10-06-2026, 02:01 PM
No importaba el tiempo que llevábamos en la selva, la humedad del entorno siempre resultaba en un ambiente que me era familiar, después de todo, había pasado gran parte de mi vida explorando el fondo del mar. Si algo me molestaba era el constante zarandeo de las ásperas hojas del follaje de la selva —Tengo garras en forma tortuga, sí… Pero son bastante gruesas, no me valen para cortar hojas como estas. Pero me las podría comer…—
A medida que avanzábamos, mi confianza iba aumentando más y más, le daríamos para el pelo a esos sinvergüenzas que se habían atrevido a dañar a nuestros camaradas. No podía evitar darle vueltas al asunto. ¿Serían piratas? ¿Cazadores furtivos? No habíamos visto grandes indicios de presencia humana en las últimas semanas, así que o eran expertos en el camuflaje o quizás llegaron hace poco.
Una vez por fin logramos salir de la espesura, mis pies se clavaron en el sitio al mismo tiempo que me tapaba la boca por puro instinto. Un olor nauseabundo que atravesaba mi nariz de forma irremediable, erizando cada fibra de mi coraza. —Pero qué mierda…— exclamé al ver el desolador escenario frente a nosotros, un escuadrón de soldados que yacían muertos frente a nosotros. Por un momento quise vomitar, por fortuna, mi entrenamiento como marine logró que pudiera mantener mínimamente la compostura.
Estaba por fin dispuesto a examinar los cadáveres, pero entonces me vi rodeado por multitud de animales enormes —¡ARGHH! ¡Pero me cago en!— grité al aire mientras clavaban sus afilados colmillos sin problemas en mi dura coraza. Entre el ruido de las bestias que me rodeaban, pude diferenciar la voz de mi capitán, por lo que no tardé en pasar también a la acción.
Mi cuerpo aumentó súbitamente de tamaño, adoptando las cualidades de una tortuga en el proceso, un rocoso caparazón emergió en mi espalda y mis patas se hundieron en el suelo debido al aumento de mi peso. Ahora sí estaba listo para luchar, me quité a los numerosos depredadores de encima con un giro sobre mí mismo. —¡A la orden!— grité mientras repartía golpes a diestro y siniestro con mi pinza y usaba los cuerpos de los murciélagos caídos para lanzarlos a los que se elevaban en el cielo.
Tras una larga pelea de la que no logramos salir indemnes, fuimos capaces de acabar con la colonia. —Uff… Uff… Malditos bichos… Nunca había visto murciélagos blancos… ¿Se podrán comer?— le pregunté a Enji con un tono visiblemente agotado. Podríamos haberlo puesto a prueba, pero lo primero era lo primero. Me dispuse a revisar a los soldados caídos, si bien algunos de ellos parecían haber sido asesinados por los mismos bichos que nos atacaron a nosotros, algunos de los marines parecían haber caído a manos de una persona. —Esto parecen heridas de bala, Enji… Tenemos que seguir alerta.— También hice caso a la sugerencia de mi amigo, y busqué aunque sea un mechero entre las pertenencias de los cadáveres.
A medida que avanzábamos, mi confianza iba aumentando más y más, le daríamos para el pelo a esos sinvergüenzas que se habían atrevido a dañar a nuestros camaradas. No podía evitar darle vueltas al asunto. ¿Serían piratas? ¿Cazadores furtivos? No habíamos visto grandes indicios de presencia humana en las últimas semanas, así que o eran expertos en el camuflaje o quizás llegaron hace poco.
Una vez por fin logramos salir de la espesura, mis pies se clavaron en el sitio al mismo tiempo que me tapaba la boca por puro instinto. Un olor nauseabundo que atravesaba mi nariz de forma irremediable, erizando cada fibra de mi coraza. —Pero qué mierda…— exclamé al ver el desolador escenario frente a nosotros, un escuadrón de soldados que yacían muertos frente a nosotros. Por un momento quise vomitar, por fortuna, mi entrenamiento como marine logró que pudiera mantener mínimamente la compostura.
Estaba por fin dispuesto a examinar los cadáveres, pero entonces me vi rodeado por multitud de animales enormes —¡ARGHH! ¡Pero me cago en!— grité al aire mientras clavaban sus afilados colmillos sin problemas en mi dura coraza. Entre el ruido de las bestias que me rodeaban, pude diferenciar la voz de mi capitán, por lo que no tardé en pasar también a la acción.
Mi cuerpo aumentó súbitamente de tamaño, adoptando las cualidades de una tortuga en el proceso, un rocoso caparazón emergió en mi espalda y mis patas se hundieron en el suelo debido al aumento de mi peso. Ahora sí estaba listo para luchar, me quité a los numerosos depredadores de encima con un giro sobre mí mismo. —¡A la orden!— grité mientras repartía golpes a diestro y siniestro con mi pinza y usaba los cuerpos de los murciélagos caídos para lanzarlos a los que se elevaban en el cielo.
Tras una larga pelea de la que no logramos salir indemnes, fuimos capaces de acabar con la colonia. —Uff… Uff… Malditos bichos… Nunca había visto murciélagos blancos… ¿Se podrán comer?— le pregunté a Enji con un tono visiblemente agotado. Podríamos haberlo puesto a prueba, pero lo primero era lo primero. Me dispuse a revisar a los soldados caídos, si bien algunos de ellos parecían haber sido asesinados por los mismos bichos que nos atacaron a nosotros, algunos de los marines parecían haber caído a manos de una persona. —Esto parecen heridas de bala, Enji… Tenemos que seguir alerta.— También hice caso a la sugerencia de mi amigo, y busqué aunque sea un mechero entre las pertenencias de los cadáveres.
Cajita de Tortuga

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)
