11-06-2026, 01:28 AM
El amanecer había llegado a los barracones de la revolución y con el ruido la mink despertó con un largo bostezo. La comida del día anterior había estado buena al igual que la cerveza, aunque la mink no recordaba gran cosa solo una cosa sobre encender las llamas y a una mujer bastante bonita hablando sobre el gobierno. No era fácil recordar todo cuando su mente tenía esos lapsus, tampoco cuando había estado más ocupada comiendo que charlando con otros, porque la zorra a veces podía parecer tan inalcanzable que unos pocos le hablaban. Eso o que era una cabeza de chorlito que tampoco escuchaba a otros por creerse la creme broulette o como se dijese, pero lejos de preocuparse en hacer un monologo interno en su cabeza, con el estómago lleno y el corazón contento Berry se puso a explorar el sitio.
Y explorar significaba abrir cada puerta, cada ventana y cada rincón que sus ojos llegasen a apreciar, aunque hubiesen gritos, le lanzaran tomates o le tirasen con baldes de agua. Su camino fue largo y continuado por las instalaciones, llegando así a una zona de despachos e ingresando a uno con un balde de madera como sombrero que le habían lanzado cuando entró a uno de los cuartos laterales. Fue al levantar el balde que se encontró frente a frente con un mink, uno real, tomenle una foto con él. La zorra olfateó el aire sin prestar mucha atención al hombre sentado hasta mucho después de llegar. Se estiró como un cachorro antes de volver a erguirse asegurandose de mostrar cada curva escasamente cubierta por su ropa interior y el sobretodo de la revolución que llevaba a modo de capa. ¡Adoraba las capas! — Oh disculpen, no debería estar aquí o quizás sí. Uno de los de abajo me dijo que debía presentarme ante alguien pero... mmm... no parecen tener problemas de diarrea. — le habían dicho que un tal señor caga llamas le estaba esperando. — Soy ¡BERRY! Capitana Berry, y acepto unirme a los... — rebuscó un papelito en su bota — Sorgen Sorot... ¡Toros Negros! — declaró mientras hacía el saludo protocolar revolucionario tambien presente en el diminuto trozo de papel.
— Pero no solo soy hermosa, adorable, suave y cuento con un pelo increíblemente genial. Sí, estos tatuajes son reales, de mi tribu, puedo hacerte algunos si quieres. Cuando un mink conoce a otro en mi tribu nos hacemos un tatuaje en uno de los dedos, para siempre tenernos presentes. Ups que me desvío... — se rascó la cabeza antes de aclararse la garganta y seguir con su pequeña introducción. — Soy navegante aunque no lo crean y también una practicante del arte de las patadas, he peleado con piñatas, criminales y seguramente mil cosas más, imposible no haber sabido ds mis hazañas como cuando... Tal vez recluté a alguien ¿Quién sabe? — se quedó en silencio pensando con una mano en su mentón mientras las agujas de un reloj imaginario seguían con un tic tac el movimiento de su cola, finalmente alzó su cabeza para abrir su boca y volver a cerrarla repitiendo la rutina unas doce veces hasta que finalmente habló. — ¿De que hablaba? Oh sí, soy Berry ¡Bwahahaha! y me gusta patear a los malos como esa vez que... — y nuevamente se quedó en silencio.
Y explorar significaba abrir cada puerta, cada ventana y cada rincón que sus ojos llegasen a apreciar, aunque hubiesen gritos, le lanzaran tomates o le tirasen con baldes de agua. Su camino fue largo y continuado por las instalaciones, llegando así a una zona de despachos e ingresando a uno con un balde de madera como sombrero que le habían lanzado cuando entró a uno de los cuartos laterales. Fue al levantar el balde que se encontró frente a frente con un mink, uno real, tomenle una foto con él. La zorra olfateó el aire sin prestar mucha atención al hombre sentado hasta mucho después de llegar. Se estiró como un cachorro antes de volver a erguirse asegurandose de mostrar cada curva escasamente cubierta por su ropa interior y el sobretodo de la revolución que llevaba a modo de capa. ¡Adoraba las capas! — Oh disculpen, no debería estar aquí o quizás sí. Uno de los de abajo me dijo que debía presentarme ante alguien pero... mmm... no parecen tener problemas de diarrea. — le habían dicho que un tal señor caga llamas le estaba esperando. — Soy ¡BERRY! Capitana Berry, y acepto unirme a los... — rebuscó un papelito en su bota — Sorgen Sorot... ¡Toros Negros! — declaró mientras hacía el saludo protocolar revolucionario tambien presente en el diminuto trozo de papel.
— Pero no solo soy hermosa, adorable, suave y cuento con un pelo increíblemente genial. Sí, estos tatuajes son reales, de mi tribu, puedo hacerte algunos si quieres. Cuando un mink conoce a otro en mi tribu nos hacemos un tatuaje en uno de los dedos, para siempre tenernos presentes. Ups que me desvío... — se rascó la cabeza antes de aclararse la garganta y seguir con su pequeña introducción. — Soy navegante aunque no lo crean y también una practicante del arte de las patadas, he peleado con piñatas, criminales y seguramente mil cosas más, imposible no haber sabido ds mis hazañas como cuando... Tal vez recluté a alguien ¿Quién sabe? — se quedó en silencio pensando con una mano en su mentón mientras las agujas de un reloj imaginario seguían con un tic tac el movimiento de su cola, finalmente alzó su cabeza para abrir su boca y volver a cerrarla repitiendo la rutina unas doce veces hasta que finalmente habló. — ¿De que hablaba? Oh sí, soy Berry ¡Bwahahaha! y me gusta patear a los malos como esa vez que... — y nuevamente se quedó en silencio.
resumen
karmas
