[Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas
#4
Una habitación, en algún lugar del mundo
Ese mismo día, varias horas antes
El reloj marca las once y dos minutos del mediodía. El repiqueteo constante de una maquina de escribir antigua resuena con fuerza por toda la oficina, como una lluvia torrencial sobre un tejado de latón. En la mesa, la única que hay en todo el despacho, un hombre aporrea el artilugio mientras las letras se disparan como metralla sobre un documento que sufre la ira de su redactor. Todo es viejo en la sala. Desde el hombre que escribe, hasta la mesa en la que trabaja, la silla que lo sostiene y los estantes que recogen infinitos archivadores con infinita información. Si algún reportero travieso se hiciera con esos papeles, medio mundo ardería en llamas, eso está claro.
El protagonista de la escena parece inmerso en su trabajo. Su silueta es misteriosa, indescifrable, aunque se deja ver una camisa blanca impecable y unos tirantes negros a contraluz de una ventana que da a un patio interior mal iluminado. Nada lo detiene. Parece que disfruta de cada tecla que pulsa, aunque de tanto esforzarse, ya le sudan hasta las manos. Parece estar tarareando algo de mala manera, siguiendo la lectura de lo que escribe, pero sus manos y cerebro son más rápidos que la lengua y se trastabilla él solo.
-PeRo PeRo PeRo PeRo...-
El sonido del Den Den Mushi que tiene en la esquina superior derecha de la mesa alerta de una llamada. El ruido es tenue, pero es suficiente para sacarlo de su trance con un pequeño sobresalto que le hace botar del asiento. Recuperado del susto, suspira y contesta la llamada.

-Sí, aquí...- una breve pausa. -Sí, soy yo, el mismo. Hablo con...- respiración profunda. -Si es así, identifícate.- espera. -Sí, mi identificación es 65 103 101 110 116 101 32 68...- se levanta de la silla, tenso.- Sí, ya te he dicho que soy yo. Ahora hazme el favor e infórmame de la situación.-
El hombre da vueltas por el despacho. Mira de un lado a otro, buscando algo con lo que entretener la mirada, pero para su desgracia, nada puede saciar su nerviosismo. Es comprensible. Lleva tanto tiempo esperando este momento que nada puede salir mal. No hoy. No esta noche. 
-¿Me está vacilando, señorita?- grita y maldice, mientras golpea la mesa con el lateral de la mano, cerrándola en un puño. Una taza de café cae al suelo. -Entiendo que tengo a dos de mis mejores "Agentes" en la enfermería, pero mandar solo a uno para...- su rabia se corta en seco, tal y como vino, se fue. Parece que le han dado una buena noticia al otro lado de la línea. -Ah...- parece más relajado. -Vaya, así que se trata de (XxxXxxX X)... Veo que no hemos escatimado en gastos.- sonríe, orgulloso y complaciente. -Bien, si es él quien se hace responsable, estoy seguro de que todo va a salir rodado. Mantenme informado.- cuelga.

En el presente 

Los dos soldados concuerdan a la hora y lugar acordados. Ambos se sorprenden de que "su acompañante" para esta misión sea precisamente un miembro conocido de la división. Tal vez haya sido a propósito, por la buena química que hay entre ambos a la hora de trabajar. O quizás porque los dos han pasado por experiencias similares que los cualifican como los mejores para este tipo de hazaña. Sea como fuerte, ambos se han preparado a conciencia para la ocasión.
Completamente disfrazados e inadvertidos de miradas ajenas y tramposas, se proponen entrar a la carpa. Dan varias vueltas por los alrededores, cerciorándose de posibles accesos ajenos al principal y futuras vías de escape. Tras analizar detenidamente todas las alternativas, Kael cae en la cuenta de que ellos tienen tickets para la zona VIP. Al encontrar dicha zona, se dirigen para allá sin recelo, ocultos tras máscaras y pseudónimos. 

Al llegar, los atienden enseguida, pues los últimos de la fila acaban de pasar. Ahí los espera un portero enorme, un oni sin cuernos, calvo, con cara de pocos amigos, vestido con una camisa blanca que parece vaya a explotar de lo ajustada que está de lo musculoso que está. El tipo, sin dejar de mirar al frente, extiende la mano con la palma abierta y con un tono seco, pero no desagradable, pide las entradas. -Buenas noches, ambos. Los pases, por favor...- una vez se hace con ambos papelitos, los observa detenidamente. Frunce el ceño, algo no le cuadra. Aún así, parece complacido. Hace un gesto de elevar los hombros, más despreocupado y se los guarda en el bolsillo trasero del pantalón de vestir negro que lleva. -Adelante...- retira una pesada cortina para dejaros entrar, sin mirar directamente a los marines. Parece protocolo. -Disfruten de la velada...-
Una vez dentro, se abre un mundo de fantasía ajeno a la realidad, donde todo con lo que uno puede soñar, se cumple. 
La lona de la carpa cubre por completo la estancia, aunque por el interior, ha dejado de tener colores vivos y circenses para reflejar, bajo un juego de luces y focos, un entorno más íntimo y cálido, con sombras que van y vienen. Bajo los pies, todo está cubierto de terciopelo rojo y sobre sus cabezas, van danzando acróbatas y trapecistas de un lado a otro en un espectáculo hipnótico que nunca parece terminar. 
Frente a ellos se extiende un jardín de actividades de la noche. A mano izquierda, un conjunto de mesas anchas y circulares, separadas por anchos biombos de madera y papel, como si fueran cubículos individuales. En cada uno, un puñado de sofás y varios magnates con dinero, acompañados de caballeros y señoritas de compañía (según los gustos). Ambos espías caen en la cuenta de que son gente importante, pero al vestir con máscaras y disfraces elegantes, se les hace imposible reconocer a nadie a simple vista. 
A su derecha, más allá de la entrada, hay varias mesas de juego. Desde la afortunada ruleta a una mesa de Black Jack. La gente parece divertirse en estas, aunque no parecen estar ganando dinero. Pero les da igual, o eso aparentan.
Repartidos por toda la estancia, las personas se reúnen en pequeños grupos que se van moviendo en un vaivén bajo sus intereses. Algunos bailan con formalidad, otros ríen, conversan y toman, y también están aquellos que disfrutan de los diferentes artistas diseminados que hacen su espectáculo por el salón. Desde el malabarista con sus mazas y el monociclo, al mago y sus trucos de prestidigitación, al faquir que se traga una espada y escupe fuego... Todos entretienen a aquellos que buscan belleza en las rarezas ajenas. 
Al fondo de todo, bastante alejada de la entrada, una barra de bar excesivamente exclusiva. Una enorme losa de mármol blanco hace de mesa, con acabados en madera dorada como patas. Las banquetas, otra pijada, de madera de primera calidad y terciopelo purpura para el asiento. El camarero, un Gyojin alegre y siempre sonriente, prepara bebidas con sus ocho brazos y sin descanso. A la izquierda de la barra, la puerta de un servicio.
Salón VIP

La noche es joven para ambos agentes secretos. Bajo la virtud del anonimato, pueden ir directamente al grano y cumplir con su misión o disfrutar de los pequeños placeres que ofrece este lugar. Juntos o por separado, catando de aquí y de allá como en un buffet de delicias. El juego, el vicio y el baile forman parte de esta fiesta y tan solo queda fijar una estrategia para que este evento sea inolvidable y al mismo tiempo fructífero.

Cajita feliz


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RE: [Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - por Sigurd Haakon - 10-06-2026, 11:02 AM

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