03-06-2026, 11:39 PM
De pronto el característico crepitar de la estática irrumpió a través del intercomunicador del caracol de la Marina, tras unos segundos de interferencia la conexión logró establecerse con el Den Den Mushi que había sido confiado horas antes para reportar cualquier hallazgo relevante, la voz de la marine exploradora no tardó en hacerse presente, después de esa exhaustiva búsqueda había conseguido localizar la mercancía robada del puerto, consciente de que recuperar semejante cargamento por su cuenta sería una tarea imposible por lo que tomó la decisión más sensata de solicitar refuerzos para extraer los bienes y asegurar su regreso. El hallazgo representaba un avance importante para su misión pero también dejaba claro que aún quedaba trabajo por hacer antes de dar el caso por resuelto, ¿Los responsables?.
—- ¡Entendido, Soldado! Vamos en camino, excelente trabajo —- Diría Fascuas a través del caracol en lo que la llamada daba por culminado, ahora solo quedaba esperar a que una división llegase mediante las marcas rojas dibujadas por la Marine en su trayecto hasta aquí.
Todo parecía estar en calma, el lugar se encontraba inquietantemente silencioso como si hubiera sido abandonado hacía horas sin embargo bastó una mirada más atenta para descubrir que aquella enorme cámara estaba lejos de ser un simple callejón sin salida, diversos túneles convergían en la sala desde distintas direcciones, algunos permanecían cerrados por gruesas rejillas metálicas cubiertas de óxido y humedad mientras que en otros los barrotes habían sido literalmente pulverizados, dejando aberturas irregulares lo suficientemente grandes como para permitir el paso de algo, o alguien, las marcas en el metal deformado sugería una fuerza poco común. Las canaletas que rodeaban la estancia tampoco eran simples conductos para evacuar agua puesto que su profundidad era considerable tanto que cualquier persona que quisiera atravesarlas tendría que sumergirse y nadar, la oscura superficie apenas dejaba entrever lo que se ocultaba bajo de las canaletas, reflejando las escasas luces del lugar en ondulaciones lentas y perturbadoras, aquel sitio parecía vacío pero la sensación de estar sola no lograba asentarse del todo para nuestra chica de la sombrilla, entre los múltiples accesos, el agua estancada y las huellas de destrucción dispersas por la sala era evidente que algo había transitado por allí no hacía demasiado tiempo.
¿Quién en esas circunstancias podría usar ese lugar como vivienda?, el olor era nauseabundo, no había mucho oxígeno, o al menos que fuese aire limpio y sano. De pronto, un silencio abrumador se instaló en toda la zona de aquella aislada plataforma, y la poca luz se vio de alguna forma mitigada, con sus sentidos activos la joven soldado sentiría como estaba siendo acechada, y no se equivocaba.
—- Jefe, es una Marine. —- se escucharía la voz de hombre, casi carrasposa y con un tono de voz que no reflejaba para nada amabilidad.
—- Pero mira nada más lo que las aguas nos han traído… —- Diría otra voz mucho más burlesca y grave en respuesta del otro sujeto. —- Hoy tendremos que divertirnos entre todos.
Quizás aquellas palabras habrían sido suficiente para poner en alerta a la soldado, haciéndole creer que se encontraba frente a los dos individuos responsables de los robos ocurridos en Baquella, sin embargo, la realidad resultó ser mucho más inquietante puesto que un coro de carcajadas estridentes y maliciosas comenzó a resonar por toda la cámara, provenían de distintas direcciones, rebotando contra las húmedas paredes de piedra y mezclándolo con el eco de las alcantarillas hasta volver imposible identificar un origen concreto, no eran dos voces, ni tres, eran muchas… inclusive demasiadas como para ponerse a contarlas.
Tal circunstancia sólo confirmaba los rumores que algunos isleños habían reportado días atrás, no habían ningún extraño animal recorriendo las alcantarillas de Baterilla y riéndose en la oscuridad, la explicación era mucho peor, una banda entera utilizando aquel laberinto subterráneo como refugio y vía de escape para cometer sus fechorías por toda la isla, ¿Pero cuántos eran exactamente?, la respuesta no tardó en llegar, decenas de figuras comenzaron a ocupar la sala, revelándose una tras otra hasta formar una auténtica marea de criminales, no se trataba de una banda común, sino de una horda entera que había permanecido oculta bajo los pies de los habitantes de Baterilla durante todo este tiempo, como si fueran una plaga.
Entre la oscuridad, emergiendo desde las canaletas, entre los túneles, uno a uno, fueron saliendo de sus respectivos escondites como si hubiesen regresado de sus expediciones, o algunos simplemente estaban ocultos esperando ver qué es lo que haría la desconocida mujer y es que ella tenía razón en una sola cosa, ¿Quién en su sano juicio entraría a las alcantarillas por unos objetos perdidos?, era el plan perfecto, y ella lo acaba de arruinar todo.
—- Bueno muñequita, bienvenido a nuestro paraíso …. —- Tan pronto como la luz revelara su figura, Kagura se daría cuenta de que los sujetos que se atrevieron a perturbar la paz del muelle no eran más que un enorme grupo de Gyojin tritones que aprovecharon de un ambiente casi acuático para movilizarse demasiado rápido como para ser atrapados —- Ya sabes cómo es esto, ¿no?
