Sognare | Pasado
#4
Soledad.
 
El viento que peinaba su cabello, el sonido de las olas chocando con el faro, la luz que guiaba a los barcos a su destino y la visión de las lejanas estrellas eran la mejor compañía que podía desear esa noche.
 
La calma lo embargaba como nunca desde que llegó a Baterilla. Puede que su trabajo como falso marine llegue a ser aburrido, pero lo cierto es que, lo que más le molestaba de los uniformados era lo estrictos que eran en todo. Siempre tenían que recalcar que cada cosa tenía un orden y un lugar, algo que distaba mucho con alguien tan distraído como el médico que, quiera o no, siempre va a su ritmo…El único orden que pone es en su trabajo. Su verdadero trabajo.
 
Por eso, ahí, de pie sobre el barandal del faro, se sintió 10 años más joven. Más libre que nunca y esperaba que eso siguiera así, pero…
 
Escuchó un grito femenino, seguido del sonido de algo pesado cayendo en el piso de madera del faro. Lo repentino de la situación lo desencajó. Tuvo suerte de no perder el equilibrio cuando giró su cabeza de manera repentina para ver un velo naranja moviéndose hacia él con una rapidez envidiable.
 
Eso provocaba la desesperación. Un actuar sin pensar…Normalmente disfrutaría de ver un espectáculo así, pero no estando en una posición tan vulnerable…No, eso no.
 
—¿Quién…?
 
No pudo formular su pregunta, de hecho, no tuvo tiempo de hacer nada, porque el menos de lo que canta un gallo uno de sus brazos fue estrujado con fuerza por la que, pudo distinguir ahora, se trataba de una mujer que lo miraba con unos grandes ojos suplicantes…Unos que se verían muy bien en su oficina, dentro de un frasco. Le agradó ese tono azul, le recordaba al mar, pero, aunque su mente intentara divagar en escenarios poco éticos, la voz temblorosa de la muchacha lo sacaba de su concentración con cada segundo que pasaba.
 
—E…espera…no…no hagas eso —. Sentía que estrujaba con más fuerza su brazo, tanto que empezaba a sentir un calambre recorriendo toda la extremidad debido a la falta de circulación que le estaría provocando ese agarre. —Yo no pienso en…
 
El médico suspiró, podía estar drogado, pero no lo suficiente como para no entender lo que estaba sucediendo ¡Claro! Toda la situación se prestaba para un pésimo malentendido.
 
—¡Escucha…yo…!
 
Sintió un tirón en su brazo, uno que vino acompañado de más fuerza y presión que antes y sí, puede que haya estado apoyándose con firmeza en el barandal para evitar caer, pero luego de ese último jalón, el pelirrosa terminó resbalando. Su corazón se aceleró por unos segundos en los que incluso su respiración se agitó. Sudó frío y palideció al sentir como sus botas se despegaban del barandal y decían ante la gravedad.
 
—¡Mierda…! —Fue lo último que dijo antes de caer hacia…hacia tras… ¡Obvio! El jalón había venido desde atrás, de parte de su “heroína”, por lo que su delgado cuerpo, aunque mucho más alto, cayó con pesadez justo hacia la izquierda de la chica.
 
No hubo más estabilidad, tampoco tuvo de donde apoyarse o agarrarse, sintió el vacío bajo si y, pronto, un golpe seco se escuchó en el faro. Su cabeza dolió y no era para menos pues había chocado justo contra la madera que separaba el exterior del interior del faro.
 
El médico cerró sus párpados con fuerza y, por inercia, llevó una de sus manos a su cabeza. Quedó paralizado por un instante… ¡DETESTABA LOS GOLPES EN LA CABEZA! Lo hacían sentir…horrible y no por el dolor, si no por la vaga familiaridad de un recuerdo que se negaba a aflorar como era debido. Abrió la boca para gritar, pero la cerró enseguida, mordiendo la piel del interior de esta con fuerza suficiente para evitar gritar, aunque, de todos modos, se alcanzó a escuchar un sollozo de dolor que no se molestó en amortiguar.
 
También se había golpeado las nalgas, pues cayó sentado, pero ese dolor no se comparó con la punzante sensación justo atrás de su cabeza. Menos mal que sus manos no habían detectado sangre mojando su cabello.
 
Finalmente, luego de haber respirado hondo más de un par de veces, para evitar llorar, el médico pudo abrir la boca, por fin, aunque solo fuera para quejarse.
 
—¡AGH! ¡Cómo duele! —Esta vez ambas manos fueron a la parte de atrás de su cabeza y el hombre, aun sentado, se hizo bolita al acercar su frente a sus rodillas. Cerró sus ojos una vez más y, para cuando los abrió, estaban húmedos por culpa de las lágrimas que no se molestaría en limpiar… ¿Para qué? No se haría el rudo cuando era todo menos eso.
 
—¿Por qué hiciste eso? —Se atrevió a preguntar en el momento en que pudo alzar su cabeza para mirar a los ojos color mar de la peli naranja. Una mirada que vino acompañada de un casi puchero que se formó cuando terminó de hablar. —Mi vida no es dura…es decir…trabajar en la marina es aburrido…debe ser la cosa más aburrida del mundo, de hecho, pero…No pienso quedarme ahí toda la vida y, además, valoro mucho mi bella existencia como para pensar en suicidarme —. Con una de sus manos apartó con gracia un par de mechones rosas que caían sobre su rostro aun pálido por el susto de antes.
 
—Lo único que hacía era relajarme un poco aquí arriba. Disfrutar del viento y de lo bien que se siente la vida cuando nadie te está observando y no hay apariencias que mantener —. Tal vez estaba hablando de más, pero no era su culpa cuando aun tenía droga en su sistema y un cerebro maltrecho por el reciente golpe.
 
 
—Ah…Ni siquiera tengo hielo aquí arriba…tsk…en verdad duele —. Volvió a quejarse y la mano que antes había usado para mover los cabellos de su rostro, regresó para acariciar su cabeza.
 
—¿Sabes qué si hubiera sido un suicida real tal vez si hubiera caído al acantilado por el grito repentino que pegaste al inicio? O si no tuviera tan buen equilibrio —. Remarcó eso último con un tono que sonó a una queja, aunque no se podía saber si por la situación en general o por el dolor. —Y no me mires con esos ojos de huevo frito, por favor, de verdad no pensaba en matarme…y si así fuera, buscaría un modo más elegante e indoloro.
 
¡Ah! y si se lo preguntan…No…no pensaba disculparse por asustarla, porque él también terminó asustado y golpeado. Desde su punto de vista, se llevó la peor parte.
[Imagen: hyakocheja.png]
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Sognare | Pasado - por Miyori Hoshino - 18-05-2026, 07:17 AM
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