10-06-2026, 04:25 PM
Los tres marines están heridos, cansados de su enfrentamiento previo con los Lapahn y ya estaban en camino a buscar a los médicos en el castillo cuando aparece el que parece ser el responsable de todo este caos, un cobarde que cree que usar métodos como secuestrar a todos los médicos de una isla, tomarlos como rehenes e impedir que la gente pueda ser tratada para lograr lo que quiere es justificable. El arquero no entiende realmente qué es lo que pretende conseguir, pero el arquero detesta a los que hacen que gente inocente sufra por sus ambiciones, y recodando a la niña armarse de valor para pedirle ayuda con su madre enferma es lo que hace que pese al dolor de sus heridas y el cansancio no se detiene y aprovecha que el hombre se lanzó a por Stroud para clavarle la flecha directamente en su cabeza cargada por completo de electricidad logrando aturdirlo mientras se defiende del rubio y mientras Kibai acompaña la ofensiva con un golpe directo a su costado, provocando un corte tan limpio que tarda unos segundos en empezar a sangrar y bañar tanto su uniforme como la nieve en un color rojo de la sangre.
El combate puede parecer terminado, pero el sujeto no tiene pintade ser de los que se rinden con facilidad, más bien, es de los que planifican todo y tratan de usar cualquier medio para lograr sus objetivos, algo que no quita que pueda tener una fuerza propia que le permita cumplir con sus metas, algo que ha demostrado varias veces a lo largo del enfrentamiento con la división 60 y sus veloces y potentes golpes que pusieron en serios aprietos a los marines. En estos momentos hay otro problema, aunque de menor dificultad para los presentes y es que los osos que acompañan al hombre siguen siendo una amenaza, no necesariamente por seguir sus órdenes, porque en cuanto caiga puede que las bestias dejen de seguir sus indicaciones o defenderle, pero porque son enormes bestias salvajes capaces de matar fácilmente a una persona en un descuido, siendo que sus parientes de menor tamaño ya tienen ese peligro unas bestias casi dos veces del tamaño de Bertram estando en cuatro patas representan una amenaza aún mayor.
En el momento que el sujeto parece regresar de sus pensamientos se lanza a por el rubio, esta vez a una velocidad menor que antes, seguramente debido al efecto de la electricidad de la flecha del arquero que impacta directamente en la base de su cabeza, pudiendo notar solamente como el rubio desaparece para seguramente evitar el golpe y volver a atacar al hostigador, por lo que Bertram toma tres flechas de su carcaj mientras se acerca ligeramente para no salir del rango de su arco, no flechas normales sino las que él mismo fabricó, y conforme las carga de electricidad las dispara una tras otra apuntando a su espalda, concretamente al centro de la misma buscando impactar directamente en a columna y afectar su centro nervioso con una fuerza brutal, pues exprime algo más de energía y apura al máximo el aguante de la cuerda de su arco con cada disparo para potenciar la fuerza con la que vuelan las flechas hacia el enemigo, al mismo tiempo que en un tono claramente audible dice -Lähmende Stiche-
El joven está empezando a notar el agotamiento, no está en una condición nefasta, pero sí que empieza a notar como su cuerpo se resiente tanto de las heridas como de la energía gastada, pero sabe que si no detienen a ese hombre no importará si liberan a los médicos, los volverá a atrapar de alguna manera. Escuchando las palabras de sus compañeros el arquero sonríe tranquilo, sabe que le cubren las espaldas si es necesario y confía plenamente en el trabajo en equipo de su división. El joven contramaestre mantiene su arco firme y en cuanto termine verá si puede recuperar alguna de sus municiones o si todas se pierden, igual siempre puede simplemente fabricar más. Los ojos del arquero pelirrojo se fijan en el hombre, pero o descuidan a los osos mientras dice
-Ahora ves que las cosas no siempre salen según uno lo desea, sir.-
Ahora solo queda ver cómo termina el enfrentamiento contra ese sujeto, aunque seguramente si Kibai logra impactar su propio ataque el sujeto está más que acabado en esta tanda de ofensivas.
El combate puede parecer terminado, pero el sujeto no tiene pintade ser de los que se rinden con facilidad, más bien, es de los que planifican todo y tratan de usar cualquier medio para lograr sus objetivos, algo que no quita que pueda tener una fuerza propia que le permita cumplir con sus metas, algo que ha demostrado varias veces a lo largo del enfrentamiento con la división 60 y sus veloces y potentes golpes que pusieron en serios aprietos a los marines. En estos momentos hay otro problema, aunque de menor dificultad para los presentes y es que los osos que acompañan al hombre siguen siendo una amenaza, no necesariamente por seguir sus órdenes, porque en cuanto caiga puede que las bestias dejen de seguir sus indicaciones o defenderle, pero porque son enormes bestias salvajes capaces de matar fácilmente a una persona en un descuido, siendo que sus parientes de menor tamaño ya tienen ese peligro unas bestias casi dos veces del tamaño de Bertram estando en cuatro patas representan una amenaza aún mayor.
En el momento que el sujeto parece regresar de sus pensamientos se lanza a por el rubio, esta vez a una velocidad menor que antes, seguramente debido al efecto de la electricidad de la flecha del arquero que impacta directamente en la base de su cabeza, pudiendo notar solamente como el rubio desaparece para seguramente evitar el golpe y volver a atacar al hostigador, por lo que Bertram toma tres flechas de su carcaj mientras se acerca ligeramente para no salir del rango de su arco, no flechas normales sino las que él mismo fabricó, y conforme las carga de electricidad las dispara una tras otra apuntando a su espalda, concretamente al centro de la misma buscando impactar directamente en a columna y afectar su centro nervioso con una fuerza brutal, pues exprime algo más de energía y apura al máximo el aguante de la cuerda de su arco con cada disparo para potenciar la fuerza con la que vuelan las flechas hacia el enemigo, al mismo tiempo que en un tono claramente audible dice -Lähmende Stiche-
El joven está empezando a notar el agotamiento, no está en una condición nefasta, pero sí que empieza a notar como su cuerpo se resiente tanto de las heridas como de la energía gastada, pero sabe que si no detienen a ese hombre no importará si liberan a los médicos, los volverá a atrapar de alguna manera. Escuchando las palabras de sus compañeros el arquero sonríe tranquilo, sabe que le cubren las espaldas si es necesario y confía plenamente en el trabajo en equipo de su división. El joven contramaestre mantiene su arco firme y en cuanto termine verá si puede recuperar alguna de sus municiones o si todas se pierden, igual siempre puede simplemente fabricar más. Los ojos del arquero pelirrojo se fijan en el hombre, pero o descuidan a los osos mientras dice
-Ahora ves que las cosas no siempre salen según uno lo desea, sir.-
Ahora solo queda ver cómo termina el enfrentamiento contra ese sujeto, aunque seguramente si Kibai logra impactar su propio ataque el sujeto está más que acabado en esta tanda de ofensivas.
Carcaj de información de Bertram

