03-06-2026, 11:33 PM
Desde la lejanía y gracias a mi control sobre la arena, el chorro que salía por mi zurda comenzó a remover cada una de las literas que había en la habitación. Primero me dediqué a arrancar la ropa de cama que cubría cada uno de los colchones, para más adelante hacerlos volar y tirarlos. No encontraba nada destacable, ni nada ocurría, por lo que esa zona estaba a salvo de ser una trampa. Resignado y tras un leve suspiro al no sacar nada de valor de esa zona, me di media vuelta y comencé a caminar por el pasillo por el que había llegado. — Diario de bitácora de la superestrella Bahía — Me llevé mi mano zurda a la oreja, al mismo tiempo que caminaba con mi diestra apuntando al frente, de la misma forma que antes. — Me he despertado de un híper sueño en una isla extraña. — estaba metido en mi película, distrayéndome de forma casi involuntaria al no encontrar estímulos.
Al regresar al taller clandestino del inicio pude comprobar como mis compañeros habían decidido investigar también por su cuenta, ya que no se encontraban en la sala. Gracias a mis habilidades podía colarme en cualquier lado, a excepción de la aventura submarina por la galería acuática, así que atravesé el taller en una línea recta. Saliendo del pasillo del oeste, me introduje por el del este, con un paso casi felino y atento a cualquier estímulo que podría recibir. No quería sorpresas indeseadas. — Estoy rodeado por criaturas extrañas y desconozco sus intenciones. — Hablaba de forma teatral, como si estuviese conectado con alguien y fuese un agente secreto, hasta que llegué al final del pasillo. — ¿Quién anda ahí? ¿Amigo... o enemigo? — Mi mano derecha que funcionaba como una mirilla improvisada, apuntó hacia lo que parecía ser un redil hecho con vallas de madera y que estaba lleno de caballos en un estado que, gracias a mis conocimientos como veterinario, podría catalogarlo como que "no estaban muy bien del todo". Verlos encadenados por las patas tampoco ayudaba a ganarse mi confianza.
De la misma forma que en la anterior habitación, desde la entrada en la lejanía comencé a emitir una corriente de arena con mi mano zurda para poder registrarlo todo, incluso comprobando si lo que mantenía a los animales presos pudiese llegar a ceder para liberarlos. Toda precaución era poca y no me gustaría que los caballos también estuviesen llenos de explosivos.
Al regresar al taller clandestino del inicio pude comprobar como mis compañeros habían decidido investigar también por su cuenta, ya que no se encontraban en la sala. Gracias a mis habilidades podía colarme en cualquier lado, a excepción de la aventura submarina por la galería acuática, así que atravesé el taller en una línea recta. Saliendo del pasillo del oeste, me introduje por el del este, con un paso casi felino y atento a cualquier estímulo que podría recibir. No quería sorpresas indeseadas. — Estoy rodeado por criaturas extrañas y desconozco sus intenciones. — Hablaba de forma teatral, como si estuviese conectado con alguien y fuese un agente secreto, hasta que llegué al final del pasillo. — ¿Quién anda ahí? ¿Amigo... o enemigo? — Mi mano derecha que funcionaba como una mirilla improvisada, apuntó hacia lo que parecía ser un redil hecho con vallas de madera y que estaba lleno de caballos en un estado que, gracias a mis conocimientos como veterinario, podría catalogarlo como que "no estaban muy bien del todo". Verlos encadenados por las patas tampoco ayudaba a ganarse mi confianza.
De la misma forma que en la anterior habitación, desde la entrada en la lejanía comencé a emitir una corriente de arena con mi mano zurda para poder registrarlo todo, incluso comprobando si lo que mantenía a los animales presos pudiese llegar a ceder para liberarlos. Toda precaución era poca y no me gustaría que los caballos también estuviesen llenos de explosivos.
Resumen
Bélico
Gastos
Karmas aplicados
