[Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75]
#17
Sonreí cuando me respondió Shin. ¡Madame! ¡Eso sonaba muy elegante! Además, nos deseó a todos que nos lo pasásemos muy bien. ¡Tenía razón cuando decía que había que recordarlo todo! ¡Estas cosas sólo pasan una vez! Disfrutar, conversar y bailar, ¡qué divertido~!

Sin embargo, su repentino acercamiento me sorprendió. No me alejé, pero mi oreja más cercana a él se sacudió un par de veces de forma irreprimible al tiempo que se me alzaron levemente los hombros y mi cabeza se inclinaba con suavidad más hacia él. ¡El aire al hablarme tan cerca me hacía cosquillitas! Aun así, presté total atención a sus palabras.

¡Así que a él también le interesaban los cotilleos que se pudieran contar!

Pero el primero de ellos llegó de labios de Dimitri. Es la primera vez que estamos en un sitio tan sofisticado, ¿y lo que le apetece es ir a los jardines a mirar a los que se reúnen alrededor? Qué curioso… ¡Oh, quiere intentar adivinar quién será la afortunada de este año, si la hay! ¡Qué divertidooo! Y además desea ver las amapolas de camino. ¿Eran para un invitado especial de Chevalier? Giré mi rostro, ligeramente confundida. ¿Tanto le gustan las flores? ¿Y ha tenido que ver en la selección de invitados? ¿Por qué? Espera, ¿eso nos incluye? Hemos sido invitados el mismo día, después de todo. ¡Qué curioso! ¿Será un conocido de alguno y no lo sabemos? ¡Sería muy divertido e interesante!

Poco después, nos despedimos (o al menos tomé el silencio de Kael como despedida también). Hae-won tomó el brazo de Dimitri y yo sonreí al tomar el de Shin cuando este me ofreció el suyo.

Una vez más alejados del resto, mi atención se centra en mi acompañante. Lo observo de reojo, aún curiosa por el cambio de actitud ante el nuevo escenario, como si, al igual que yo, estuviera interpretando un personaje. Fue entonces cuando habló de nuevo y yo giré levemente mi rostro una vez más. «¿Rectificación?».

Mis iris se ampliaron ante la sorpresa del inesperado recuerdo traído del pasado. Apenas un par de segundos después, una tímida risita nacida del sentimiento de halago. Un breve movimiento de la punta de mi cola acompañó aquel gesto. Sin embargo, por un par de segundos el silencio me invadió. Sabía qué quería decir, pero ¿cómo hacerlo de forma que quedara tan bonita e inteligente? ¡Eres una princesa, Nyra! ¿Cómo lo diría una princesa?

—Sois muy amable —respondí finalmente de forma distinta, pero como había leído que se hablaba en los cuentos. ¿Estaría mal? ¡No, no es momento para dudar!—. Ignoro los detalles sobre la búsqueda de perfección de los artistas, mas he observado suficientes estrellas como para saber que ilumináis de un modo en que sin duda estas os tomarían por una de ellas~.

¡Muy bien, Nyra! Espera, ¿sí? ¿Lo había hecho bien? Aún sonriente, observaba a Shin contenta, pero tratando de analizar su expresión en busca de un gesto de aprobación. ¡Era mi primera vez en un sitio así y quería que todo saliera perfecto! Y, por suerte, con él sentía la confianza tanto de decir lo que verdaderamente pensaba como de poder permitirme cometer algunos errores que pudiera ir corrigiéndome sin que nadie más nos escuchara.

Un último susurro antes de entrar en el salón me recordó la misión de escuchar historias interesantes que poder recordar, a lo que asentí con convicción.

Las enormes puertas de la mansión están abiertas para nosotros, dando paso a un mundo completamente deslumbrante y desconocido para mí hasta el momento: la sala más enorme que había vito en mi vida, una luz que parecía contener el mismo día, el perfume y el color de guirnaldas y la suavidad de una música que podría dar el inicio a cualquier cuento.

Mis pasos se detuvieron un brevísimo instante cuando todos mis sentidos fueron invadidos por tanta novedad al tiempo que mis iris bebían de cada nuevo elemento, sin saber dónde mirar, impresionada por tanta maravilla imaginable.

Recuperé pronto el paso, y mientras caminaba de nuevo, mi atención fue bajando desde aquel techo alto como el cielo, pasando por la deslumbrante decoración y objetos a nuestro alrededor, esta terminó volando entre los diversos grupos de asistentes ricamente ataviados. Sus máscaras y vestimentas eran a cada cual más llamativas, pero más curiosidad me causaban las personas que se escondían tras estas.

