[Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75]
#13


Todos los marines de la División 75 cumplen con el debido protocolo de vestimenta, siendo cordialmente recibidos por el ama de llaves de Le Chevalier, la cual les da la bienvenida y, tras comprobar sus invitaciones, aleccionarlos acerca del protocolo de listas de baile y de los horarios de la fiesta, deposita los Den Den Mushis en los terrarios preparados a tal fin y les permite el acceso. Su hermana gemela, Marietta, les ofrece el cóctel de bienvenida, el cual es recogido por todos los miembros excepto por Shin, lo cual levanta una mirada de desaprobación intercambiada entre Pia y Marietta, la cual es percibida por Kael, Dimitri y Choi, pues el negarse a recibir un obsequio de bienvenida se suele considerar como un gesto de rivalidad directa contra el anfitrión del evento. Sin embargo, los buenos modales de ambas limitan el suceso a ese intercambio de miradas, al menos por el momento...

El resto de los miembros de la División recogen asimismo sus copas, y acto seguido, tras haber atendido a las sugerencias de Marietta de las actividades que están siendo realizadas en la fiesta con anterioridad al brindis, toman caminos separados, con ánimos de explorar varios sectores diferentes de la mansión.



Shin - Nyra

El joven y la humink se dirigen hacia el salón principal de la mansión, con el objetivo de esta de observar y probar la cata gastronómica de la cual Marietta les ha hablado tan entusiasmadamente. Tras cruzar las grandes puertas de entrada a la mansión, se encuentran con un espectacular recibidor, tan iluminado que parece ser pleno mediodía, perfumado con numerosas guinarlas florales y amenizado con el sonido de un quintento de músicos que interpretan una melodía agradable desde una de las esquinas. 

Todo el recinto, de aproximadamente unos cuarenta metros de ancho por otros veinte de largo, esta ocupado por pequeños grupos de asistentes, muchos de los cuales sostienen unas cucharas de cerámica blanca, la mayoría vacías, pero algunas aún con una pequeña esfera de colores en ella. Justo enfrente de ellos, ven como una niña se lleva alegremente la cuchara a la boca, mordiendo la esfera y casi al instante saltar de alegría y pedirle a una mujer que la lleva de la mano si pueden ir a por otra.

Al fondo del recibidor, tras una mesa rectangular cubeirta de un mantel tan blanco que casi refracta la luz, un hombre vestido con una chaquetilla negra de chef se afana en colocar varias esferas que va extrayendo de un cuenco en las cucharas de cerámica dispuestas ante él. Varios curiosos observan el procedimiento con gran atención y asombro, pues las esferas son producidas dentro del cuenco, entrando como líquido que el chef introduce con ayuda de una pipeta, solidificándose a los pocos segundos. Al lado del puesto, puede leerse con letras doradas:

Núcleos de Matsuri
creación del gran chef
Ferrano Adriano

A medida que la pareja se acerca, un joven con una máscara de color verde esmeralda se cruza en su camino y, tras hacer una cortés reverencia, se dirige a Nyra.

— Mis diculpas, señorita. Permítame decirle que luce hoy realmente espectacular, los brillos de su vestido harían enloquecer de celos a las mismísimas estrellas. En el caso de que no se encuentre comprometida, me gustaría solicitarle un baile para esta noche.

Otras cuatro personas fueron acercándose a la joven marine: dos chicos más o menos de su edad, un niño de no más de doce años que se puso rojo como un tomate en cuanto levantó la cabeza tras la reverencia protocolaria y un hombre de unos sesenta años que, para sorpresa de Nyra, lucía una oscura melena de león alrededor de su cuello.

Tras finalizar la ristra de presentaciones, Nyra y Shin por fin llegaron hasta la mesa, dónde el chef les saludó con una reverencia, ofreciéndoles dos cucharas con sendas esferas en ellas.

 
— Aquí tienen, hemos condensado el sabor de varios cientos de pétalos en un elixir que hemos posteriormente gelificado y mezclado con mermelada de rosas para hacer un homenaje a los excelentes cultivos de neustra isla. El resultado es lo más parecido a llevarse un campo entero de flores a la boca. Recuerden meterla entera en la boca y tengan cuidado, la esfera estallará en su boca y se convertirá en liquido en cuanto la muerdan.

Tras la breve explicación, el chef colocó a modo de adorno unas hierbas verdes por encima de las esferificaciones, hizo una nueva reverencia y se retiró a su labor de seguir extrayendo esferas del cuenco, dejando a los dos marines examinando las cucharas de porcelana.

