13-06-2026, 03:54 AM
⌈ Día 43 del año 16
Atardecer
con Kagura ⌋
Todas y cada una de las palabras que salían de la voz de la chica de cabello naranja no hicieron más que darle gusto. Estaba muy conforme con la compañía de la otra y deseaba que permanecieran así durante un largo y extenso rato. Si pudiera: Le encantaría viajar de mar a mar junto a la otra persona y que ambas conozcan el fin del mundo, sin pensar en nada más que su placer personal.
Llevó una de sus manos hasta el área derecha del pecho, preparándose para entonar mientras la sonrisa en sus labios se apreciaba y sus ojos se cerraban. Todo ese color que antes presenciaban por el paisaje de enfrente reemplazado por una completa oscuridad. Sus pisadas eran fuertes y sonoras pero tranquilas, iba un poco más despacio que la otra chica— Ah... Baterrilla, ru-ha. —, acentuó un poco la "r" al pronunciar, — Lo puedo entender e imaginar. Visualizar..m como tú, mi querida Kagura, has debido de atravesar una gran variedad de experiencias que atravesaron tu alma y tu corazón. Momentos que han forjado a la persona que eres hoy, ru-ha. Sí... Estoy segura de que puedo imaginar el cómo ha sido tu vida. —, lo que pensaba de ella es que su pasado tuvo que ver con la vida de una chica protagonista de una historia de drama y acción. Visualizaba a Kagura como una bella doncella con un vestido rojo esperando la oportunidad para salir del castillo resguardado por un dragón y luchar en pos de sus ideales y metas. La visualizaba repleta de ovaciones y canciones de gloria y de rebelión. Para ella; ahora mismo se trataba de una heroína digna de recordar y que bajo ningún concepto del mundo deseaba olvidar.
Al llegar al nuevo paisaje su corazón se emocionó. Estaba feliz. Quería demostrar su alegría y al mismo tiempo compartir tiempo con ella. El ruido del mar, ese sonido de las olas percibido por ambos oídos le daba algo de paz a su espíritu. Su amiga, Carmen, estaba de la misma forma. Sentirlo y poder escucharlo le daba ganas de no pensar en nada y saltar a nadar: O mojar los pies en el agua. No importaba. Deseaba disfrutar de esa bella vista tanto como pudiera sin importar lo demás: Por que momentos así de mágicos eran preciados y debía de atesorarlos tan pronto como pudiese.
Shirohime no tardó en seguirla. Pero lo que hizo fue permanecer de pie y abrir los brazos, como si estuviera dando un gran abrazo al mundo, — ¡¡¡Quiero hacer historia!!! ¡Quiero cantar, quiero bailar, quiero demostrar al mundo la grandeza de mi valía! ¡Quiero ser fuerte para poder proteger aquello que amo y ser la mejor en lo que pueda! ¡Quiero esforzarme cada día más! ¡Quiero ser alguien! —, después inhaló una gran bocanada de aire y gritó, — ¡¡¡¡¡¡QUIERO CAMBIAR EL MUNDO!!!!!! —, no importaba. Nada más importaba ahora. Podía estar loca, podían pensar que lo era. Pero para ella era desahogarse haciendo aquello que hacía, por eso después soltó un largo suspiro. Como si se hubiese sacado montones de cadenas que atrapaban y oprimían todas y cada una de las partes de su cuerpo, y después miró a la chica mientras recogía una parte de su cabello detrás del lado derecho de su oreja, — Quiero ser yo. Ver hasta dónde me lleva la vida. Ayudar a los que pueda y dar esperanza a mi modo. Kagura: Gracias. —, esta vez su tono fue más tranquilo y realista. No había una sola muestra de exageración en sus palabras.
— Tengo diecinueve años. ¿Cuántos años tienes tú? Si se puede saber. Aah... que alegría. —, se sentía libre por unos minutos, — Kagura. Eres una gran persona: Tengo buen ojo para ver a la gente de buen corazón y espero que nuestros caminos se crucen más allá de este día y que tengamos la oportunidad de charlar una vez más, ¿me lo prometes? —, le ofreció su mano y más especialmente, su dedo meñique.
