En alas del Milano [P.R.][Aventura T4][Kiyoshi]
#12
Paciencia. Serenidad. Calma. Características que intenta y desea mantener para sobrellevar esta situación, pero realmente la tripulación que el destino le ha puesto en frente se lo deja bastante difícil. Cada palabra que escucha, cada movimiento que observa, cada intención que analiza, todo le saca de quicio. Debajo de esa mascarilla que porta, se muerde con fuerza el labio inferior, esforzándose por no ocasionarse un sagrado. Sin duda, si llega a salir vivo de esto, comenzará a valorar aún más a sus compañeros. Los considera tontos, pero, aparentemente, podría tener aliados mucho peores. Dicen que cuando pierdes lo que tienes es que valoras lo que poseías. ¿Será demasiado tarde para que Kiyoshi ponga en práctica esta enseñanza o las páginas de su historia dejarán de escribirse en este capítulo?

— ¿Una Bazooka? ¿Un tonto como tú tiene una bazooka? Bueno, dispara y mátame junto a tus amigos. Anda, hazlo. — Es solo cuestión de escuchar la forma en que habla, todo lo que duda, la expresión en su rostro e incluso el sudor que puede caer por su rostro, para entender que solo inventa. Es más, desde que leyó aquella absurda carta con la que inició esta historia, supo que no podía esperar nada de esta gente. Aun así, nuestro médico se encuentra en una situación desfavorable. Por mucho que los tripulantes del Milano demuestren carecer de inteligencia, sí han puesto sobre la mesa que son piratas fuertes, así que, en este momento, Kiyoshi paga las consecuencias por subestimarlos.

Busca dentro de su cerebro la clave para resolver todo este enigma. ¿Cómo escapar y no caer por alguna de las artimañas de este grupo? Esperaría ganar una batalla de inteligencia, pero cuando no sabes qué esperar de tu oponente porque parece que ni ellos mismos son conscientes de sus movimientos, el análisis táctico carece de fundamento.

Sin embargo, hay un pequeño pero importante detalle que estamos olvidando. Curiosamente, Kiyoshi no está solo en este conflicto. Lo que pareció empezar un “solo contra el mundo” se convirtió en un “dos contra todos”, y son aquellos gritos lo que le hacen ver a todos los presentes que cierto personaje fue creado para dar vuelta el tablero y mover las piezas con una maestría imposible de explicar.

— Bien, Drax, ya era hora de… — Bueno, quizás cantamos victoria antes de tiempo. Ni Peter. Ni Kiyoshi. Ni el Milano. Nadie esperó que Drax se transformara en una auténtica estampida, llevándose todo por delante sin importarle nada. El sepulturero veía la luz de la cubierta, pero luego, todo se oscureció. Después, un impacto revolvió no solo su cuerpo, sino que también su cerebro. En cuestión de segundos, su cerebro da vueltas y se siente mareado. Duele todo su cuerpo, desde el primero de sus cabellos hasta la punta de los pies. — ¿Q-qué… — No se explica qué sucede, y tampoco está con las facultades mentales para pensar en una respuesta.

Pronto, muy pronto, cuando la situación parece no poder ser peor, adivinen, empeora. Drax toma el cuerpo de Kiyoshi como si de una muñeca de trapo se tratase y se lo llave escaleras arriba. Por un instante, nuestro protagonista recuerda la importante aventura en los Cabos Gemelos, punto de inflexión en su vida, en la que Eros lo cargó de una forma parecida para transportarlo desde el campo de batalla a la torre principal de la isla. ¿Será que, desde el comienzo, Kiyoshi estuvo destinado a tener un transporte humano solo para él? Puede que sea la señal que indique que está destinado para lograr grandes cosas, pero esa teoría es algo que podemos hablar luego. Ahora, la historia es otra.

Drax se encarga de sacarlo de su limbo dando una indicación clara. Kiyoshi se sitúa en un contacto y, siempre con su rifle bien sujetado, apunta hacia abajo en diagonal, donde se muestra Gamora con una intención agresiva, pues enseña su espada. — No queda de otra… — Duda un momento, pero su dedo jala el gatillo. Se ve una técnica repetida, pero bien potente.

Como es habitual, la burbuja rodea la bala, pero sale del cañón del arma con una violencia inaudita. Para empezar, empuja hacia arriba y en diagonal, básicamente hacia donde huye Drax, a ambos nuevos amigos, Drax y Kiyoshi, otorgándoles un impulso de cinco metros. La bala viaja directamente hacia donde apuntó Kiyoshi, las manos de Gamora, aquellas que sostienen su imponente espada. Acto seguido, luego de jalar el gatillo por primera vez, tal como hizo con Peter, jaló de nuevo para que salga un disparo normal, no potenciado con sus limpias burbujas, a la misma zona. Parece que no le gustan sus manos.

Una vez lleguen al exterior, lo que es factible debido a la velocidad de su compañero, el pirata más limpio del mar extiende una duda a Drax. — ¿Estás seguro de esto? Debemos reparar el tonto barco. Si no, debemos tomar algún bote que tengan y escapar a tierra firme. — No le gusta la idea de dejarle la toma de decisión al otro, pero es quien le ayudó a escapar de ahí abajo. Lo justo es que le dé el beneficio de la duda y confíe, aunque sea un poco, en él.

Lávense las manos
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1797 - 1012 = 785
Energia: 2263 - 421 = 1842
Espiritu: 796 + 0 = 796


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RE: En alas del Milano [P.R.][Aventura T4][Kiyoshi] - por Kiyoshi Maeda - 09-06-2026, 12:22 AM

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