[T8, P.A.] Una tormenta sobre Hachinosu
#9
En esta isla... No pasa nada sin que mi humo lo sienta. 

Calavera Haibu. 2 de Invierno. En silencio. 


Miraba desde la cuenca izquierda como acostumbra aquel peñasco que regentaba junto a los generales Mushoku. 

Nicolás, en su forma de Nick Fury reposaba en mi hombro, siseaba sobre planes, ideas y maneras de volver a salir el mar para conquistarlo. Pero el Nuevo Mundo estaba lleno de bestias, sobrevivir a Sanchi, Shinju o Sonic había sido una proeza, todavía no estábamos listos para dar el siguiente paso. Primero asentarme, conseguir más tropas, luego dinero y después... Después tendría que mejorar el barco, necesitaba recuperar los números en mis tropas más poderosas, necesitaba más generales y si quería conseguirlos, debería volver al paraíso y alejarme de este infierno terrenal que llamaban el mar más fuerte de todos. 

Había poco más allá de la corriente, por lo qué, con total seguridad casi habíamos recorrido todo el mundo, y los blues... Los bues eran pequeños estanques para nosotros, allí no había nada importante más que cadáveres para mi espada. 

- Churrita. Me cago en la puta, la fábrica funciona. Gracias a ella entra dinero a cascoporro, en un par de estaciones podremos tener el barco perfecto. Solo hay que esperar, pero no puedes estar tocándote los huevos. Solo entrenas con los Mushoku, ya no hay grandes batallas, heridas terribles, enemigos insuperables. Solo tú, tu reino y tu corona - Nicolás parecía molesto ¿pero que más quería que hiciera? No todo podía ser gloria y combate. El dinero trae responsabilidades, las responsabilidad papeles y los papeles gente que sepa leer y me los lea. 

Iba a contestar cuando la puerta de la estancia de mando se abrió con presteza, sin llamada, sin aviso. Agarré con fuerza el pomo de mi espada, hoy seríamos uno menos en Hachinosu a cuenta de esta gran ofensa. 

Me giré mientras apretaba los dientes, era Nitz, mi mensajero, mi recadero, Nitz. Más le valía tener una buena razón para llevar a cabo el terrible sacrilegio de no llamar a la puerta. 

Apoyó ambas palmas sobre las rodillas y jadeó cansado. 

- Señor... Mi señor... - respiraciones forzosas - Tenebroso señor - 

- Que puto pesado de mis cojones es este lamebotas pecoso - 

- Gran señor maligno... Su malignidad... - Parecía enumera de más esta vez todos los nombres con los que me solía llamar. ¿Qué le había hecho correr tan rápido para llegar así? Agarró una gran bocanada de aire y se irguió. Mejoró su postura en sobremanera y se levantó - Rey Demonio, algo raro está pasando en la ciudadela. Vi a uno de los muchachos hablar con "El heraldo" - así llamaba a Quetzalli - Le dio dinero y como usted me ha dicho que me entere de todo fui a por él. Le pregunté que pasaba y me dijo que acompañó a "El heraldo" a una taberna. Después le di un palo en las costillas y le robé el dinero al niño - dejó caer una bolsa - 20.000 berris - carraspeó - eran 40.000 pero perdí la mitad apostando en las peleas de navajas de la calle "Ben de los caídos". Lo siento señor, pero si hubiera ganado le hubiera traído 35.000 berrys más - vi el miedo en su cara. 

- Guarda eso en el tesoro de Hachinosu - le dije - ¿Dónde queda la taberna? - Pregunté mientras me giraba de nuevo enfocándome hacia Hachinosu y la ciudadela desde la cuenca de la calavera. Nitz se acercó a mi, señaló con el dedo un edificio parecido a una capilla, se vía perfectamente desde el ojo izquierdo. 

- Es allí, humeante señor - 

- Bien, si pasa algo más, ya sabes dónde buscarme - 

Una daga surco la ventana atravesándome y clavándose cerca de Nitz. Mi cara se deformo completamente para volver a su forma natural después de que el humo se recompusiera tras haber sido acuchillado completamente a traición. 

Nitz trago saliva sonoramente. 

- Hay una nota, mi gran señor - un silencio - ¿Quiere leerla? - 

Otro silencio por mi parte. 

- No sé leer Nitz - dije con una voz áspera e irritada. 

- Cierto su gran malignidad. A veces se me olvida que un ser como usted no es perfecto - 

- Demasiado lamebotas, no se por que no le cortas la lengua - 

Nitz leyó la nota a continuación. Era de Quetzalli, informaba de lo que Nitz me estaba contando. 

- ¿Azules? - susurré pensativo 

- Igual son pitufos churrita, unos seres diminutos, creo que Korg sabe algo de los pitufos - 

- Suficiente - sentencié - pon a la isla en aviso, algo raro está pasando en Hachinosu - 

Salté con fuerza desde la ventana y me dejé caer sobre la ciudadela. 

La caída elevó mi pelo mientras azotaba con violencia serpenteando entre mis cuernos, el ulular del viento entumeció levemente mis oídos. Mi espada en mi mano diestra, en mi cintura "La daña almirantes", sobre mi hombro Nicolás, su cuerpo de mono humeante se perdía entre los azotes del aire que nos golpeaba, mientras se regeneraba una y otra vez.  

- ¿Objetivo? ¿Azules? - mi mente lo conectó - ¡YUGUUUUUUUUUUU! - Bramé mientras mis pies se perdían entre hileras de humo y explotaban en combustiones haciéndome tomar el control de mi caída y empezar el vuelo sobre la ciudad.  

Avancé sobre la ciudadela hasta llegar al indudable edifico que se había marcado como mi objetivo. ¿por qué nunca me había fijado en él? Cuándo llegué hasta él dejé que mis piernas se recompusieran, perdiendo la inercia y la fuerza del vuelo. A 85 metros del suelo, sobre el edificio, mejor dicho sobre su entrada me dejé caer. 

La gravedad tiró de mi y caí con la fuerza que mi peso imprimía sobre el mundo: media tonelada de ira y humo se personó en la entra del local con un estruendoso sonido que retumbo en todo el lugar. Las piedras se partieron junto con el suelo y se generó una pequeña deformación en el terreno de forma circular tomándome a mi como centro del cráter. 

Observé la entrada del lugar mientras por las comisuras de mis labios el humo escapaba como si mi pecho fuera una locomotora. Mi haki de observación se desbordó cubriendo 100 metros a la redonda. Sentí todo a mi alrededor. A quetzalli y todo lo que estaba cerca de mi o me rodeaba en un diámetro total de 200 metros . 

- Vamos pa dentro churrita - 

- Hmm - asentí mientras avanzaba adentrándome dentro del edificio y dirigiéndome hacia Quetzalli. 
Si esa mierda de almirante estaba en mi isla, hoy sería un gran día.

smokoff rol
[Imagen: 51pnN8x.png]


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RE: [T8, P.A.] Una tormenta sobre Hachinosu - por Ashura - 08-06-2026, 04:50 PM

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