26-11-2023, 05:07 PM
Kovashi ya estaba en pie, fue el primero en levantarse, Iba vestido con un largo pantalón negro, acompañado de unos zapatos elegantes y una camisa blanca le seguía, por ultimo una chaqueta negra. Desde que escuchó el primer sonido importante de “bestias” batallando, no pudo dormir. Bordeaban la isla, que por lo que dijo Nadja se trataba de Little Garden. Poco más sabía sobre aquello, ni le importaba. No podía dejar de mirar hacia la isla. Dos gigantescos cráneos de bestias que ya perecieron hace muchos años se podían distinguir en el centro desde muy lejos. ¿Qué tipo de isla sería esta? Kovashi estaba genuinamente emocionado, aunque no lo expresara del todo. Nadja al fin apareció, al igual que los demás. En este caso la que le importaba era ella, pues ambos tomaron la decisión de que debían ir juntos en esta aventura. Panda y Enma decían algo sobre entrenarse, al menos estos días habían estado tratando el tema. Que lo hicieran, les vendría bien. Estaban flojillos.
— Al fin te levantas. — Se apoyó en la madera con ambos codos, quedando en una posición arqueada, pero cómoda. — ¿Sabes que hay animales gigantes? — Le guiñó un ojo. —No he visto ninguno, pero hay dos cabezas ahí tiradas, que si te pones a medir probablemente fueran un porcentaje decente del tamaño de la isla. Y la puta isla da la sensación de ser inmensa. — Se llevó la mano a su bolsillo, de donde sacó la petaca. Le daría un sorbo. — ¿Estás lista? hoy me apetece explorar un poco. — Se frotaba las manos, realmente le apetecía descubrir que podía esconder la roca.
Khruner era el único que faltaba, Kovashi estaba preocupado por el oso por que literalmente tan solo se levantaba un par de horas al día y seguía durmiendo. Hasta el punto en el que Caoba era cuidade expresamente por Enma, ya que él nunca estaba disponible. ¿Pero qué podía hacer el Shimatsu? no era su padre y ya tenía muchas mierdas encima como para ocuparse de las tonterías de Caló.
— Al fin te levantas. — Se apoyó en la madera con ambos codos, quedando en una posición arqueada, pero cómoda. — ¿Sabes que hay animales gigantes? — Le guiñó un ojo. —No he visto ninguno, pero hay dos cabezas ahí tiradas, que si te pones a medir probablemente fueran un porcentaje decente del tamaño de la isla. Y la puta isla da la sensación de ser inmensa. — Se llevó la mano a su bolsillo, de donde sacó la petaca. Le daría un sorbo. — ¿Estás lista? hoy me apetece explorar un poco. — Se frotaba las manos, realmente le apetecía descubrir que podía esconder la roca.
Khruner era el único que faltaba, Kovashi estaba preocupado por el oso por que literalmente tan solo se levantaba un par de horas al día y seguía durmiendo. Hasta el punto en el que Caoba era cuidade expresamente por Enma, ya que él nunca estaba disponible. ¿Pero qué podía hacer el Shimatsu? no era su padre y ya tenía muchas mierdas encima como para ocuparse de las tonterías de Caló.
