¿Puedo preguntarte algo? // Presente Relativo // Kiyoshi
#5
Sinceramente, esperaba que la respuesta del médico fuera más simple. Un sencillo y clásico “Eres un tonto si solo vives sin un objetivo” parecía la respuesta más razonable que Kiyoshi tendría para darle, pero él mismo se encargó de llegar más hondo que eso con su respuesta. Algo que te impulsa por mucho que tengas las cosas en contra, así lo explicaba el hombre con una sola oración. - Ya veo… -. Por un instante, pensó que esa sería toda la respuesta. Agachó la mirada y su cerebro comenzó a trabajar, intentando encontrarle un sentido a esas palabras, algo que chocara con ellas en su propia vida y experiencia.

Pero no tuvo que pensar mucho más, pues fue su compañero quien volvió a hablar, pero ahora alejándose de él hacia uno de los bordes del barco. Un dolor en el pecho, constante y latente, que no te permite vivir. - Si… Eso puedo entenderlo -. Aún con la mirada baja, se acerca a donde se encuentra el otro hombre y se apoya en la misma baranda que él, a su derecha, pero dándole la espalda al mar. Mientras el médico buscaba calma en su visión, Uker parecía querer encontrar una razón para mantenerse en ese lugar.

Se los había prometido, eran una tripulación y no iba a abandonarlos, pero necesitaba aclarar sus ideas para seguir siendo útil.

El Maeda parecía tenerlo claro, entendiendo sus pensamientos, el porque sentía esa satisfacción y cuando. Por otro lado, al cocinero le costaba encontrar ese punto. ¿Hace cuanto tiempo que no podía poner con claridad sobre la mesa sus sentimientos? Su maestro le había enseñado eso, la importancia de expresarlos, que verbalizar el pensamiento hacía que fuera fácil y digerible, aunque a veces parecen dagas direccionadas al corazón.

Su compañero no le aseguró nada, ni siquiera al final. Agradecía que pensara en no afirmarle cosas, pero aún lo dejaba intranquilo el no tener una respuesta. Aún así, una pregunta llegó, una más acorde al tono que pensó que la conversación iba a tener en un inicio. - Yo… es difícil de explicar -. Su mano izquierda llegó hasta su propia nuca y comenzó a rascar levemente la zona. Se lo notaba deshecho, pero no con tristeza o angustia, era más como si estuviera perdido. - Cuando mi familia murió quedé solo, con un dolor que nunca antes pensé que iba a experimentar. Pasé años en soledad, en una isla del infierno, tuve que matar para sobrevivir y continuar viviendo, cada noche pensando que al día siguiente iba a despertar en mi hogar tras esa horrible pesadilla -.

Sonreía al hablar de eso, pues había aprendido a no tenerle miedo al hablar de esas cosas, incluso a verles algunos puntos positivos, pero su relato no paró. - Cuando llegué al South Blue, la marina comenzó una cacería. Siempre supuse que era por ser un superviviente, no pude averiguar si esa era la verdad antes de que un pirata me adoptara y comenzara a enseñarme -. Suspiró y alzó la mirada, ahora mirando hacia el cielo. - Ese hombre me dio una nueva familia, me enseño a combatir y a vivir como mis propios padres no habían podido hacerlo. Me dijo que mi odio hacia quienes me lo quitaron todo no me haría feliz, que podía elegir otro camino y yo… decidí creerle -. Volvió a bajar su mirada y esta vez la centró en una de sus manos, la cual alzó hasta la altura de sus hombros y la extendió hacia adelante.

- Pasé años aprendiendo a cocinar, conociendo personas y asombrándolas lo suficiente para convertirlas en contactos. Trabajé desde joven, siempre diciéndome que debía callar el dolor de la pérdida pero lo cierto era que hacer esas cosas creaba una sonrisa en mi rostro -. Pudo verse en su rostro un poco de esa sonrisa, recordando el pasado y los momentos felices. - Pensé que tenía algo nuevo en mi vida, que podía dejar atrás el dolor y simplemente recordar a mi familia por lo que fue, pero algunos años después la marina capturó y asesinó a mi maestro -. Al decir esto, su mano extendida se cerró en un puño con suficiente fuerza como para marcar sus nudillos de color blanco. - Un marine se atrevió a matarlo y deshonrarlo públicamente, a ese hombre que había salvado a un pequeño niño y le había otorgado un nuevo propósito. Fue la primera vez en mucho tiempo que volví a llenarme de rabia, de ganas de alcanzar y completar un objetivo -.

Relajó su mano y soltó un respiro. Al abrir sus dedos, cuatro marcas rojas mostraban el lugar donde sus uñas habían abierto un camino entre la carne. - Lo encontré, lo capturé y lo torturé durante toda una noche. Pensé que algo de eso me haría sentirme mejor, que con esas acciones podría quitar algo de ese dolor que nunca se había ido y simplemente había aprendido a soportar, pero no fue así -. Mientras hablaba, dejó su palma lastimada mirando al cielo y sacó un pañuelo blanco de su bolsillo, con el cual tapó las heridas y evitó que la sangre cayera sobre la cubierta.

Manchar el lugar por una acción tan estúpida sería motivo de reclamos por parte del médico.

- Quemar el cadáver de ese hombre no me trajo satisfacción, sus gritos de dolor tampoco. Tuve que abandonar mi apellido real para evitar miradas sospechosas, comencé una nueva vida en otra isla y simplemente elegí continuar viviendo, tal y como mi maestro dijo, pero hasta hoy me asalta la duda -. Sus ojos estaban fijos en el pañuelo que comenzaba a teñirse lentamente de rojo en su mano. - Si hubiera estado ahí, hubiera muerto con él, si me hubiera quedado con mi familia hubiera muerto con ellos, pero cuando intenté vivir una vida normal me lo arrebataron todo -.

- Aquello que me generaba satisfacción me daba una buena vida. Un trabajo que amaba, nuevos amigos, la capacidad de crecer en un ámbito de mi interés, pero mi fuerza no iba a crecer. Si la marina volvía a atacar mi felicidad no iba a tener la fuerza, iba a perderlo todo de nuevo, así que opté por volver a entrenar, abandonando la nueva vida normal que podía tener -.

Se quedó un momento en silencio, hasta que el propio ambiente lo hizo notar eso y giró su mirada hacia su compañero. - Lo siento, hablé demasiado, lamento eso, yo… -. Volvió sus ojos hacia el pañuelo, el cual levantó y comenzó a doblar cuidadosamente, cuidando de no manchar nada. - No quiero pensar que mi maestro estuvo equivocado, me enseñó mucho y todo eso fue capaz de hacerme crecer, pero tampoco quiero volver a ser ese niño que tuvo que ver como sus padres morían -.
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RE: ¿Puedo preguntarte algo? // Presente Relativo // Kiyoshi - por Rackham Uker - 12-06-2026, 08:34 AM

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