09-06-2026, 06:50 AM
(Última modificación: 09-06-2026, 07:00 AM por Hyákinthos.)
Isla Neur
Día 76 de Otoño, año 17
Afueras del Esmeralda de la Emperatriz
12:15 a.m.
No se permiten peleas en El Esmeralda de la Emperatriz.
¿Discusiones? Sí
¿Peleas? No.
Sin embargo, a pesar de que un par de guardias llevaron sus manos a sus respectivos cinturones para hacer el intento de sacar un arma para inmovilizar al rubio, lo cierto es que, al ver la tranquilidad del resto de la barra y notar el rostro sonrojado de la mujer, además de escuchar los refunfuños de Monsieur Clair, concluyeron que era un simple malentendido entre borrachos, uno que, a fin de cuentas, parecía ir rumbo a resolverse fuera del bar flotante. No tuvieron que ocuparse de nada y por ello, el rubio no tuvo impedimento en salir, incluso, el portero se despidió de él con un gesto elegante, como si la escena frente a sus ojos fuera cosa de todos los días.
¿Problemas para salir del bar? Cero.
Aunque eso no libró al rubio de llevarse un par de regaños, una vez estuvo en el exterior, por parte de ambos señores, porque sí, al inicio a Madame De Rosier pudo parecerle un gesto coqueto y Monsieur Clair no es que estuviera en su mejor momento para ser tomado en serio, pero, al salir del bar y que el viento frío de la noche pegara directo en sus rostros, pareció despertar a los ancianos, bueno, al menos a uno de ellos.
—¡Muchacho! No habrás conocido a tu padre, pero eres tanto o más bruto que él… ¡Sí! Definitivamente, más bruto que él ¡Razón han tenido para poner tu cara en un cartel de se busca! Norova Padre no me habría tratado de esta manera, a menos que estuviera llevándome a su hab…
—¡Ah! ¡Vieja pervertida! No creo que a Norova Junior le interesa escuchar como Norova Padre se revolcaba contigo ¡Le vas a revolver el estómago! ¡Y disfruta el viaje! Al menos no tendremos que caminar hasta el barco de Barnaby… ¡A mí ya no me molesta! Hasta me puse cómodo —. El viejo Clair pudo haber refunfuñado dentro del bar, pero era cierto que se acostumbró fácil a ser trasladado de ese modo por el chico más joven. —¡Vamos muchacho! Camina más rápido, que eres joven…El barco de Barnaby está a la…
—¡Derecha! Está a la derecha. Yo voy a guiarlo, no tu ¡Viejo borracho! —A pesar de todo, Madame De Rosier todavía tenía un interés íntimo en el chico y no deseaba que su compañero arruinara lo que podía conseguir. —Debes caminar hacia la derecha hasta llegar al final del muelle y de ahí…
—¡A la derecha! ¡Doblas de nuevo a la derecha! No voy a dejar que infectes al chico con tus perversiones, déjame guiarlo por los viejos tiempos con su padre ¡Loca enferma! Podrías ser madre de este muchacho…
—¡Calla! Solo deja que el chico avance ¡Lo vas a confundir con tus direcciones! Ni siquiera estás en tus cinco sentidos.
—¡Tu calla!
Y la discusión siguió, porque no había forma de que esos dos ancianos se callaran. Tezca tendría que lidiar con sus comentarios infantiles dichos casi directamente en su oído, en un tono para nada bajo, uno que incluso hacía que algunos pocos transeúntes, borrachos, trabajadores de la noche o adolescentes que se escapaban de sus casas, voltearan a ver el espectáculo gratuito que esos tres ofrecían. Sí, tres, porque solo por asociación, al cuchichear, incluían en sus murmullos al joven que llevaba a los dos ancianos sobre sus hombros.
Frente al Barco de Barnaby
12:40 a.m.
Habría sido una bendición que ambos viejos hicieran silencio por cinco minutos, solo cinco minutos, pero el camino fue ajetreado, de hecho, lograron llegar hasta el lugar de destino a duras penas y en más tiempo del previsto, pues no faltó el momento en que alguno de los dos se equivocara con sus indicaciones, no por maldad, si no por el mareo que empezaban a sentir, uno por borracho y la otra porque la posición en la que Tezca la llevaba empezaba a pasarle factura y más aun a su edad; sin embargo, el objetivo fue cumplido.
Ahora estaban frente a una embarcación no muy asombrosa. Era una Carabela de velas verdes, cuyo mascarón de proa estaba decorado con el tallado en madera de una criatura con cola de sirena, torso de humana y cara de… ¿Mink conejo? Una combinación extraña, pero era lo que caracterizaba al “Centinela del Tesoro”, un nombre que podía leerse tallado en la popa, pintado con letras doradas. De hecho, fueron esas características las que le anunciaron a los viejos que, efectivamente, estaban en el lugar correcto.
—¡Tezca, cariño! ¡Permíteme guiarte directamente con Barnaby! Ni siquiera dejes que este borracho de quinta se acerque a él…seguro terminarán ambos de patitas en la calle como nuestro Barnaby vea la cara de este energúmeno que solo retrasó nuestra llegada…Ahora bájame y…
—¡¿Ah?! Fuiste tú, por tu distracción que le dio la dirección equivocada a Norova Junior ¡No intentes apartarme del chico ahora! ¿Para qué? ¿Para qué le pongas tus sucias manos encima?
