[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3)
#29
Kibai continuaba al lado de Betrug cuando avisó a Stroud de que el hombre seguía con vida. La resina que había usado para taponar los orificios de Raimei apenas estaba siendo efectiva, y la vida a todas luces se le estaba escapando con cada debil respiración que seguía saliendo de su pecho. Si no recibía atención urgente, moriría.

Sin embargo cuando el mink miró a su comandante y observó el cambio en su mirada, apenas un leve gesto para alguien no acostumbrado a convivir con él, pero ostentosamente notorio para los que estaban acostumbrados a su impasibilidad. La División 60 funcionaba, como tanto le gustaba elogiar a Stroud, como una maquinaria bien coordinada y engrasada, y eso era en gran medida porque todos se conocían. Para bien y para mal.

Por eso, en cuanto el joven rubio dejó su petate en la roca y se arremangó la camisa, Kibai tensó levemente los músculos, que estaban ya lo suficientemente cargados de Electro para enviar la ya familiar para él sensación de estimulación a cada fibra de su cuerpo. El mundo recuperó aquel aspecto de bordes más nítidos y afilados, y pequeñas chispas saltaron entre las garras del mink, derritiendo la nieve que caía delicadamente sobre sus manos

Sin embargo, Stroud se agachó pausadamente junto a Betrug y examinó su pulso agradeciéndole el gesto que había tenido, Kibai respiró hondo, convencido que tan solo había sido su imaginación, disponiéndose a liberar la tensión que mantenía el Electro activo. Pero, en el último instante, percibió por el rabillo del ojo como la camisa de su comandante se tensaba ligeramente, y Stroud lanzó su puño contra el cráneo de Betrug, con la intención de rematarlo.

Tsuki no Hikari

Al contrario que otras veces, el nombre de la técnica surgió de la garganta de Kibai sin un solo ápice de entusiasmo por el combate, sino casi como un lamento interior. La hoja de Arashi, la que quedaba por el costado dónde había golpeado Stroud, golpeó contra el antebrazo del marine, desviando el golpe hacia su derecha, enterrando el puño en la nieve a escasos centímetros de la cabeza del hombre.

— Le recuerdo, señor... — susurró Kibai con las mandíbulas apretadas ante lo que acababa de contemplar. — que usted mismo ha declarado bajo arresto a este hombre. Y arrestado queda, acusado de crímenes contra este reino. No es nuestra jurisdicción, ya no. Si no quiere salvarlo, no lo salve, pero nosotros no actuamos así. 

La Marina no debe actuar así.

Las chispas seguían recorriendo el cuerpo de Kibai mientras la nieve se acumulaba sobre sus hombros.

— Deje que la gente del rey se encargue. Lo ajusticiarán no me cabe duda, pero de la manera adecuada, en el momento oportuno, y la población de la isla recuperará la confianza en su gobernante. Eso sin duda los hará menos proclives a apoyar al siguiente grupo de aspirantes a revolucionarios que traten de hacerse con el poder.

Manteniendo una mano encima de la empuñadura de Arashi para mantener la punta de la vaina entre la sien de Betrug y el puño de Stroud que seguía en la nieve, el mink apoyó su mano libre sobre el hombro de su comandante.

— Vamos Redgrave. Moja nos está esperando, y además, has pedido un festín no? Cuánto hace que no comemos algo decente? Volvamos al Royal de una vez.

Aquello parecía haber acabo al fin, pero Kibai intuía en el fondo que puede que lo ocurrido en aquel camino nevado de Drum podría traer consecuencias en algún momento. Ignoraba la naturaleza que estas tendrían, pero un hormigueo que no tenía nada que ver con el Electro que seguía liberando destellos azules en su piel le susurraba que estaba en lo cierto.

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 560 + 0 = 560
Energia: 930 - 633 = 297
Espiritu: 739 + 0 = 739


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RE: [Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3) - por Kibai - 12-06-2026, 07:11 PM

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