04-06-2026, 09:16 PM
Leyenda
Abrí los ojos y me encontré con el techo de mi humilde cuarto, el cual tenía rentado desde que había llegado a la isla. Me incorporé mientras me frotaba los ojos. -Aaaah- Bostecé a la vez que estiraba mis brazos hacía arriba y luego hacía los lados a la vez que sacaba pecho, estirándolo también.
-Bueno, bueno... ya es hora de levantarse y ponerse manos a la obra-don- Exclamé mientras me levantaba de la cama de un salto, no calculé la potencia y el suelo bajo mis pies tembló, junto a toda la habitación. "Ups... parece que me he vuelto a motivar demasiado-don" Pensé rascándome la cabeza yendo hacía la puerta y saliendo por ella, sin percatarme que solo iba vestido con unos simples calzoncillos como pantalones cortos.
Al llegar a la calle, noté un poco de fresquito, pero no le hice mucho caso, empecé a caminar hacía la ciudadela, puesto que debía cruzarla para llegar al puerto, iba a ayudar a reconstruir el puerto, el cual había sido muy dañado por la batalla de invasión que había sucedido meses atrás, la reconstrucción ya estaba casi finalizada, pero aun así me apetecía hacer algo de trabajo antes de ir a entrenar, no había nada mejor para calentar los músculos que transportar grandes pesos de un lado a otro.
Como era de esperar, igual que los días anteriores, el ambiente de las calles era bastante denso e intranquilo, el cambio de gobernante había provocado que nadie supiese cuales iba a ser el futuro de la isla. Todos estaban tan acostumbrados a las directrices del excapitán Shinju, habían aprendido a vivir bajo su gobierno, que ahora tenían miedo de que el nuevo capitán Ashura fuese mucho peor que él y sus vidas empeorasen en la isla.
Pese a ello, ninguno se atrevía a abandonar la isla, tenían más miedo a que los acusasen de desertores que aprender a vivir bajo las ordenes de los piratas Mushoku. Pero para mi, todo aquello no era más que leí de vida y a lo que me había acostumbrado durante tantos años. La vida es dura y jodida, y a veces se escapa, pero no hay que dejar de surfearla como si de una gran ola se tratase.
Durante mi paseo matutino hacía el puerto, un fuerte rugido resonó en mi estomago. "Vaya... parece que me he levantado bastante hambriento-don" Pensé a la vez que observaba mi alrededor. "¿Y esa fruta? ¿De qué tipo debe ser?" Me pregunté cuando vi una extraña fruta colgando de un manzano. Esta era muy diferente a las manzanas de su alrededor. Me acerqué al manzano y estiré el brazo para agarrarla. "Tiene una pinta estupenda-don" Me dije mientras observaba su extraña forma y las extrañas espirales que la recubrían.
"¿Debe estar tan buena como la pinta que tiene-don?" Me pregunté mientras me la llevaba a la boca, y sin pensarlo, le doy un mordisco, el cual mastico un segundo y trago de inmediato. Un asqueroso sabor me vino a la boca, el cual casi me hace vomitar. -Aaagghhsss... Que asquerosidad, ¿Cómo una fruta tan bonita puede tener un sabor tan asqueroso-don?- Exclamé después de toser y escupir varias veces. -Se me ha quitado hasta el hambre después de esa asquerosidad-don.
Seguía caminando hacía el puerto, justo estaba atravesando una pequeña plazuela con una fuente en forma de espada, de la cual extrañamente no salía agua, pero no le di importancia ninguna, hacía años que no había visto salir agua ninguna de esta, cuando escuche una voz que se dirigía hacía mí, me había llamado chico. Me giré lentamente y pude ver como el capitán de los Mushoku, el nuevo gobernador de la isla, el capitán Ashura caminaba hacía mi, con un mono de cuerpo humeante y cabeza de coco en su hombro izquierdo y su espada en el derecho.
Justo cuando me giré y puse cara el capitán, el mono humeante salto al suelo, poniéndose entre nosotros. Su cuerpo se giró hacía el capitán, el cual después de escupir al suelo, desenvaino con su mano izquierda la espada que llevaba al cinto y se la lanzó al mono humeante, el cual la agarro al aire.
Después empezó a hablarme, diciéndome que aquel era un ser bastante peligroso y debía tener cuidado, ya que intentaría matarme. "¿Acaso... voy a entrenar contra el nuevo gobernante de la isla-don?" Pensé con una sonrisa de oreja a oreja, puesto que aunque no me lo decía directamente todas aquellas palabras me sonaban a eso, una nueva pelea, un nuevo entrenamiento.
La sonrisa desapareció de mi cara, provocada primero por otra vez un fuerte dolor de estomago, luego los músculos de mis brazos y piernas empezaron a moverse, pensaba que me iba a doler pero al contrario de eso, no noté nada aún así, aquella sensación era extraña, por eso me volví a encoger sobre mi mismo mientras me retorcía. Se podría ver como mi cuerpo y cabeza empieza a cambiar a algo parecido a un ave.
Resumen del Post
Karmas relevantes
Akuma no mi