Nucleos de Matsuri




Kael Omuyaga

Kael siguió a unos cuantos pasos de distancia a sus compañeros Shin y Nyra, los cuales, en gran medida por el estusiasmo de esta última, se dirigían rapidamente a al entrada de la mansión. Cuando cruzó su entrada, el marine de pelo azabache se quedó sorprendido al igual que el resto tanto por la profusa decoración de la estancia como por el embriagador aroma que flotaba en el aire.

El marine decidió adoptar un perfil más bajo, aunque no se le escaparon a su percepción los cinco individuos que, con gran cortesía por su parte, se iban acercando a Nyra para solicitar ser inscritos en su lista de bailes para esa noche. A medida que recorría el salón hasta encontrar un discreto lugar para situarse, iba captando diversos fragmentos de conversaciones, la mayoría sumamente intrascendentes, el habitual parloteo vacío de personas tan acostumbradas a mantener su fachada de nobles ante sus semejantes que ya casi han olvidado como expresarse de manera natural y espontánea.

Una vez consiguió llegar al fondo este del salón, enfrente a la mesa blanca dónde el chef preparaba sus creaciones y a por más de cinco metros del grupo de músicos, sus oidos captaron por fin algo que si que despertó su interés. A pocos pasos de él, una pareja de edad avanzada discutía en voz baja.

— Vamos cariño, ya te he dicho que no es para tanto. Si, he perdido unos cuantos cientos de miles de berries, pero no es nada que vaya a perjudicarn...


No es por el dinero! — La exclamación, aunque velada por la máscara que porta la mujer, llega claramente a a los oídos de Kael. — Es la tercera fiesta en la que decides meterte a apostar y pierdes. Como voy ahora a mirar a la cara a mis amigas en nuestras reuniones del club de lectura. No eres más que un...


En ese momento un susurro ronroneante interrumpió la atención de Kael a la vez que notaba como un ligero peso se apoyaba en su hombro derecho y un intenso perfume nublaba su olfato.

— Vaya, esto va a ir para largo, pero no es que sea algo demasiado extraordinario. A esa mujer le gusta demasiado llamar la antención sin que parezca que está deseando montar una escena, es tan típico...

Al otro lado de Kael, tan silenciosa que no la había escuchado acercarse hasta que la había tenido prácticamente encima, una joven daba discretos sorbos a una copa idéntica a las del cóctel de bienvenida. Su figura era esbelta, y aún a pesar de portar un par de estilizados tacones de aguja, su cabeza apenas llegaba al hombro de Kael, dónde se había apoyado con relajación. Una larga y espesa melena de color escarlata encuadraba su rostro, cubierto a medias por una máscara negra con toques en colro bornce. Tras los agujeros, los ojos de la joven, de un color gris acero que parecía atrapar la luz que se reflejaba en todos lados se cruzaron con los de Kael, y el marine pudo notar como parecía que le examinaran con Rayos X.

— No te había visto en ninguna otra fiesta antes, sabes? Al principio pensé que serías alguno de los nuevos guardias de la mansión, por colocarte tan tieso aquí, pero viéndote mejor, no me pareces de esos. Tampoco has entrado acompañado, y obviamente no te interesa demasiado el socializar, como a esos de ahí. — dijo señalando vagamente hacia el salón con la copa. — De modo que eso hace que me pregunte, exactamente qué estás haciendo aquí. Y no me digas que es por la comida, por favor, si quisiera comer flores a bocados, sería una cabra...


Sin despegarse del hombro de Kael, la joven hizo un fingido gesto de desvanecimiento.

— Oh, claro, mis modales, como he podido ser tan descortés... Decir mi nombre en un baile de máscaras sería bastante estúpido, de modo que puedes llamarme simplemente Mirage. Creo que me queda bien, verdad?


Mirage vació lo que le quedaba de copa de un trago y, tras mirar a ambos lados con un gesto de picardía en su cara, colocó estatégicamente la copa sobre una de las manillas de las puertas cerradas que tenían a sus espaldas, las cuales daban a alguna de las otras estancias de la mansión.

 
— Será interesante ver a quien el destino le sonríe para mal, no crees? En fin, podría seguir hablando, pero debo ir a por otra copa. No obstante... si tienes huecos en tus peticiones de bailes para después podremos vernos...

