[Priv. | Pasado] Los niños del mar
#10

Ahí donde la tensión aumenta a cada momento es donde se maneja como pez en el agua, donde un tira y afloja lo mantiene despierto haciéndole olvidar la pesadez de su cuerpo. Intentar sobreponerse ante lo que sea que tuviera delante era su estilo y en este caso la chica que aquel día en Samba bajó del barco con una carta especial había hecho que sacara su yo interior más instintivo. Fuese por su desesperada intención de recuperar a su hija a toda costa o por que realmente aquella mujer le despertaba algo en su interior, quiso ponerla a prueba con su anterior actuación que a pesar de ser violenta, acabó con palabras tranquilas capaz de apaciguar las aguas. El estilo propio del espadachín era ordenado y eficaz, nunca alzaba su tono de voz bajo ningún concepto y a pesar de eso, siempre sabía expresarse de manera clara como en este caso; usando una violencia controlada, jamás habría pensado en atravesarla, pues para el, aquello era un juego. Podía ver algo en ella diferente, por primera vez en el puerto y ahora, a escasos centímetros de sus pupilas. - Ni te inmutas ... - Tuvo un pensamiento más que claro sobre ella en ese momento. Ni si quiera había pestañeado al ver pasar el acero a escasos centímetros de su hombro ¿es que era una inconsciente? los ojos cansados del azabache se dieron cuenta de que, aquello no era inconsciencia, ni valentía si quiera, aquello era puro carácter. La regaló media sonrisa al escuchar la suavidad peligrosa de sus palabras que volvían a recordarle que era una mujer de una personalidad muy marcada, de esas que cortan así como los aceros de los mejores guerreros, quizá le gustara más de lo que podría llegar a pensar. Decidió ondear de manera tranquila y apaciguada su katana con la diestra hasta colocarla sobre su propio hombro derecho mientras Nyx hablaba, apoyándola para que descansara una vez más. Hoy no iba a desmembrar a nadie más. 

El aroma del ambiente se había mezclado por el olor corporal de ambos y la tensión se había adueñado de la parte baja del apartamento, una vez más, ambos se analizaban con aquellas miradas tan diferentes ... pero al mismo tiempo, tan iguales. Barald la miro a los ojos en casi todo momento, tan solo una vez no pudo evitar mirarla los labios, ni tan si quiera medio segundo. El azabache había "ganado" gracias al comodín de Sara, sabe perfectamente que si no llega a ser por ella no habría podido hacerla entrar en razón ¿era un chico listo? juzgarlo vosotros mismos; había logrado que a su manera, confiara en el aunque solo fuera por esta vez. Ahora frente a el, la figura de Nyxara Archeron se retiraba de la pared y decidida, subía las escaleras del apartamento amenazándolo con hacerle subir a la fuerza. - Esta vez no hará falta, tal vez la próxima. - Pudo ver como encogía sus hombros por la tensión y el dolor que aun sentía por más que intentara disimularlo escondida en su propio ego, era esa clase de mujer por la que perdería la ... No tenía ninguna clase de duda al respecto.

- Te resumiré todo en una palabra, esclavos. - Al parecer estaba la orden del día, muchos de estos niños que desaparecían sin dejar rastro por todo el mar del sur eran raptados por criminales con el único afán de satisfacer a aquellos que tenían los contactos suficientes para lucrarse de ello, tan solo eran una pequeña pieza de algo más grande aunque a eso todavía no había sido descubierto. Barald se detuvo detrás de ella, seguía empuñando su katana apoyada en su hombro. Volvió a cruzar la mirada que lo analizaba tan de cerca y que una vez más lo miraba de arriba abajo, pensó en interrumpirla pero ... dejó que siguiera hablándolo. Volvió a regalarle media sonrisa igual que la vez anterior mientras la miraba directamente a los ojos porque por extraño que le pareciese no conseguía intimidarla y eso le gustaba, aunque no pensaba cederla el terreno bajo ningún concepto. 

Agarró la carta con la mano izquierda guardándola en un bolsillo y sin decir nada de momento, continuó por las escaleras hasta llegar al segundo piso junto a Nyx. El pasillo de la parte de la segunda planta del apartamento era estrecho y al final del mismo podían verse dos puertas. Al Nyx detenerse allí frente a el, decidió adelantarla para enseñarla cual era la habitación de Sara agarrándola sutilmente de la cintura para apartarla un poco y pasar de largo. - Barald ... ese es mi nombre. Barald Kane. -  Soltó su cintura, pasando de largo y acercándose a la puerta de la izquierda. Nada parecía estar fuera de lo normal hasta el momento, no escuchar nada era buena señal. Sara estaba durmiendo plácidamente, o eso parecía al menos. Sin girarse hacia ella, quedó parado frente a la puerta de la habitación, mantenía su mirada al frente sin girarse para hablar con Nyxx, había algo en su interior que le decía que mantener más miradas con ella seria peligroso. Hablaría para después abrir la puerta del dormitorio, donde esperaba encontrar a Sara allí donde la había dejado, durmiendo plácidamente. 

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- Si no te sientes cómoda con lo que pasó prueba a cortarle la cabeza la próxima vez, da buenos resultados. -

Cofre del tesoro

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RE: [Priv. | Pasado] Los niños del mar - por Barald Kane - 07-06-2026, 08:59 PM

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