La Mascarada de la Viuda Negra [Presente Relativo - T3] [Priv. Ryota]
#2

Miyamoto Ryota, novicio pirata del south blue con una recompensa de 170 millones de berrys se encontraba sentado en una mesa al fondo del salón. Las gafas negras que ocultaban sus ojos, servían de consuelo a los dos únicos individuos del lugar que volteaban a verlo nerviosos, debido a su serio semblante.

El aire a rebeldía que desbordaba, con sus piernas sobre la mesa, silla inclinada contra el estante a sus espaldas y vestimenta, hacía a cualquiera pensar que se trataba de un hombre con el que nadie quisiera tener problemas. Quizás por ello, el dueño del lugar le acercó una taza de café, buscando ganarse su favor para que no armara ningún alboroto en el local a tan tempranas horas de la mañana.

Ryota no dijo nada, mantuvo silencio y el cantinero agradeció que el silencio de sus labios se mantuviera. Ya que en un ambiente como ese, era la forma en que los tipos de temer, daban su visto bueno de las cosas. 
Pasados unos minutos, la campanilla de la puerta resonó. Robándose la atención de todos menos el pirata.

Una hermosa mujer reveló sus llamativos rizos ante los tres individuos que se encontraban allí. Rechazó la invitación del tabernero y se acercó, con el descaro propio de la aristocracia, a la mesa donde se encontraba Slam Sun.

Las suaves palabras vinieron junto al papel sobre la mesa. La mujer sabia quien era, un ademan se mostro en el rostro del pirata, parecía inclinar ligeramente la cabeza, como si estuviera listo para cualquier movimiento. No obstante, ella fue rápida en palabras, evitando cualquier tipo de mala interpretación por su actuar que pudiera significar una agresión.

El cartel regresó a las manos de quien solicitaba sus servicios. “Proponerle un negocio.” Eran palabras arrogantes que demostraban su posición social, una tan privilegiada que no temería ni a la mismísima muerte si la tuviera enfrente. Algo de admirar y que pareció gustarle al caballero, pues ladeó su rostro ligeramente hacia el otro costado. Como si dijera “Habla, llamaste mi atención.”

Angela no tardo en aceptar el gesto, ofreció su mano en saludo para presentarse y sin embargo no recibió respuesta. Los modales no eran un concepto muy entendido entre corsarios, algo que ella pareció entender tras un incómodo silencio que rompió con su buen verbo. 

La conversación estuvo rodeada de importantes motivos, sucesos y convicciones. En medio de todo esto, el distante silencio y expresión del castaño le otorgaban un aire misterioso. Parecía la clase de hombre que no necesitaba preguntas, ya que solo ofrecía soluciones, su seriedad era un sinónimo de su capacidad. Un caballero rudo, sucio y valeroso que se alzaría con el diamante sin importar nada… 

“Le pagaré 170 millones por este trabajo.”

Ost


Los ojos ocultos tras aquellos cristales negros se abrieron al instante. Un adormilado Ryota regresó del mundo de Morfeo gracias al pago prometido y, sin comprender del todo lo que estaba sucediendo (pues estuvo durmiendo todo ese tiempo), retiró sus lentes para contemplar a la deslumbrante señorita. 
 
Ver


“My lady, me parece una suma más que razonable, ¿cuántos asesinatos van a ser?”

El aliento a alcohol, los ojos rojos y ojerosos y una expresión descarada demostraban el único estado en el que cualquier ser humano podría encontrar a Miyamoto Ryota a las 5:50 de la mañana: amanecido, influenciado por el licor de la noche anterior y durmiendo de forma descarada en el primer lugar que encontró para recostarse.

Ambos orbes dorados se desplazaron sobre la figura femenina hasta la mesa, viendo el vaso de café frente a ella. Ryota se quedó viendo directamente al vaso por unos segundos, igual que todas las personas en el mundo viendo a un punto fijo apenas se despiertan. “¿Es suyo?” Preguntó apuntando al café y sin esperar respuesta; lo tomó ligeramente para poder darle un buen sorbo a la bebida caliente que le entregó algo de bienestar a su cansado cuerpo.

“Ahhhh, que delicia, ¡que buen cafe bro!.” Comentó con gusto al tabernero tras el sorbo, bajando las piernas de la mesa y mostrándose más accesible que en principio. “Entonces, 170 millones, ¿no? Por supuesto, de lo por hecho, haré lo que sea…” pareció entender algo con esas palabras, viéndola de medio lado con una expresión sonrosada.



“Bueno, depende de que sea… podría incluso poner una tarifa menor... ”

Quizás no debería estar viendo hacia el escote de la señorita cuando dijo esas palabras, siendo más que entendible cualquier acción bélica que la mujer deseara ejercer y por culpa del alcohol, daría de lleno si así lo deseaba.

Unos segundos después del golpe o no, Ryota entendió que había malinterpretado la situación y agachó la cabeza juntando ambas manos para pedir disculpas. Tenía bien ensayado el gesto gracias a sus constantes peleas con Runin. “Perdone My Lady, es el alcohol el que habla, en realidad no soy esa clase de sujeto” Mentía. “Aunque lo dude, soy un distinguido hombre de fina reputación.” No lo era. “Así que por favor, confíe en mí para este trabajo.” No confié. 


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[Imagen: ELRAliP.png]


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RE: La Mascarada de la Viuda Negra [Presente Relativo - T3] [Priv. Ryota] - por Ryota Miyamoto - 10-06-2026, 12:20 AM

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