Atardecer
con Kagura ⌋
Todas y cada una de las palabras que salían de la voz de la chica de cabello naranja no hicieron más que darle gusto. Estaba muy conforme con la compañía de la otra y deseaba que permanecieran así durante un largo y extenso rato. Si pudiera: Le encantaría viajar de mar a mar junto a la otra persona y que ambas conozcan el fin del mundo, sin pensar en nada más que su placer personal.
Llevó una de sus manos hasta el área derecha del pecho, preparándose para entonar mientras la sonrisa en sus labios se apreciaba y sus ojos se cerraban. Todo ese color que antes presenciaban por el paisaje de enfrente reemplazado por una completa oscuridad. Sus pisadas eran fuertes y sonoras pero tranquilas, iba un poco más despacio que la otra chica— Ah... Baterrilla, ru-ha. —, acentuó un poco la "r" al pronunciar, — Lo puedo entender e imaginar. Visualizar..m como tú, mi querida Kagura, has debido de atravesar una gran variedad de experiencias que atravesaron tu alma y tu corazón. Momentos que han forjado a la persona que eres hoy, ru-ha. Sí... Estoy segura de que puedo imaginar el cómo ha sido tu vida. —, lo que pensaba de ella es que su pasado tuvo que ver con la vida de una chica protagonista de una historia de drama y acción. Visualizaba a Kagura como una bella doncella con un vestido rojo esperando la oportunidad para salir del castillo resguardado por un dragón y luchar en pos de sus ideales y metas. La visualizaba repleta de ovaciones y canciones de gloria y de rebelión. Para ella; ahora mismo se trataba de una heroína digna de recordar y que bajo ningún concepto del mundo deseaba olvidar.
Al llegar al nuevo paisaje su corazón se emocionó. Estaba feliz. Quería demostrar su alegría y al mismo tiempo compartir tiempo con ella. El ruido del mar, ese sonido de las olas percibido por ambos oídos le daba algo de paz a su espíritu. Su amiga, Carmen, estaba de la misma forma. Sentirlo y poder escucharlo le daba ganas de no pensar en nada y saltar a nadar: O mojar los pies en el agua. No importaba. Deseaba disfrutar de esa bella vista tanto como pudiera sin importar lo demás: Por que momentos así de mágicos eran preciados y debía de atesorarlos tan pronto como pudiese.
Shirohime no tardó en seguirla. Pero lo que hizo fue permanecer de pie y abrir los brazos, como si estuviera dando un gran abrazo al mundo, — ¡¡¡Quiero hacer historia!!! ¡Quiero cantar, quiero bailar, quiero demostrar al mundo la grandeza de mi valía! ¡Quiero ser fuerte para poder proteger aquello que amo y ser la mejor en lo que pueda! ¡Quiero esforzarme cada día más! ¡Quiero ser alguien! —, después inhaló una gran bocanada de aire y gritó, — ¡¡¡¡¡¡QUIERO CAMBIAR EL MUNDO!!!!!! —, no importaba. Nada más importaba ahora. Podía estar loca, podían pensar que lo era. Pero para ella era desahogarse haciendo aquello que hacía, por eso después soltó un largo suspiro. Como si se hubiese sacado montones de cadenas que atrapaban y oprimían todas y cada una de las partes de su cuerpo, y después miró a la chica mientras recogía una parte de su cabello detrás del lado derecho de su oreja, — Quiero ser yo. Ver hasta dónde me lleva la vida. Ayudar a los que pueda y dar esperanza a mi modo. Kagura: Gracias. —, esta vez su tono fue más tranquilo y realista. No había una sola muestra de exageración en sus palabras.
— Tengo diecinueve años. ¿Cuántos años tienes tú? Si se puede saber. Aah... que alegría. —, se sentía libre por unos minutos, — Kagura. Eres una gran persona: Tengo buen ojo para ver a la gente de buen corazón y espero que nuestros caminos se crucen más allá de este día y que tengamos la oportunidad de charlar una vez más, ¿me lo prometes? —, le ofreció su mano y más especialmente, su dedo meñique.
⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋
Baúl de los recuerdos
