Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#21
—Si vas a reír y ponerte roja cada vez que "me burlo de ti", entonces lo haré más seguido.

El nuevo color de mi rostro se intensificó un poco más sin que pudiera evitarlo. ¡Ah, ¿por qué tenía que haberse  dado cuenta?!

—¡Pues eso no es justo! —le reproché cruzándome de brazos una vez mi rostro quedó limpio, tratando de simular que no me importaba que notara el cambio de color al tiempo que una sutil sonrisa me traicionaba mientras quería mostrarme enfadada—. El día que yo descubra tu debilidad, te vas a enterar —amenacé antes de sacarle la lengua y reír de nuevo.

A las bromas la siguió toda una declaración de intenciones sobre el futuro, la memoria de mis padres e iluminar el mundo… juntos, como un equipo. Pronto, confesé mi deseo de dar luz al suyo.

—Si quieres iluminarlo, sólo sigue sonriendo.

Mi sorpresa se hizo evidente ante aquella respuesta, aunque una amplia sonrisa la desterró en cuanto escuché la segunda parte, creyendo entender la de él. Era cierto, yo le había prometido ser fuerte, y las personas así sonreían ante las dificultades y sin importar sus inseguridades.

—¡Vale! —asentí confiada.

No podía evitar pensar que, quizás, me había mostrado vulnerable demasiadas veces ante él para su forma de ser. Sin embargo, aunque coincidía en que sus palabras eran ciertas con la mayoría de las personas durante la mayor parte del tiempo, no compartía que hubiera que sonreír siempre para iluminar el mundo de otro. Aun así, esa era una conversación demasiado larga para la ocasión, sobre todo teniendo por delante tanto que aprender para la misión más importante que había tenido en toda mi vida.

Me alegré cuando se sentó junto a mí, esta vez un poquito más cerca, y giré mi torso hacia él para escucharlo con toda mi atención.

Tuve que contenerme para que no se me escapara una risita cuando dejó caer como si nada que llevarme sería una “pequeña” falta de respeto… ¡justo después de explicarme las interpretaciones que hasta el más sutil desliz tenía! Por supuesto, sentí también curiosidad cuando mencionó quién sería en aquella reunión, pues era uno de los puntos claves para mí y seguía sin tenerlo claro, especialmente cuando confirmó que sólo podían estar presentes familiares directos de los comprometidos, ¡y yo no llegaba ni a familia remotamente lejana!

“Amante”. Mi mirada se amplió, recordando la anterior conversación. Así que no era del todo una broma, al menos a percepción del resto de asistentes. Tenía sentido. ¿Qué otra cosa podrían pensar en esa situación? Shin tenía una respuesta: “testigo”. Una testigo personal, para ser más exactos. Suponía que tenía sentido, pero ¿qué hacía exactamente un testigo más allá de observar…?

Seguí escuchando sin interrumpir. Asentí ante la explicación  del “omiai”, comprendiéndolo mejor en el conjunto de sus partes y con su resumen posterior. Aun así, más me llamó la atención el “nosotros” de aquella última oración. Entonces, ¿pensaba que tampoco les había importado mucho la opinión de esa chica, Sakura? Si eso era así, quizás la habían elegido por sus cualidades pero estuviera verdaderamente en la situación de él. Realmente tenía muchísima curiosidad por conocerla…

Asentí de nuevo a cada una de las nuevas indicaciones. A pesar de su gesto serio, mi alegría regresó, queriendo resumir esa última parte para asegurarme de que lo había entendido perfectamente.

—Vale, no hablar sin que me hablen primero, y siguiendo eso yo no debería hablar si te hablan a ti. ¿Lo de no contestar en tu nombre también significa no decir lo que sabes o piensas si me preguntan aparte? Supongo que sí, pero es por estar segura —inquirí—. Y, por último, no llamar la atención pero mostrarme segura de mí misma y de mi posición ahí. ¡Parece fácil~! —sonreí con confianza. Sin embargo, un casi olvidado interrogante se reflejó en el brillo de mi mirada, y pronto se lo hice saber—. Pero ¿qué hace exactamente un testigo personal, Shin? ¿Qué hay que hacer con lo que observo y memorizo? ¿Tengo luego que firmar algo? ¿O simplemente voy, te acompaño y después nos vamos sin que tenga que hacer nada concreto con ellos? ¡Y por cierto! ¿Cómo puedo avisarte si veo o escucho algo extraño? ¿Te rozo el brazo con el mío y cuando estemos solos te susurro?

Vale, al final no era tan fácil. ¡Son muchas, muchas cosas! ¡Pero yo soy lista! ¡Las recordaré todas todas!

Pero aún había un siguiente punto, ¡y era algo  que me iba a gustar! La posición de sus manos me llenó de expectativa, haciendo que alzara las  mías, cerradas, a la altura del pecho, mirando a sus ojos con los míos muy abiertos y un claro mensaje silente: «¡Dilo, dilo, dilo, dilodilodilo! DILO».

—¡La ropa! ¡Vivaaaa!

Un chillidito vulpino se escuchó cuando extendí al cielo mis manos al mismo tiempo que él.

—¡La ropaaaaa! ¡La ropaaaaaa! ¡Viva, viva! ¡La ropaaaaaaa! ¡¡Ropaaaaaa!!

Mi cola se agitaba con fuerza mientras celebraba, chocándose con el respaldo y el sillón del sofá, tirando un cojín al suelo casi sin que me diera cuenta. Para darle más movilidad, giré todo mi cuerpo hacia Shin, quedándome con las piernas cruzadas y el respaldo del sofá a mi lado, con todo el espacio libre a mis espaldas. Acto seguido, zarandeé su hombro con una mano y su rodilla con la otra.

—¡¿Cómo es la ropa?! ¡¿Y los zapatos?! ¡¿Y los complementos?! ¡Dímelo, Shin, dímelo, dímelo, dímelooooooooooooo!
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Nyra Kuroshiro - 10-06-2026, 03:48 PM

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