05-06-2026, 03:15 PM
(Última modificación: 05-06-2026, 06:00 PM por Bertram Gaufrid.)
La coordinación de los marines de la división 60 funciona de forma impecable, y por mucho que los movimientos del arquero son suaves y discretos puede ver que no pasa desapercibido a los ojos de su rival, quien no pierde de vista a los marines y parece totalmente dispuesto a acabar con ellos con tal de conseguir su objetivo, por cobarde que sea el método. En un parpadeo Stroud alcanza la posición de Beltrug e impacta un potente golpe que si bien hace que no pueda reaccionar a las flechas del arquero que impactan de lleno en su torso entumeciéndolo, pero ahora debe buscar afectar zonas más importantes, como cabeza o extremidades para reducir su capacidad ofensiva, pues justo después de recibir las flechas logra reaccionar a la ofensiva de Kibai impactando un serio golpe en el compañero del pelirrojo y, además lanzarlo contra Bertram haciendo que se vea complicado de poder seguir peleando o moviéndose.
Lo peor viene cuando el sujeto literalmente desaparece ante los ojos de Bertram y solo aparece tras llegar a donde están tanto él como Kibai para lanzar un golpe tan potente hacia ambos que empuja al cazador de la división un total de dos metros, pues pese al terrible dolor y entumecimiento que siente por semejante golpe, logra hacer fuerza para evitar ser empujado más de lo necesario, aunque alejarse es algo que le viene bien prefiere controlar la dirección y distancia, en lugar de poder ser estampado contra un árbol o similar. El arquero nota su cuerpo pesado por el golpe, pero su visión sigue fija en el hombre, y mantiene vigilados los osos pues debido a semejante golpe el haki del pelirrojo deja de estar activo, por lo que pueden volver a moverse con total normalidad. Bertram aprieta los dientes manteniendo la vista fija en el sujeto y ve por su posición y costumbre de mantener una visión lo más amplia posible a Stroud lanzarse a por él por lo que sabe que no es hora de descansar ni distraerse, sino que pasa a poner toda la carne en el asador por lo que toma dos flechas nuevas mientras el rubio se acerca a toda velocidad y carga primero una flecha algo diferente con electricidad y, en el momento que el rubio impacta el golpe en su barbilla, la lanza apretando los dientes y esperando que la potencia de sus planes sea suficiente para encadenar una buena secuencia de golpes mientras grita -Wespenschwanz Düstere Pfeil-, pero no se detiene ahí sino que además lanza una segunda flecha, normal, directamente hacia la primera que impacta en la cola de la misma y la impulsa con aún más fuerza hacia el ojo derecho del sujeto con toda la intención de atravesarlo.
Con suerte la flecha quedará entera para recuperarla, sino tendrá que reabastecerse más adelante cuando se dedique a crear sus nuevas invenciones, como por ejemplo una mirilla que añadir al arco para mejorar aún más su potencia de ataque y precisión. Tras eso el joven arquero se separa unos 8m del sujeto, no lo suficiente para que no pueda alcanzarle, pero al menos no se queda abierto a un contraataque inmediato o a golpes sin que tenga que desplazarse para poder golpear al arquero, arriesgándose a ignorar a los demás y que puedan lanzarle una potente ofensiva mientras él intenta librarse del arquero. El arquero ha gastado más energía de la que esperaba en ese último ataque, pero tienen que lograr deshacerse de ese sujeto cuanto antes si quieren acabar con el problema de raíz en lugar de solo aplazar el problema. La mirada del arquero se vuelve a fijar en el sujeto, su arco afianzado en su mano que aprieta con fuerza el mismo mientras mantiene una postura recta y firme a pesar de todas las heridas.
Lo peor viene cuando el sujeto literalmente desaparece ante los ojos de Bertram y solo aparece tras llegar a donde están tanto él como Kibai para lanzar un golpe tan potente hacia ambos que empuja al cazador de la división un total de dos metros, pues pese al terrible dolor y entumecimiento que siente por semejante golpe, logra hacer fuerza para evitar ser empujado más de lo necesario, aunque alejarse es algo que le viene bien prefiere controlar la dirección y distancia, en lugar de poder ser estampado contra un árbol o similar. El arquero nota su cuerpo pesado por el golpe, pero su visión sigue fija en el hombre, y mantiene vigilados los osos pues debido a semejante golpe el haki del pelirrojo deja de estar activo, por lo que pueden volver a moverse con total normalidad. Bertram aprieta los dientes manteniendo la vista fija en el sujeto y ve por su posición y costumbre de mantener una visión lo más amplia posible a Stroud lanzarse a por él por lo que sabe que no es hora de descansar ni distraerse, sino que pasa a poner toda la carne en el asador por lo que toma dos flechas nuevas mientras el rubio se acerca a toda velocidad y carga primero una flecha algo diferente con electricidad y, en el momento que el rubio impacta el golpe en su barbilla, la lanza apretando los dientes y esperando que la potencia de sus planes sea suficiente para encadenar una buena secuencia de golpes mientras grita -Wespenschwanz Düstere Pfeil-, pero no se detiene ahí sino que además lanza una segunda flecha, normal, directamente hacia la primera que impacta en la cola de la misma y la impulsa con aún más fuerza hacia el ojo derecho del sujeto con toda la intención de atravesarlo.
Con suerte la flecha quedará entera para recuperarla, sino tendrá que reabastecerse más adelante cuando se dedique a crear sus nuevas invenciones, como por ejemplo una mirilla que añadir al arco para mejorar aún más su potencia de ataque y precisión. Tras eso el joven arquero se separa unos 8m del sujeto, no lo suficiente para que no pueda alcanzarle, pero al menos no se queda abierto a un contraataque inmediato o a golpes sin que tenga que desplazarse para poder golpear al arquero, arriesgándose a ignorar a los demás y que puedan lanzarle una potente ofensiva mientras él intenta librarse del arquero. El arquero ha gastado más energía de la que esperaba en ese último ataque, pero tienen que lograr deshacerse de ese sujeto cuanto antes si quieren acabar con el problema de raíz en lugar de solo aplazar el problema. La mirada del arquero se vuelve a fijar en el sujeto, su arco afianzado en su mano que aprieta con fuerza el mismo mientras mantiene una postura recta y firme a pesar de todas las heridas.
Carcaj de información de Bertram

