[Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75]
#14
No llegó a identificar el gesto entre las gemelas, pero si lo hubiese sabido, tampoco habría importado. Prefería imponer la seguridad de su integridad física antes que cometer el riesgo de consumir algo sin conocer la naturaleza genuina del anfitrión, pues proteger a los suyos era el único código que estaba dispuesto a respetar.

Además, Le Chevalier había cometido una falta contra su persona también. Un noble está en los detalles finos, sensibles, y jamás habría omitido al líder de una División marine que pretendía invitar. No le bastaba la excusa de que fue su representante quien cometió aquel error al extender la carta, porque como el propio término especifica, se presentaba en su nombre, por tanto compartían la responsabilidad. 

De pequeño le enseñaron modales procedentes de innumerables culturas. Y también, que el respeto es un sendero de doble sentido.

Si un lado se obstruye, pasará lo mismo con el contrario.

Pero ya existiría algún momento donde pudiese ponerse al día con el organizador de aquella velada si al final los rumores del rechazo crecían, por ahora, se limitaría a "disfrutar" de lo que sus sentidos le transmitían, adentrándose en el amplio espacio destinado a la cata gastronómica. Dicha transición sería enaltecida por una más que interesante conversación con Kuroshiro, pero gradualmente sería la propia escena quien ganaría protagonismo.

La música fue lo primero en recibirlos, tan presente como para poder disfrutarla, y sutil, evitando molestar la audición de los asistentes. Todo el ambiente seguía el mismo esquema, el patrón de cálculo constante, donde un guión general moderaba el comportamiento de quienes se entregaban a los placeres de la fiesta. Las decoraciones de guirnaldas florales acompañaban el concepto del fino alimento servido, a disposición de las cucharas de cerámica, algunas en boca de los comensales, otras, aún intactas.

Mientras los observaba, a cada integrante de la cata gastronómica, y obviando la emoción de Nyra, cayó una nueva reflexión nacida desde su memoria, donde el comentario sobre las amapolas y el presunto invitado especial, involucrado en la selección de los asistentes, se abrían paso a través de sus sospechas. Gracias, Georgy. Su desconfianza en los desconocidos seguía tan alta que esa nueva información le hacía danzar sus iris cerúleas con extrema cautela entre el resto de personas, y quizás explicaba el fallo inicial al entregar la invitación.

De todas formas, hasta no recibir algún detonante adicional descartaría esa posibilidad. Le Chevalier parecía sumamente detallista a la hora de elegir a sus asistentes, pero no estaba demás prepararse para algún posible giro de guión.

Lo cierto es que en cualquiera de los casos, preferiría saberlo antes de los fuegos artificiales.

El chef y el goce de la niña se llevan parte de su atención también, detalles llamativos por la presencia de pureza genuina en la sala y por otro lado, un procedimiento elaborado de la afamada cocina gourmet que caracteriza ese tipo de reuniones. E iba a abrir los labios, sin embargo, una interrupción que no llegó a calcular al estar tan atento a los alrededores se presentó ante el dúo, generando que Hasegawa se gire en dirección al origen de la voz frente a ellos.

En ningún momento había soltado el brazo de la chica, y por ello las múltiples peticiones de un baile escarban en las profundidades de su orgullo masculino. En otras circunstancias habría aprovechado para burlarse de manera humillante de todo el mundo, juzgando el hecho de que siquiera se atrevan a considerarse una competencia estando acompañada de él, sin embargo, al observarla de reojo recuerda algo importante. 

Parece una princesa, manteniendo un porte que obligaría al mundo a colocarle una pasarela allá donde quisiera pisar, y eso desencadena la pérdida de timidez hasta en los hombres más temerosos. ¿De qué otra forma nacería la valentía, sino? Inclusive él mismo se le habría acercado en un mundo alternativo donde no la conociera, pues parecía ser el centro de gravedad de la sala.

Pero aunque quisiera entretenerse admirándola, otros asuntos apremiaban. 

—Me temo que ya he comprometido los primeros compases de su noche. Sin embargo, no pecaré de descortés, y me entregaré a los deseos de la dama si ha decidido cambiar de parecer. —se giró a Kuroshiro, luego, les brindó a los hombres una mirada adicional —No sin antes disfrutar de su compañía unos minutos más. —afirmó, haciendo contacto visual con los orbes aguamarinas de la humink —¿Vamos? —aferrado de manera suave a su brazo, se ofreció a continuar la caminata, esperando que lo siguiera. Cuando estuviesen lo suficientemente lejos de los pretendientes, volvería a generar una cercanía a una de las orejas de Nyra, con su torso encarado hacia ella, y su mano libre cubriendo los labios propios.

Susurros, extremadamente bajos. Una vibración agradable a la escucha de tan buena oyente, especialmente si se consideraba la cercanía.

Tonos graves que eran capaces de deleitar a cualquiera que se viera atraída por los hombres.

—Entiendo tu entusiasmo. Te preparaste para ser una princesa, y has superado a cualquiera de las que he leido en libros. —confesó, preparándola para la palabra especial —Pero... tengo un mal presentimiento. Si te quedas conmigo, y sacrificas un poco de la diversión que planeabas, prometo compensarte con el mejor baile que jamás hayas vivido. Eso si al final son paranoias mías, claro está. —una vez confesadas esas palabras, alejaría levemente el rostro, mirándola a los ojos y dedicándole una sonrisa que ella era capaz de reconocer incluso con la máscara.

Le estaba hablando su faceta verdadera, no el noble aplicado que interpretaba.

—La dejaré guiarme en esta ocasión. —aún entrelazando brazos, volvió a girar el cuerpo, ahora hacia la zona gastronómica, con claros indicios que le permitían apoderarse del show a partir de ese momento, siendo ella la experta. —El hambre es un ruido difícil de ignorar. —le recordó lo que le dijo antes de dirigirse a aquella sala, esperando que su privilegiada audición captase palabras indiscretas de comensales distraídos, ahora confiando en el cambio de mentalidad de su acompañante.

La explicación del chef resultó práctica, más no consiguió impresionar a un Shin que mantenía sus pensamientos centrados en otras cuestiones. Lo cierto es que no lo dejó entrever, mostrando una sonrisa entusiasmada, y fijándose en lo que haría Kuroshiro frente a semejante exposición sobre los ingredientes de la receta.

Hasegawa se negaba a consumir cualquier cosa dentro de aquella mansión, y lo simuló con una mirada de apariencia 'enamorada' hacia Nyra. 

Let there be light
[Imagen: vEBNZb3.png]


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RE: [Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75] - por Hasegawa Shin - 08-06-2026, 10:38 PM

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