La primera en captar mi atención es una pequeña toma una cuchara de porcelana y comerse la golosina más llamativa que había visto en mi vida, redondita y rellena de otras bolitas más pequeñas del color de las flores. Enseguida la observo marcharse pidiéndole a, probablemente, su madre que la acompañara a por una más. La punta de mi cola se agita con suavidad, preguntándome qué sería aquel bocado tan llamativo y a qué sabría para hacer a esa niña tan extremadamente feliz.

Al fondo, en una mesa, el aparente artista de aquella singular creación. ¡Y está haciendo más!

—¿Podemos ir a mirar~? —sugiero a mi compañero con una curiosidad e ilusión similar a la que podría haber tenido la pequeña de antes.

Comenzamos a caminar hacia allí, pero antes de alcanzar nuestro objetivo, un cortés joven con una máscara verde brillante se acerca para dirigirse a nosotros. Espera, ¿es a mí? ¡Dice que daría celos a las estrellas! ¡¿Y quiere un baile?! Mi sonrisa se amplía al tiempo que mi cola se agita a pesar de mis intentos de contener la emoción.

—Vos también lucís muy apuesto; realmente brilláis como una esmeralda —traté de corresponder a su halago con otro usando una voz elegante y tranquila que, a pesar de mis esfuerzos, no terminaba de ocultar la ilusión de haber llamado la atención de alguien en un lugar de gente tan espectacular—. No estoy comprometida, será un placer bailar con vos~.

Dado que aún portaba la copa en mi mano libre, no me quedó más remedio que soltar por un momento el brazo de Shin para poder alcanzar el cartoncito doblado en mi bolsillo y extenderlo cortésmente al desconocido.

Pensé que sería cosa de un momento, pero antes de que el joven terminara de firmar, se me acercaron otros dos más. De nuevo, antes de que estos terminaran de hacer lo mismo cuando se lo concedí, un niño tan valiente como adorable y un caballero mayor de excéntrico gusto se acercaron también.

Por supuesto, no rechazaría absolutamente a nadie aquella noche. Cada dama aquí presente es una princesa y cada varón un príncipe, ¡y todos merecíamos una noche de ensueño que pudiéramos recordar para siempre!

Sin embargo, el inesperado comentario de mi acompañante captó enseguida mi atención. Tras una breve sorpresa por su mentira, mi sonrisa se amplió. ¡También quería bailar conmigo! Pero ¿por qué entonces no lo había dicho antes? ¡Había tenido más tiempo que nadie!

—No he cambiado de parecer, mas se os olvidó inscribiros aquí —dejé caer tendiéndole el cartón, cubriendo su engaño con una posible solución—. Dado que os prometí los primeros compases, podéis apuntar vuestro nombre por encima de la lista —sugerí, refiriéndome al margen superior, donde además gozaba de mayor espacio para escribir—. De ese modo mantendré mi palabra y el resto de la lista puede permanecer como está, pero un número más abajo, si no inoportuna a ninguno de ustedes, caballeros, disculpar el desliz que esta dama ha cometido… —solicité humildemente girándome hacia los cinco varones, asegurándome de no importunar a nadie y que el orden y momento de cada uno quedara claro para evitar confusiones y que por un error alguien pudiera sentirse decepcionado.

Cuando el asunto quedó aclarado y todos los nombres quedaron escritos, guardé nuevamente el cartoncito dorado en el bolsillo y, tras despedirme con una ensayada reverencia (porque sí, había ensayado en mi habitación ante el espejo), tomé nuevamente del brazo a Shin y volví a caminar junto a él.

Ya una vez lejos del resto, se giró hacia mí y volvió a susurrarme igual que antes, volviendo a provocarme las mismas reacciones físicas, incluyendo una nueva sacudida de mi oreja. ¡El aire al hablar me hacía cosquillitas! Sin embargo, a diferencia de antes, la cercanía física era mayor y nos encontrábamos rodeados de desconocidos, lo que provocó que escucharlo desde tan cerca me pusiera un poquito nerviosa… Sobre todo, cuando confesó en aquel tono que había superado a cualquier princesa que hubiese leído en libros. ¿Lo pensaba de verdad…?

Pero aquellos pensamientos se diluyeron con la siguiente revelación. ¿Un mal presentimiento? ¿Creía acaso que la gente podría estar en peligro? ¿Por qué? Aunque me hizo ilusión la sugerencia de compensación, las comisuras de mis labios apenas se alzaron hasta que alejó levemente su rostro y me mostró su sonrisa. Sólo entonces dejé crecer también la mía, ya más tranquila por aquella mirada cerúlea tan segura y confiada que tanto lo caracterizaba.

