11-06-2026, 07:06 AM
Día 80 Otoño, Año 17
Hora: 08:00 am
Puerto en Baquella
Isla Baterilla, South Blue
Hora: 08:00 am
Puerto en Baquella
Isla Baterilla, South Blue
En el cuartel de Baterilla siempre había algo que hacer desde labores de limpieza hasta misiones de alto rango fuera del complejo, sin embargo aquel día era especial, todos los soldados que se encontraban fuera de servicio habían sido convocados, uniformados y perfectamente presentables para la ocasión. ¿La razón?, la llegada de un sargento procedente de otra isla del East Blue, tenía fama de tener un método de entrenamiento que había dado excelentes resultados entre los nuevos reclutas de su destacamento, su visita había despertado la curiosidad de más de uno dentro del cuartel.
La mayoría de los soldados estaban nerviosos tras haber escuchado días antes los rumores sobre la visita de esta hombre proveniente de islas lejanas, los rumores decían que era un señor con temperamento explosivo sin consideración de aquellos que parecían ser débiles durante los entrenamientos, y claro, ese día no tardó en demostrarse que todo lo dicho era cierto puesto que durante los calentamientos obligó a toda la formación a repetir el mismo ejercicio una y otra vez debido a que cinco soldados de la esquina derecha de la formación no lograban sincronizarse con el resto de la escuadra, lo que para algunos parecía un error menor para él era una falta de disciplina que no estaba dispuesto a tolerar.
—-- ¡OTRA VEZ! —- gritó el sargento con una voz grave pero con tonalidad alta para que resonara por todo el campo de entrenamiento, aquel señor tenía una apariencia formidable, un cuerpo musculoso, frondosa barba castaña como su cabellera también, ojos en color escarlata y una personalidad inquebrantable como si se tratase de un muro de hierro.
Todos los marines habían tenido que soportar indicaciones severas desde muy temprano, empezando por la hora de cardio a las cuatro de la mañana, corriendo por toda la costa de la isla con el sargento encabezando el grupo y en ningún momento bajó su ritmo de trote. Durante el desayuno el estómago de los cadetes tuvieron que soportar el sabor crudo de un vaso de leche con tres huevos revueltos en su mezcla como si fuera un ponche sin azúcar, cuando llegó las seis de la mañana ya todos los soldados se encontraban realizando una serie de rutinas que trabajaba las piernas, el abdomen y los músculos de todo el cuerpo, el objetivo era fortalecer la resistencia de los marineros, y todos fueron supervisados con diligencia por su superior del día.
Entre aquellos soldados novatos también se encontraba nuestra marine favorita, Kagura, debido al temperamento del sargento los compañeros de la escuadra tuvieron que asegurar el uniforme de su colega al usar cuerdas para evitar que la ropa se le saliera de lugar. No querían soportar regaños innecesarios o castigos a culpa de su comportamiento nudista.
—- ¡EN DESCANSO SOLDADOS! —- gritó el hombre de barba castaña para poner fin a la serie de ejercicios, al instante los reclutas detuvieron sus movimientos para seguidamente adoptar la posición de descanso reglamentaria del ejército, ahora se podían relajar pese a que les faltaba mucho el aliento pero debían mantener la compostura delante de esa máquina de lucha, el sargento recorrió las filas de formación con la mirada antes de volver a alzar la voz.—- Tienen cinco minutos de descanso…—-- Más de uno suspiró aliviado al escuchar aquellas palabras, excepto una persona —-- Por otro lado, necesito que la soldado Kagura se presente ante mí de inmediato.
¿Qué podría querer aquel señor forastero de Baquella?, ¿Acaso le llamaría la atención por su indisciplina con el uniforme?, ¿Tal vez hizo mal algún ejercicio?, ¿Qué podría querer el sargento con una novata como ella?.
Resumen
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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