Pueblo remoto [Aventura t4] [P.R] [Bertram]
#4
El joven arquero de la marina no es alguien común y corriente que actúa siempre de la misma manera siguiendo únicamente el protocolo y las instrucciones de la marina, para él no es sensato actuar como un robot sin juicio propio ni capacidad de valorar las circunstancias o el entorno a la hora de tomar las medidas correspondientes y prepararse para lo que se viene. Muchos marines acaban teniendo problemas en sus misiones por ese hecho, sin embargo el joven pelirrojo mantiene su espíritu de cazador y cierta independencia de pensamiento por lo que siempre acata las órdenes que recibe de sus superiores al saber que es su deber al estar en una organización militar jerarquizada y siendo su cargo demasiado bajo como para que su opinión tuviese un peso importante en las tomas de decisiones. El abrigo de oso es una pieza de ropa que el joven mandó confeccionar en su momento cuando llegó a Roshwan desde el West Blue.

Bertram sigue siendo un cazador con cierta experiencia en adaptarse al entorno, estudiar las necesidades del mismo y buscar la manera de compensarlo, por lo que en el momento que lo trasladaron a una isla de clima frío, empezó a buscar la forma de paliar el frío, por lo que se fue a cazar un animal autóctono que no pareciera sufrir por la temperatura y tras cazarlo lo llevó a que un sastre especializado hiciera un abrigo a medida para poder aguantar mejor el frío. El marine se reúne con el hombre que lo guiará hasta el pueblo en cuestión, quien parece no confiar mucho en la preparación del marine pelirrojo para lo que sea que les espera, realmente Bertram no tiene mucha información sobre qué es lo que enfrentará por lo que su preparación es bastante genérica en contraparte a cuando le indican a qué se va a enfrentar o qué esperar donde puede preparar las cosas de forma más apropiada para la situación. La sorpresa del enano solo va en aumento cuando salen, entre el silbido y la llegada de Rasmussen, quien parece disfrutar del clima y de poder ser de utilidad para el arquero, pues es la primera isla donde el clima no le impide moverse con total libertad.

El hombre parece alegrarse de poder contar con el confiable hipopótamo lanudo del marine y acepta la ayuda para subir a lomos de la criatura, para empezar a dar indicaciones al marine que guía a su compañero de manera suave y respetuosa, sin golpes ni tirones, solo toques y pequeñas correcciones ocasionales siendo lo único incómodo y molesto el fuerte olor a sudor proveniente del hombre anulando casi completamente la capacidad del arquero de percibir cualquier otra cosa, aunque por fortuna no parece afectar a Rasmussen.

El grupo avanza más fácilmente gracias al hipopótamo, una criatura nativa de la isla y que posee un cuerpo acostumbrado tanto a caminar por la nieve como a la temperatura, la cual afecta al marine de una manera que aún no sabe las consecuencias reales, pero sí nota algo diferente respecto a otras ocasiones, probablemente esa sensación se debe al viento y la nevada reciente, además de que son varias horas a la intemperie en una situación que incluso los nativos evitan salir y permanecen en casa. El avance marcha con calma y completo silencio por unas cuantas horas, logrando avanzar mucho más de lo esperado gracias a la inestimable ayuda de Rasmussen a la hora de enfrentar las complicaciones de la isla y la climatología. Mientras avanzan a través del bosque algo llama la atención del arquero, algo que no encaja en una zona como esa y es que está prácticamente yermo, vacío y carente de toda señal de vida, siendo lo único que se escucha los pasos del hipopótamo del marine y la voz del enano cuando da sus indicaciones, pero no hay ni rastro de la fauna que debería haber en el lugar.

Muchos creerían que eso es normal por el frío, la nevada y la climatología, pero si son animales autóctonos de la isla algunos seguirían moviéndose por el bosque, recogiendo comida o terminando de preparar la hibernación. Por lo pronto aún se puede ver con facilidad gracias a que pese a las nubes el sol sigue iluminando el camino, y no parece haber señal de lluvia o nieve próximas. Al notar tanto silencio el marine aguza su vista y recurre a lo que aprendió de pequeño respecto a la cacería, los bosques y busca cualquier detalle fuera de lo común. Si bien es normal una reducción drástica de animales en invierno, sobre todo en climas tan fríos como el de Drum, hay animales que aprovechan ese momento para reubicarse sin riesgo de que sus depredadores los ataquen, además de que la isla tiene una fauna famosa por su agresividad, especialmente en el bosque. Por lo que el joven arquero sabe una de las criaturas más peligrosas de la isla, los Lapahn, no son precisamente de esconderse por el frío aunque tampoco se mueven si no hay una posible presa, como cualquier depredador.

Los minutos avanzan, Rasmussen sigue las indicaciones del arquero que sigue lo que le dice el enano, al menos durante el tiempo que lo guía, hasta llegar a lo que parece ser un tramo en el que tienen que avanzar completamente en línea recta pues el hombre parece perderse en sus pensamientos y no dice nada, parece que no le interesa lo que ocurra a su alrededor, dejando el ambiente en un completo silencio roto únicamente por el sonido de las pisadas de Rasmussen y el viento pasando por entre los troncos nevados y las ramas cubiertas de nieve y hielo, haciendo que todo parezca extrañamente calmado. Los ojos del marine se fijan continuamente en el entorno, una costumbre que tiene desde pequeño cuando su abuelo le enseñó que en el bosque los detalles son lo más importante y lo que a simple vista parece carecer de relevancia puede resultar ser lo que define el destino de quien se adentre en el mismo.

Lo que más llama la atención del joven marine son los extraños montículos formados a los lados del camino, sobre todo por la peculiar tonalidad amarillenta que tiene la nieve de cada montículo y el hecho de que parecen estar todos a la misma distancia del camino, no algo aproximado, como arquero el joven contramaestre desarrolló una excelente capacidad de calcular distancias y todos los montículos están a una distancia exacta de unos 20m a cada lado del camino. Eso no sería algo que el joven tomaría demasiado en cuenta si no fuera por un pequeño cambio que nota en su compañero, tras haber trabajado con perros y lobos para cazar, prestados por su abuelo para las cacerías de determinadas criaturas, el joven pelirrojo desarrolló cierta capacidad de empatizar con las criaturas, sobre todo con aquellas con las que pasa mucho tiempo como es el caso del hipopótamo lanudo que los está llevando por lo que se apoya contra su cuello y reduce la velocidad, observando atentamente los montículos y teniendo la mano lista para tomar el arco. Sin dudar demasiado se ajusta sobre su montura y dice

-Señor Krain, necesito que responda unas preguntas y que sea totalmente sincero, sir. ¿Está usted seguro que es por aquí? ¿Qué o quiénes hicieron esos montículos y qué es lo que realmente ocurre en el pueblo? Recuerde que está con un agente de la marina, si trata de engañarme o atacar será lo mismo que rebelarse contra la misma.-

Confiando plenamente en su compañero el marine se da la vuelta mientras habla, pasando a observar con atención al hombre pero manteniendo sus oídos atentos a lo que ocurre alrededor y su visión periférica atenta a los montículos que tiene a la vista, momento en el que escucha como el silbido de un pájaro que enseguida ve y reconoce, viendo como los adelanta hasta posarse en un árbol cercano, mientras que Rasmussen mantiene un paso más calmado pero igualmente tenso siendo el motivo por el que sospecha que hay algo extraño en el lugar.

Carcaj de Bertram
berchanpandared



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RE: Pueblo remoto [Aventura t4] [P.R] [Bertram] - por Bertram Gaufrid - 11-06-2026, 05:42 PM

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