[Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75]
#16
—El primero y el segundo son tuyos aunque, de ser por mí, te daría todos.

Una sonrisa copa mis labios. La muñeca de Hae-won, de la que cuelga la delicada cartilla de baile, todavía descansa sobre mí palma izquierda cuando ella pronuncia esas palabras. Busco su mirada en un encuentro fugaz, que sabe a beso incluso sin necesidad de roce. Al terminar de escribir mi apodo en el primer baile, deslizo el lápiz y ocupo con él también el segundo… y el último.

Tres bailes. Conozco bien las normas de este tipo de eventos como para saber que si de los cinco bailes, un caballero toma tres con la misma dama es una declaración implícita de que están en una relación. Le quedan dos bailes libres, para bailar con nuestros camaradas si así lo desea o husmear entre los entresijos de la alta clase.

Me encantaría besarla aquí mismo, pero debo contentarme con que la yema de mis dedos le acaricien la tersa piel de la muñeca antes de dejarla libre.

—Buscaremos esas flores para que puedas disfrutar de ellas —susurré con voz aterciopelada.

Hasegawa estaba obsesionado con el hecho de que este baile escondería riesgos impredecibles, pero admito que yo tenía cada vez más ganas de evadirme de todo. Disfrutar de la velada, y nada más, se me antojaba bastante apetecible.

Volví a ofrecer mi brazo a Hae-won y retomamos el rumbo por los jardines, ya con la copa de nuevo entre las manos. El paseo también me serviría para localizar senderos, rutas de escapes y puntos muertos en los que pudieran esconderse algún peligro. Pensé que no hallaríamos nada de interés, hasta que llegamos a la parte trasera de los jardines. Allí, dos muchachas que levantaban pasiones cuchicheaban sobre el invitado especial de Le Chevallier.

Fingí contemplar la flora de los jardines junto a mi pareja, como si realmente entendiera sobre el asunto y conversáramos sobre ella. Mis ojos, sin embargo, habían señalado con discreción en dirección a las chiquillas. Ya que no había elemento que me permitiera conocer el nombre o aspecto de tal invitado, grabé en mi memoria los detalles que me fueron posibles sobre Chloe y Arianne.

Una vez regresaron a sus quehaceres, hice lo propio con Hae-won.

—Creo que es hora de deleitarnos con los preparativos interiores —le guiñé en un gesto cómplice. Había que entregar la nueva información a Hasegawa.

Alejados de miradas indiscretas, tras pedirle a Hae-won que me sirviera de cobertura, extraje un pañuelo de tela blanca. Sirviéndome del mismo lápiz que nos habían dado, escribí los datos claves de nuestro hallazgo.

Amapolas para la sala de billar. Tal vez a vuestra acompañante le gustaría verlas. Si gustáis, os puedo acompañar.

[center]~[/center]

El salón principal lucía más espectacular de lo que habría alcanzado a imaginar. Localizar al capitán entre el revuelo de faldas y máscaras no fue una tarea sencilla, por lo que aprovecharía el paseo para tomar buena nota de los detalles de la estancia. Admito que sentí el febril deseo de que el baile diera comienzo. Me preguntaba si las luces —ahora brillantes e intensas como el oro— se verían atenuadas una vez la música nos envolviera.

El problema de las luces deslumbrantes era que siempre afectaba en cierta medida a mis dolores de cabeza.

La copa de bienvenida, aún entre nuestros dedos, me serviría de excusa para eludir invitaciones a otro tipo de bebidas. Imaginé que la partida de ajedrez de la que había escuchado en los jardines tendría lugar también en la sala de billar que nos habían mencionado anteriormente. Una vez por fin localicé a Hasegawa, advertí a Hae-won con un discreto movimiento de cabeza.

—Disculpad que interrumpa vuestra velada. —Esgrimí una sonrisa cortés, de las que imprimían en mi ese aspecto de niño de bien: recto, educado y galán—. Creo que se os ha debido de caer.

Hice entrega a Hasegawa del pañuelo, cuidadosamente doblado. Mis pupilas relucientes al encuentro con las suyas. Esperaba que pudiera interpretar el mensaje. Había más información que quería compartir con mis compañeros, pero en un mundo reinado por frutas del diablo nada garantizaba que estuvieras a salvo de oídos indiscretos.

—Espero que estéis disfrutando del evento. —Miré a Nyra con una sonrisa más suave—. Espero que este caballero haya tenido a bien rellenar vuestra cartilla con más de un baile.

Le dediqué un guiño travieso.
Habría utilizado esa misma frase sin importar con cuál de nuestros compañeros se encontrase, tan solo por ver si el rubor le acariciaba las mejillas. Por el rabillo del ojo, presté atención a la reacción del albino. Lo había visto tan deslumbrado por nuestra compañera, que me preguntaba si movería alguna ficha.

—¿Os apetecería una partida? Tal vez estemos a tiempo de unirnos a alguna —pregunté, rascándome ligeramente el lunar del pómulo.

Un cuento de hadas


Mensajes en este tema
RE: [Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75] - por Dimitri St. George - 09-06-2026, 02:36 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)