Permíteme conocer cómo es tu alma [Priv. Tezca] [Pasado] [+18]
#1
Venimos de este tema~



Día 3 de verano, año 14



Agua fría, sucia, con olor a mar y mariscos incluidos.

Un buen momento interrumpido de la forma más anticlimática posible.

Era la peor forma de cerrar el día.

El llanto inicial, el duelo, la pérdida de su antiguo amante, una que él mismo había ocasionado, fueron cosa del pasado con su nuevo problema.

El alcohol en su sistema había disminuido, por eso era consciente de la vergüenza que sentía en este preciso instante. Su cabello mojado, sucio con restos de camarones, langostas y quien sabe que otras cosas, su kimono rojo pegado a su cuerpo más de la cuenta y provocando que su piel se sintiera pegajosa al tacto, lo hacía sentir expuesto a las miradas ajenas, pero, sobre todo, lo que más le incomodaba, era ese penetrante olor a mariscos que él, aun con su pésimo olfato, era capaz de percibir con claridad. Estaba impregnado.

Aun así, las cosas siempre pueden ser peores.

Tezca Norova.

Ese nombre que fue pronunciado de manera tan prístina, tan elegante, quedó pegado en su débil memoria.

Tezca.

Tezca.

Tezca.

Deseó haber tenido un papel para anotarlo, así no lo olvidaría al día siguiente o en un par de horas. No a él…a él no quería olvidarlo, quería…no…necesitaba, poder memorizar su nombre, su rostro, cada detalle de su cuerpo, de su ser, de su alma. Sus gustos, sus disgustos…¡Todo!

¿Por qué?

¿Por qué de entre todas las personas él había tenido que verlo en un estado tan paupérrimo?

¿Por qué tenían que conocerse en esas circunstancias?

Y...¿Por qué las ansias de conocer todo sobre ese hombre?

Apenas se conocían, además, fueron interrumpidos de una manera asquerosa mientras intentaban volverse un poco más cercanos debajo de ese puente.

—¡Contrólate! —masculló el médico antes de darse un golpecito en la frente con su mano cerrada en un puño que bajó casi de inmediato para sujetar el borde de su kimono mojado con agua sucia. Intentaba cubrir su cuerpo de la vergüenza que significaba tener que caminar por la calle en ese estado.

Aunque…al menos no era el único.

Su rostro, que hasta ahora miraba el suelo para esconder su cara sonrosada tras su cabello, se alzó apenas para encontrarse con el cabello rubio y la espalda, cubierta de seda blanca, del hombre que ahora lo guiaba a su hotel.

Se podía perder en su manera de caminar, en la forma en la que el viento mecía las hebras delgadas de su cabello. Podría observar por horas el contraste que las amarillentas luces de la ciudad creaban en su piel pálida.

Era perfecto, como si de un cuento se tratase.

Ni siquiera esa agua asquerosa podría arruinar la visión endiosada que, en tan poco tiempo, había creado en su mente para el rubio… ¿Por qué pasaba? ¿Qué tenía él que los demás no?

Ahora, en su sobriedad, podía relacionar sus cabellos color sol con los de un antiguo compañero de tripulación al que terminó traicionado por unos cuantos berries…No solía arrepentirse de nada, pero a veces lo extrañaba a él, a Azkeel y; sin embargo, el hombre que ahora tenía en frente carecía de ese actuar torpe y algo brusco que tenía el tarotista de su antigua tripulación. Tezca Norova era mucho más delicado, más fino, más etéreo.

De nuevo, el inicio de un nombre llegaba a su mente: “Luc…” ¿Cómo terminaba el nombre? ¿A quién pertenecía? Era imposible para él recordarlo, pero… ¿Y si este rubio frente a él tenía alguna respuesta? … ¿En verdad le importaba recibir respuestas ahora? No. Sería un hipócrita si dijera lo contrario.

Es verdad que su mente solía traicionarlo, es verdad que podía hacerlo divagar y perderse en los bosques oscuros de recuerdos que no volverán, pero ahora que aun tenía fresco el nombre del rubio en la cabeza y, sobre todo, el sabor de sus labios mezclados con el licor que compartían debajo del puente, le interesó saber más de él…Luego descubriría el porqué de la necesidad, pero ahora…ahora solo quería desnudar su alma y ¿Por qué no? También su cuerpo…Ya resolvería eso luego de un buen baño y que ambos dejaran de apestar.

—Tez…

¿Tez…?

Hasta hace poco recordaba todo su nombre… ¿Cómo es que se le había olvidado la mitad? Se distrajo solo por unos segundos. La vergüenza regresó a su rostro, mordió sus labios con fuerza, miró hacia otro lado, dejando que su vista se posara en los ventanales de una tienda de ropa que estaba justo al lado de donde pasaba en ese instante, pero, finalmente, sacudió su cabeza y sostuvo mejor su mochila, en la que aún sonaban las botellas de ron que no alcanzó a beber en el puerto.

—¿El hotel está cerca? —preguntó en voz baja, solo para que el rubio lo escuchara. ¿Eso era timidez? No, no solía ser tímido, siempre era más confiado y altivo, pero hoy se sentía avergonzado en demasía como para actuar de otra manera, además, su borrachera no se había ido del todo, aunque su sistema estuviera mejorando. —No sé si soporte caminar así por más tiempo…

Empezaba a hacer frío, eso lo obligaba a abrazarse a sí mismo, además, estar aun empapado no le ayudaba en nada a mejorar su friolero estado actual.

—Se supone que es verano… ¿Por qué el viento es tan frío hoy? —Lanzó la pregunta al aire mientras avanzaba por el camino adoquinado. Ahora más que nunca deseaba llegar al hotel. —¿Tu habitación tiene calefacción? Espero que no nos congelemos...¡Ah! ¡Qué día tan terrible! Aunque al menos, todas estas circunstancias desafortunadas me han puesto en tu camino.

Eso… ¡Eso estaba mejor! Al menos el frío de la brisa lo había hecho recuperar la confianza y el ánimo que perdió luego del “chapuzón”…aunque este ánimo renovado solo lo llevara a quejarse del clima.



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[Imagen: hyakocheja.png]
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Permíteme conocer cómo es tu alma [Priv. Tezca] [Pasado] [+18] - por Hyákinthos - 09-06-2026, 08:37 AM

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