Fuera del barco unos guardias vigilaban, sus ropas no eran de marines ni de nadie que pareciera pertenecer a algún ejército; sin embargo, los hombres estaban bien armados, aunque no por eso eran unos brutos que atacarían a traición, después de todo, los dos viejos que venían en los hombros del muchacho no eran unos desconocidos para ellos, de hecho, más de una vez ellos mismos los habían guiado hasta el interior del barco, pero nunca a tan altas horas de la noche y mucho menos estando acompañado de un chico que no habían visto antes ¿Qué pasaba ahí?
Uno de ellos tomó la iniciativa. Se acercó a su compañero solo para avisarle que iría a buscar al Capitán Barnaby, pero, antes de que siquiera pudiera poner un pie en la rampa que conectaba el barco con el muelle, la discusión a sus espaldas de intensificó. Los guardias sudaron frío, pero, aun así, el que estaba más cerca del trío, quiso acercarse para intervenir.
—Disculpen, caballeros, madame… ¿Podrían comunicarnos el porqué de su…?
—¡Ah, muchacho! ¡Haz que esta energúmena deje de acosar a este chico! ¡Solo lo hemos traído para ver al viejo Barnaby! ¡VE, LLAMA A TU JEFE DE INMEDIA…!
Un disparo.
Solo fue de advertencia.
Nadie salió herido, pero fue suficiente para que los guardias que vigilaban la entrada se pusieran en guardia, sabiendo perfectamente de quien había venido ese tiro de gracia.
—¿¡QUÉ ES ESTE ESCÁNDALO!? —Desde el mascarón de proa se pudo ver al responsable de aquella disrupción que sirvió a la perfección para silenciar, por fin, a ambos ancianos. Era un hombre…bueno…un humanoide, un mink cuya nariz chata, sus orejas largas y sus amarillentos ojos perspicaces gritaban a leguas que se trataba de un conejo. No medía más de un metro con treinta centímetros; sin embargo, su voz rasposa y vieja, además de su apariencia senil, con sus largas barbas trenzadas, le daban una apariencia señorial que inspiraba respeto en quien lo viera.
—¿Qué son estas horas para incordiar el sueño de un anciano, chis? —Sus ojos se achinaron, era como si, desde su lugar, intentara ver a los escandalosos, aunque se notaba que ponía un esfuerzo demás en ello…bueno, eso hasta que sus ojos se abrieron y su boca formó una perfecta “O” para luego deformar su expresión en una mueca de rabia… ¿Cómo se atrevían esos dos a presentarse frente a él tan descaradamente?
—¡TU! ¡CLAIR, MALDITO DEUDOR! ¿SABES HACE CUANTO ME DEBES ESE PRÉSTAMO QUE TE HICE? Y aún así tienes el descaro de aparecer frente a mi barco y…
La expresión de rabia del mink se acrecentó cuando miró al rubio que llevaba en sus hombros a los dos ancianos…No, no era solo rabia, era desprecio, odio… ¿Cómo es que ese hombre se atrevía a aparecer de nuevo frente al Centinela del Tesoro después de su último encuentro? —Y TU… ¿CÓMO TE ATREVES? Te escapaste la última vez, pero ahora…
No siguió hablando, no advirtió nada, simplemente, en un rápido juego de manos cambió el arma con la que había hecho el disparo inicial por otra y sin pensarlo dos veces, disparó justo frente a los pies del chico. De ese disparo no salió fuego ni pólvora, simplemente, una luz potente se encargó de cegar a todos los que estuvieran en un área de 10 metros. Sí, eso incluía a sus propios guardias.
—¡HEY! ¡BARNABY! ¿QUÉ HACES? —La voz de Madame de Rosier se dejó escuchar en medio de aquel caos lumínico y, sonriendo, el conejo cerró sus ojos antes de dar un salto que cerró la distancia de 15 metros que había entre él y el rubio. Él la estaba cargando a ella, así que él solo debía estar un poco a su izquierda y, en cuanto supo que estuvo en el área, guiado enteramente por las voces de los viejos que seguían quejándose por la luz, pudo encontrar a su objetivo: Norova.
No esperó un segundo más antes de que su mano se cerrara en un puño que fue a dar al pecho o quizá al estómago del rubio. No estaba seguro, pero a algo de su cuerpo había golpeado y ¡Ah, por supuesto! El puñetazo no vino solo…no, vino acompañado de un corrientazo de electricidad: Electro…una habilidad muy propia de su raza.
—¡Maldito traidor! ¿Cómo puedes ser tan descarado de aparecer frente a mi de nuevo? ¿Ahora vas a amenazarme con mis protegidos? —La ronca voz del viejo resonó, antes de alejarse un metro del muchacho al que, evidentemente, había confundido con alguien más…pero… ¿Cómo culparlo? Sus ojos vieron el cabello rubio del chico, el mismo porte…la misma cara que la del Norova que él conocía.
En su mano, la misma con la que golpeó al rubio, sostuvo de nuevo un arma, esta vez distinta a las anteriores que había usado. La luz de la bala se había ido por completo a estas alturas.
—Tienes un minuto para explicar tu presencia aquí antes de que te vuele los sesos, Norova, chis.
Relicario
![[Imagen: hyakocheja.png]](https://i.ibb.co/FLVxQr0j/hyakocheja.png)

![[Imagen: vEOd4P8.jpeg]](https://i.imgur.com/vEOd4P8.jpeg)
![[Imagen: jjvwb7Q.jpeg]](https://i.imgur.com/jjvwb7Q.jpeg)
![[Imagen: 1xHyzMY.png]](https://i.imgur.com/1xHyzMY.png)