11-06-2026, 07:18 AM
El evento fue todo un exito, mi gran presencia fue capaz de inspirar a todos los trabajadores a terminar sus labores con un desempeño envidiable. La cuestión es que ahora yo que ya había saciado mi necesidad de trabajar ahora necesitaba saciar mi curiosidad. Una flor muy hermosa era el secreto tras ese invernadero. una flor que de seguro es muy pero muy valiosa. Llevamela en este tamaño agigantado sería muy sencillo. Sin lugar a dudas, pero no pasaría inadvertido. De hecho con mi imponente y hermosa presencia de seguro y llamó la atención lo suficiente por obvias razones.
La verdad era que apelar a que soy una persona con una cara común y a su vez que un don nadie que no ha hecho cosas impresionantes en esta isla esperaba me ayudara a pasar inadvertido. De la misma manera que confiaría que nadie me reconocería, como soy alguien muy buena onda y que se ve muy majo de seguro nadie vendría a atacarme por la espalda. sin avisar, de buenas a primeras. Siendo alguien que tiene una sintonía natural tan excelente que incluso hizo que el gran y orgulloso Hugo diera una oportunidad. Además de que es insensato prevenir a los demás cuando la atención está puesta por completo en aquella flor por unos instantes.
Convencido de que robarla sería un desperdició. Yo no sé de flores, no sé cómo conservarla, ni siquiera tengo una maceta donde ponerla. Admiré su belleza oculta por unos instantes, los disfruté cada segundo, pero la verdad es que yo no podía quedarme aquí eternamente. De la belleza de las flores no puedo vivir, yo no por lo menos. Necesito mi dinero y si este evento fue todo un éxito, con mi curiosidad saciada, comencé a buscar a donde estaba el dinero que me corresponde por haber hecho tan excelente labor. Pasos de gigante me llevaron con mis hombres asignados por el pequeño musculoso.
— Chicos quiero felicitarlos por tan excelente trabajo. Pero tenemos que repartir el dinero y las ganancias. — Siendo claros somos unos hombres trabajadores, pero nadie trabaja gratis. Necesitábamos el salario que es consecuencia del esfuerzo de nuestra gente. Sin prisa pero sin pausa quise hacer la repartición del dinero, corresponde para cada uno de los excelentes trabajadores.
— Chicos recuerden que tenemos que ser equitativos. Los fuertes se esforzaron un poco más. Así que tiene sentido que ellos reciban un poco más de dinero. Nada descabellado, aquí todos los hicieron excelente y todos recibiran una buena tajada. Dejame el dinero que te ayudaré. — Claro que la repetición no sería nada equitativa. Yo tuve que luchar contra Hugo así que no esperen que yo les dé dinero que se pueda parecer a mi parte. A quien no le guste que le diga a el jefazo Hugo. No conozco al primero que se atreva a enfrentarse a él después de mi así que abrazaré esa autoridad para que no puedan hacer nada al respecto.
La verdad era que apelar a que soy una persona con una cara común y a su vez que un don nadie que no ha hecho cosas impresionantes en esta isla esperaba me ayudara a pasar inadvertido. De la misma manera que confiaría que nadie me reconocería, como soy alguien muy buena onda y que se ve muy majo de seguro nadie vendría a atacarme por la espalda. sin avisar, de buenas a primeras. Siendo alguien que tiene una sintonía natural tan excelente que incluso hizo que el gran y orgulloso Hugo diera una oportunidad. Además de que es insensato prevenir a los demás cuando la atención está puesta por completo en aquella flor por unos instantes.
Convencido de que robarla sería un desperdició. Yo no sé de flores, no sé cómo conservarla, ni siquiera tengo una maceta donde ponerla. Admiré su belleza oculta por unos instantes, los disfruté cada segundo, pero la verdad es que yo no podía quedarme aquí eternamente. De la belleza de las flores no puedo vivir, yo no por lo menos. Necesito mi dinero y si este evento fue todo un éxito, con mi curiosidad saciada, comencé a buscar a donde estaba el dinero que me corresponde por haber hecho tan excelente labor. Pasos de gigante me llevaron con mis hombres asignados por el pequeño musculoso.
— Chicos quiero felicitarlos por tan excelente trabajo. Pero tenemos que repartir el dinero y las ganancias. — Siendo claros somos unos hombres trabajadores, pero nadie trabaja gratis. Necesitábamos el salario que es consecuencia del esfuerzo de nuestra gente. Sin prisa pero sin pausa quise hacer la repartición del dinero, corresponde para cada uno de los excelentes trabajadores.
— Chicos recuerden que tenemos que ser equitativos. Los fuertes se esforzaron un poco más. Así que tiene sentido que ellos reciban un poco más de dinero. Nada descabellado, aquí todos los hicieron excelente y todos recibiran una buena tajada. Dejame el dinero que te ayudaré. — Claro que la repetición no sería nada equitativa. Yo tuve que luchar contra Hugo así que no esperen que yo les dé dinero que se pueda parecer a mi parte. A quien no le guste que le diga a el jefazo Hugo. No conozco al primero que se atreva a enfrentarse a él después de mi así que abrazaré esa autoridad para que no puedan hacer nada al respecto.
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