Para desgracia de nuestra soldado en turno, aquel grupo de ladrones eran un total de cuarenta Gyojin que tan pronto como dio el aviso su líder se abalanzaron en contra de la Marine a pasos hostiles, cada uno de ellos con un arma contundente en sus manos, utensilios como tubos oxidados, palos con púas, bates, ninguno usaba algún objeto corto punzante o de filo, por lo que Kagura tendría que emplear la fuerza sin preocupación alguna al daño colateral, tendría que hacerlo hasta que la unidad de ayuda llegarán a su rescate. ¿Lo peor de todo?, es que estos vándalos estaban bañados completamente de aguas negras por lo que sin duda… Kagura saldría tan sucia como ellos.
—- ¡Entendido, Soldado! Vamos en camino, excelente trabajo —- Diría Fascuas a través del caracol en lo que la llamada daba por culminado, ahora solo quedaba esperar a que una división llegase mediante las marcas rojas dibujadas por la Marine en su trayecto hasta aquí.
Todo parecía estar en calma, el lugar se encontraba inquietantemente silencioso como si hubiera sido abandonado hacía horas sin embargo bastó una mirada más atenta para descubrir que aquella enorme cámara estaba lejos de ser un simple callejón sin salida, diversos túneles convergían en la sala desde distintas direcciones, algunos permanecían cerrados por gruesas rejillas metálicas cubiertas de óxido y humedad mientras que en otros los barrotes habían sido literalmente pulverizados, dejando aberturas irregulares lo suficientemente grandes como para permitir el paso de algo, o alguien, las marcas en el metal deformado sugería una fuerza poco común. Las canaletas que rodeaban la estancia tampoco eran simples conductos para evacuar agua puesto que su profundidad era considerable tanto que cualquier persona que quisiera atravesarlas tendría que sumergirse y nadar, la oscura superficie apenas dejaba entrever lo que se ocultaba bajo de las canaletas, reflejando las escasas luces del lugar en ondulaciones lentas y perturbadoras, aquel sitio parecía vacío pero la sensación de estar sola no lograba asentarse del todo para nuestra chica de la sombrilla, entre los múltiples accesos, el agua estancada y las huellas de destrucción dispersas por la sala era evidente que algo había transitado por allí no hacía demasiado tiempo.
¿Quién en esas circunstancias podría usar ese lugar como vivienda?, el olor era nauseabundo, no había mucho oxígeno, o al menos que fuese aire limpio y sano. De pronto, un silencio abrumador se instaló en toda la zona de aquella aislada plataforma, y la poca luz se vio de alguna forma mitigada, con sus sentidos activos la joven soldado sentiría como estaba siendo acechada, y no se equivocaba.
—- Jefe, es una Marine. —- se escucharía la voz de hombre, casi carrasposa y con un tono de voz que no reflejaba para nada amabilidad.
—- Pero mira nada más lo que las aguas nos han traído… —- Diría otra voz mucho más burlesca y grave en respuesta del otro sujeto. —- Hoy tendremos que divertirnos entre todos.
Quizás aquellas palabras habrían sido suficiente para poner en alerta a la soldado, haciéndole creer que se encontraba frente a los dos individuos responsables de los robos ocurridos en Baquella, sin embargo, la realidad resultó ser mucho más inquietante puesto que un coro de carcajadas estridentes y maliciosas comenzó a resonar por toda la cámara, provenían de distintas direcciones, rebotando contra las húmedas paredes de piedra y mezclándolo con el eco de las alcantarillas hasta volver imposible identificar un origen concreto, no eran dos voces, ni tres, eran muchas… inclusive demasiadas como para ponerse a contarlas.
Tal circunstancia sólo confirmaba los rumores que algunos isleños habían reportado días atrás, no habían ningún extraño animal recorriendo las alcantarillas de Baterilla y riéndose en la oscuridad, la explicación era mucho peor, una banda entera utilizando aquel laberinto subterráneo como refugio y vía de escape para cometer sus fechorías por toda la isla, ¿Pero cuántos eran exactamente?, la respuesta no tardó en llegar, decenas de figuras comenzaron a ocupar la sala, revelándose una tras otra hasta formar una auténtica marea de criminales, no se trataba de una banda común, sino de una horda entera que había permanecido oculta bajo los pies de los habitantes de Baterilla durante todo este tiempo, como si fueran una plaga.
Entre la oscuridad, emergiendo desde las canaletas, entre los túneles, uno a uno, fueron saliendo de sus respectivos escondites como si hubiesen regresado de sus expediciones, o algunos simplemente estaban ocultos esperando ver qué es lo que haría la desconocida mujer y es que ella tenía razón en una sola cosa, ¿Quién en su sano juicio entraría a las alcantarillas por unos objetos perdidos?, era el plan perfecto, y ella lo acaba de arruinar todo.
—- Bueno muñequita, bienvenido a nuestro paraíso …. —- Tan pronto como la luz revelara su figura, Kagura se daría cuenta de que los sujetos que se atrevieron a perturbar la paz del muelle no eran más que un enorme grupo de Gyojin tritones que aprovecharon de un ambiente casi acuático para movilizarse demasiado rápido como para ser atrapados —- Ya sabes cómo es esto, ¿no?
Para desgracia de nuestra soldado en turno, aquel grupo de ladrones eran un total de cuarenta Gyojin que tan pronto como dio el aviso su líder se abalanzaron en contra de la Marine a pasos hostiles, cada uno de ellos con un arma contundente en sus manos, utensilios como tubos oxidados, palos con púas, bates, ninguno usaba algún objeto corto punzante o de filo, por lo que Kagura tendría que emplear la fuerza sin preocupación alguna al daño colateral, tendría que hacerlo hasta que la unidad de ayuda llegarán a su rescate. ¿Lo peor de todo?, es que estos vándalos estaban bañados completamente de aguas negras por lo que sin duda… Kagura saldría tan sucia como ellos.
Amphitrite toca la canción
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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