Finalmente despegándose de Kael con una sacudida de espalda, Mirage se adentró en el salón, despidiendose del marine con una última mirada penetrante y un suave (aunque a todas luces impostado) contoneo de caderas.

Mirage




Dimitri - Choi

Mientras sus compañeros de División se adentraban dentro del salón principal de la mansión, la pareja conformada por Dimitri y Choi Hae-won optó por evitar la aglomeración general en un inicio, y tomaron un desvío, recorriendo el camino emepedrado que circundaba la edificación. Allí encontraron a pocos invitados, la mayoría de ellos jóvenes que procuraban cortejar a alguna joven, esperando entrar en sus listas de baile, y tambien matrimonios ancianos que paseaban cogidos del brazo, disfrutando de la brisa vespertina en vez de quedarse entre las paredes de la mansión.

Aquel paseo hubiese sido una grata experiencia, pues los jardines de Le Chevalier eran hermosos, cuidados con mimo y gracia, y tan bien organizados que todas las flores, arbustos y árboles parecían encajar entre sí con una armonía propia de un cuadro. Sin embargo, cuando Dimitri y Choi llevaban unos minutos de paseo, al torcer hacia la parte trasera de la mansión pudieron ver como una puerta destinada al servicio se abría y dos jóvenes doncellas salían al exterior. Las chicas rondarían los dieciséis o diecisiete años, y vestían con el atuendo del servicio que ambos marines ya habían visto con anterioridad. Tras cerrar la puerta tras de si, ambas caminaron apresuradamente hacai uno de los bancos, ignorantes de la cercanía de Choi y Dimitri.

— Arianne, en serio, tienes que pedir que te dejen atender la sala de la partida, ese hombre es... increíble. — decía de ellas, mientras se abanicaba el rostro claramente ruborizado. — Cuando entré, me miró, y al momento hizo callar a todos los de la mesa solo con un gesto de la mano y me invitó a pasar para que dejase lo que habían pedido. Incluso me tomo de la mano cuando deje la bandeja para agradecerme mi labor y me dijo que estaba hermosisima. Por poco me desmayo allí mismo, que vergüenza habría pasado...

Su compañera soltó algo por lo bajo que ninguno de los dos marines alcanzó a oír mientras negaba con la cabeza

— A ver Chloe, no te estarás imaginando cosas? Sí, se que el invitado de Le Chevalier tiene fama de ser alguien galante, pero de ahí a lo que me estás contando, no sé...

Chloe cruzó los brazos haciendo un mohín, antes de rebuscar en su manga para sacar un papel doblado con gran cuidado.

— Ah si? me imagino cosas? Y esto que es, entonces? Al poco rato de haber salido de la sala, uno de los sirvientes me ha traído esta nota de parte del salón de la partida. Pensé que sería una lista de peticiones para llevarles, pero escucha...

La chica desdobló el papel con cuidado, antes de empezar a leer.

— Mi estimada dama, para mi será un placer que me atienda en la reunión que tendré después del brindis. Lamento no haber podido hacerle esta petición personalmente, pero la partida de ajedrez abarcaba toda mi atención. No se preocupe por sus otras labores, yo mismo hablaré con Le Chevalier para liberarla de ellas.

Cerrando la nota de nuevo y guardándola como si fuese un preciado tesoro, Chloe encaró de nuevo a su compañera.

— Qué tienes que decir a eso, eh? También son imaginaciones?

Arianne dio un rápido abrazo a su compañera, cambiando el tono completamente.

— Pues que creo que le has gustado! Aunque ten cuidado, ya sabes como son estos nobles... Pero puede que si le sirves bien, te de una buena propina, o incluso que te tome a su servicio!! Te imaginas no tener que volver a los campos de cultivo todo el verano? Sería una liberación, y tu familia viviría mucho mejor, eso seguro. Creo que deberías...

En ese momento, la puerta se abrió de nuevo y una voz enfadada salió del interior.

— Arianne, Chloe, par de vagas! Volved adentro inmediatamente, hay mucho que preparar antes del gran brindis! Si veo que estáis espiando a las parejas otra vez, os mandaré a separar las rosas de los tallos sin guantes!

Las dos chicas se levantaron de un salto y corrieron hacia la puerta entre levas carcajadas, dejando a Dimitri y a Choi solos en aquella sección del jardín, procesando lo que acababan de escuchar.

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]


Mensajes en este tema
RE: [Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75] - por Kibai - 08-06-2026, 01:44 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)