[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3)
#20
Betrug termina de girar tras usar el Buto Kaiten Ranbu y cuando recupera la vertical queda encarado directamente hacia Stroud que viene a catorce metros a toda velocidad buscando claramente atacar a su enemigo. Pero Betrug le ve venir, levanta ambos brazos y los interpone entre su mandíbula y los dos puños del marine, absorbiendo el impacto gritando – “Baria no Kinniku III” – los huesos de sus antebrazos encajando la potencia del golpe con un crujido sordo que se pierde entre el viento aullante de las Drum Rockies. Sin embargo, Betrug es incapaz de multiplicarse por lo que no puede bloquear las flechas de Bertram que silban atravesando el aire cargadas de electricidad y clavándose en su cabeza que es tan dura que logra salvar su cerebro de ser perforado, pero no lo suficiente para mitigar el daño. Por su flanco, el tajo ascendente de Kibai le abre desde el pubis hasta el esternón con una limpieza que hace que la sangre tarde un segundo en brotar antes de teñir de rojo el abrigo de pieles de arriba abajo. Betrug sangra por cinco puntos distintos, pero sigue en pie.
 
En algún lugar entre el dolor y la furia, su mente viaja por un instante a otro invierno, en otra isla, mucho más al este. Creció leyendo los panfletos que circulaban de mano en mano entre la gente y escuchando las palabras sobre un mundo donde los reyes no nacían, sino que se ganaban el derecho a serlo. Aquellas palabras resonaron en él otrora mucho tiempo atrás pero no encontró con quien compartirlas, ni con su familia ni con nadie de Baterilla, su isla natal, y cuando empezó a repetirlas en voz alta lo suficientemente fuerte como para que otros las escuchasen le corrieron, le juzgaron, le apalearon, y le expulsaron. Anduvo mucho tiempo buscando aliados, un lugar lo suficientemente aislado como para que la marina tardase en enterarse, y lo suficientemente rico en algo que los revolucionarios pudiesen aprovechar. Drum tenía médicos, los mejores del mundo conocido, y eso era poder puro. Encontró aliados, trazó un plan, y lo ejecutó. Todo eso para que tres marines de paso lo desbaratasen en una mañana de invierno. No lo iba a permitir.
 
La furia de la idea, que transcurre en un instante, le devuelve al presente. Estará herido, pero no aun vencido, por lo que encara a Stroud que está a cinco metros, tensa los músculos de su brazo derecho con una rapidez que hace que las venas se marquen bajo la piel, salta la distancia que les separa y descarga un golpe dual con toda la potencia que le queda concentrada en ese instante – “¡Motto Chikara O III!” – grita mientras sus puños derecho e izquierdo se lanzan directo a la cara del marine con una fuerza desmedida, la misma fuerza que le hace seguir hacia adelante a pesar de las circunstancias. A espaldas de Stroud, los dos osos que arrastraban la carreta no se han detenido. Cada uno rozando los tres metros de altura en cuatro patas y los siete alzados sobre las traseras, cubren los diez metros que los separaban llevando consigo la carreta que va traqueteando y crujiendo detrás de ellos mientras avanzan directamente hacia la espalda del marine buscando pillarle y destrozarle por completo.
 

 
Detalles Importantes

Betrug

Belico

Gastos

Off
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RE: [Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3) - por Fuguwu - 07-06-2026, 03:37 PM

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