25-11-2023, 12:40 PM
Un bar era el lugar más burdo que se le ocurría a Irina al que acudir. Perder el tiempo de aquella manera, encima gastando un dinero que bien les podría servir para algo más importante. Sin embargo se acababan de conocer y si su razonamiento sobre las personas estaba en lo cierto muchas veces tenías que dar el brazo a torcer para que a una no la vieran como un ogro.
La futura Irina alucinaría con estas ligerezas de su yo pasado, pues en la actualidad no pensaría en "quedar bien" ante nadie y menos frente a Daryl. — Claro. — Comentó sin mirarle, mientras bajaban las escaleras. Daryl avanzó hacia un costado, el bar estaba en dirección opuesta al aula que les esperaba para tomar información de la siguiente misión. La isla estaba repleta de marines y entre ellos algún que otro agente gubernamental como ellos, no era tan fácil que se dejaran ver, pero tenían que hacer trabajo de campo.
-Por la diosa Malgrad- El tugurio, porque no tenía otro nombre era ridículamente mal oliente para ser solo para marines. Irina se sentó en la barra, con las piernas cruzadas. Un apuesto muchacho era el que servía.
— ¿Hace una copita? — Invitó a ambos integrantes.
— Un baso de leche. — Alzó las cejas el tipo porque la mujer ni le miró, es más, ni se movió. De no haber estado mirándola a la cara no habría ni visto que movió los labios. — Aquí pasas tu tiempo de ocio entre misiones. Comprendo. — Siguió inspeccionando a Daryl. — Bueno, no comprendo por qué un agente perdería aquí el tiempo, pero sí entiendo que es un ocio mundano que te acerca a ... Ellos. — Se refería a los marines y con ello a la gente normal. No era mala idea impregnarse del mal olor del populacho. — Tomaré apuntes sobre tus acciones. Puede que aprenda algo de ti, aunque solo sea perder el tiempo, de todo hay que sacar una enseñanza.— Sacó una pequeñisima agenda donde empezó a apuntar con un boligrafó que sacó del interior de su manga.
La futura Irina alucinaría con estas ligerezas de su yo pasado, pues en la actualidad no pensaría en "quedar bien" ante nadie y menos frente a Daryl. — Claro. — Comentó sin mirarle, mientras bajaban las escaleras. Daryl avanzó hacia un costado, el bar estaba en dirección opuesta al aula que les esperaba para tomar información de la siguiente misión. La isla estaba repleta de marines y entre ellos algún que otro agente gubernamental como ellos, no era tan fácil que se dejaran ver, pero tenían que hacer trabajo de campo.
-Por la diosa Malgrad- El tugurio, porque no tenía otro nombre era ridículamente mal oliente para ser solo para marines. Irina se sentó en la barra, con las piernas cruzadas. Un apuesto muchacho era el que servía.
— ¿Hace una copita? — Invitó a ambos integrantes.
— Un baso de leche. — Alzó las cejas el tipo porque la mujer ni le miró, es más, ni se movió. De no haber estado mirándola a la cara no habría ni visto que movió los labios. — Aquí pasas tu tiempo de ocio entre misiones. Comprendo. — Siguió inspeccionando a Daryl. — Bueno, no comprendo por qué un agente perdería aquí el tiempo, pero sí entiendo que es un ocio mundano que te acerca a ... Ellos. — Se refería a los marines y con ello a la gente normal. No era mala idea impregnarse del mal olor del populacho. — Tomaré apuntes sobre tus acciones. Puede que aprenda algo de ti, aunque solo sea perder el tiempo, de todo hay que sacar una enseñanza.— Sacó una pequeñisima agenda donde empezó a apuntar con un boligrafó que sacó del interior de su manga.