Aprovechando la cercanía, y creyendo entender finalmente lo que pasaba, yo también respondí.

—Si ves cualquier cosa que pueda ser peligrosa, sacrificaré la diversión que sea necesaria…, pero vamos a intentar disfrutar de la fiesta hasta que haya algo que de verdad pueda ser una amenaza, ¿vale? —susurré en el mismo volumen, cubriendo mis labios a cierta distancia con mis dedos, buscando calmarlo a través de la ilusión y calma en las aguamarinas tras mi máscara—. No dejes que tu familia te arruine el que podría ser uno de los días más memorables de tu vida~.

Sólo entonces retomamos nuestro camino, volviendo a interpretar nuestros papeles ante aquel extraño y maravilloso mundo. Con los brazos enlazados, asentí ante su sugerencia de guiar por una vez al tiempo que, tal y como sugirió, me aseguraba de estar atenta a cualquier conversación a nuestro alrededor. Aproveché, además, para dejar mi copa en una de las mesas de alrededor con la idea de evitar así tener que volverlo a soltar.

Llegamos finalmente ante el chef, a quien ya había estado observando conforme nos acercábamos. Fascinada, analizo ya desde cierta distancia cómo va sacando esferitas de un cuenco para ponerlas en la cuchara con una pipeta, pasando de líquido a sólido de manera completamente misteriosa. ¿¿Qué ingredientes eran aquellos?? ¿¿Qué líquido es el que hay en ese cuenco??

Pero antes de poder preguntarle nada, este comienza a hablar sobre aquellos “Núcleos de Matsuri”, como los llamaba el cartel.

—¡¿Cientos de pétalos?! —exclamo incrédula, arrepintiéndome de inmediato del tono muy ligeramente alto, aunque notorio, que había utilizado sin darme cuenta. ¿A qué podría saber un campo de flores? ¡Y qué instrucciones tan concretas!—. Muchas gracias por su consejo. Probaré una, muy amable~.

Tomo una de las cucharas con mi mano libre y camino un poco para alejarnos unos pasos del lugar, sin querer entorpecer a quien quisiera acercarse para probar también tan curiosa elaboración.

Una vez relativamente solos, sigo las indicaciones y llevo la cuchara a mis labios, tomando aquella colorida y llamativa bolita de un solo bocado. Mis ojos se abren enormemente en cuanto la muerdo. ¡Tuve que beber enseguida! ¡¿Qué era esa sensación tan intensa?! ¡Sabía tanto a flores que realmente las estaba oliendo!

En cuanto terminé de tragar, no pude sino volverme hacia Shin.

—¡Sh…! Shjem, shjem —medio tosí, tratando de disimular. ¡Shin no me ha dicho todavía de qué forma puedo llamarlo! ¡Casi meto muchísimo la pata! ¡Bueno, eso ahora da igual!—. Tienes que probarlo, es realmente como beberse un campo de flores. Nunca he tomado nada que se le parezca ni remotamente, ¡hasta he podido olerlo! ¡Creo que podría recordar este sabor toda la vida! —susurro pretendiendo que únicamente él me escuche, mostrando mi emoción en la voz únicamente por esa razón.

Sin embargo, Dimitri y Hae-won me sorprenden apareciendo antes de que pudiera convencerlo. ¿Se le ha caído un pañuelo a Shin? Lo miré, pero no era el que le regalé. Tenía sentido. Casi no habíamos tenido tiempo para prepararnos, y quizás igualmente prefería mantenerlo guardado para que no se estropeara.

Mientras conversan, yo dejo la cuchara en una mesa cercana donde había otras cucharas ya usadas. Vuelvo a girarme hacia nuestros compañeros justamente cuando Dimitri comentó que esperaba que Shin hubiera escrito su nombre varias veces para más de un baile. No pude dejar escapar una risita. ¡Si él supiera la forma tan rara en la que se habían dado las cosas para que se inscribiera una vez!

—Ignoraba que se pudiera pedir más de un baile —comenté mientras llevaba al bolsillo mi mano para sacar nuevamente el cartoncito y abrirlo ante todos—. En cuanto a la sala que mencionáis, parece ser muy interesante, tengo bastante curiosidad. Por cierto, ¿no deseáis probar una de esas delicias antes de ir hacia allí? Son espectaculares~.


¡El comentario era una muy buena excusa para ver con qué nombre se había inscrito y por tanto por cuál le debería llamar!

Diario de princesa
[Imagen: bskx3zy.jpeg]


Mensajes en este tema
RE: [Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75] - por Nyra Kuroshiro - 09-06-2026, 07:16 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)