso mis ojos se posaron sobre un objeto que estaba junto a Hiruzen por lo que me acerqué admirada, se trataba de un instrumento de cuerda casi parecido a un banjo pero tenía tres cuerdas, ¿Qué clase de objeto músical es ese? —- Señor Hiruzen, ¿Ese es su instrumento?, se parece mucho a un banjo pero es diferente… ¿verdad?
También pude darme cuenta de otros objetos que ellos llevaban como la máscara de un animal en detalles rojos pero de momento mi mayor interés era saber un poco más sobre sus instrumentos y la clase de música que pueden hacer.
Y fue entonces que en medio de nuestra conversación, una melodía dulce se hizo presente haciendo que mi atención fuera capturada en el proceso, reconocí de inmediato aquel sonido, pertenecía a un instrumento de viento de la familia de las flautas, aquel amable señor, Hiruzen, demostraba una habilidad encantadora con aquel instrumento de madera, ejecutándolo con una destreza admirable entre ambas manos. Su interpretación tuvo el poder de volver el ambiente más ameno y sereno, envolviéndolo todo en una calma agradable, no pude evitar maravillarme ante su talento y mientras escuchaba… mi mente viajó a tiempos lejanos en mi isla natal, Baquella, recordando a mi difunto maestro el cual fue un artista devoto a los instrumentos de viento por lo que aquella melodía despertó recuerdos que guardaba con especial cariño, y fue por eso que mi corazón agradeció en silencio aquel regalo musical, por eso, cuando la última nota se desvaneció y quedara el silencio de su interpretación, aplaudí suavemente para él, no lo hice con la intención de llamar la atención de los demás, sino para que supiera que su interpretación había sido digna de elogio y que al menos para mí había logrado conmover algo muy profundo.
De pronto la doncella castaña comenzó a compartir un poco más acerca de ellos, mencionó que provenían de un lugar muy lejano, haciendo especial énfasis en lo distante que era, y aquello despertó mi curiosidad por un momento me pregunté si quizás ellos también habían estado en el ferry, si serían sobrevivientes de aquellos juegos macabros al igual que muchos otros que había conocido, sin embargo, lo que más captó mi atención fue descubrir que eran artistas que vivían de la música, no pude evitar sentir admiración ante ello pues era algo que yo también anhelaba alcanzar algún día, hasta ahora había logrado salir adelante gracias a pequeños trabajos y a las oportunidades que surgían al tocar en distintos establecimientos, pero soñaba con que la música se convirtiera en algo más que una ocupación pasajera, quería vivir de ella de verdad, me pregunto si sus aspiraciones habrían sido similares en algún momento.
También me pareció encantador saber que ambos se conocían desde hacía tanto tiempo, había algo cálido y especial en ello como un vínculo que pocas personas tienen la fortuna de conservar, me gustaría algún día tener una amistad así de inquebrantable. Ahora las preguntas de Akane comenzaron a llegar una tras otra, y yo deseaba responder a cada una de la mejor manera posible, incluso cuando Hiruzen le llamó la atención por bombardearme con tantas interrogantes de golpe, no pude evitar soltar una leve risa puesto que la escena había resultado extrañamente divertida, y por un instante, me sentí cómplice de su dinámica.
—- Es cierto, no me he presentado una disculpa… —- expresé primero por mi falta de modales mientras inclinaba mi cabeza un poco en señal de perdón —-- Mi nombre es Miyori Hoshino, pueden decirme solo Miyo si gustan, también vengo de muy lejos por lo que no soy de Matsuri — explicaba con paciencia tratando de no olvidarme de ninguna de las preguntas —-- Sé tocar varios instrumentos pero el que más domino es el violín, es lo que llevo conmigo justo en este momento, hmmm, ¿Que deseo inspirar con mi música?
—- Tal vez suene algo loco… —-- pause un momento mientras tocaba mi corazón y me envolví en los recuerdos de las veces que he tocado música, que he cantado y que he estudiado al respecto —-- Pero deseo siempre inspirar felicidad, la música es capaz de sanar cualquier herida, y eso es lo que más deseo hacer.
Tras eso mis ojos se posaron sobre un objeto que estaba junto a Hiruzen por lo que me acerqué admirada, se trataba de un instrumento de cuerda casi parecido a un banjo pero tenía tres cuerdas, ¿Qué clase de objeto músical es ese? —- Señor Hiruzen, ¿Ese es su instrumento?, se parece mucho a un banjo pero es diferente… ¿verdad?
También pude darme cuenta de otros objetos que ellos llevaban como la máscara de un animal en detalles rojos pero de momento mi mayor interés era saber un poco más sobre sus instrumentos y la clase de música que pueden hacer.
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