13-06-2026, 05:37 AM
80 Otoño año 16
Baquella, Cementerio
Mis días en Baquella siempre serán los recuerdos que más atesore puesto que fue el lugar que vio nacer muchas facetas de mí y donde mi corazón se forjó con bondad, honestidad, igualdad y el respeto hacia todos los seres sin importar quiénes sea, nunca he creído en el bien o el mal en absoluto, ni en un mundo dividido entre blanco y negro, creo que son las acciones de cada uno las que terminan definiendo tu destino, ya sea hacia la ruina o hacia el éxito.
Y esa forma de pensar la he desarrollado gracias a todas las personas que de una u otra manera me han compartido un poco de sí mismas, de sus ideales, de su forma de pensar, de ser auténticas, todas ellas me ayudaron a abrir los ojos a un mundo que aún sigo descubriendo, y espero… haber dejado también algo de mí en sus corazones y en sus recuerdos, fue gracias a cada una de ellos que con sus palabras han transformando un sueño que alguna vez consideré tonto e inalcanzable en una posibilidad real, ¿Acaso no debía agradecerle al hacerlo realidad?
—-- Ha sido divertido, he aprendido mucho en Baquella… —- dije con una voz tenue y suave mientras permanecía frente a la lápida de mi difunta madre, deposité sobre la piedra unos hermosos narcisos blancos, poco después la brisa acarició sus pétalos como también agitó algunos de mis mechones anaranjados en su recorrido, supuse que era una despedida apropiada por lo que esbocé una sonrisa cargada de dulzura al contemplar el nombre de aquella mujer a la que nunca llegué a conocer, y sin embargo… Gracias a las fotografías que conservaba, su rostro seguía vivo en mi memoria y me gustaba pensar que de alguna manera velaba por mí desde lo alto, una vez alguien me dijo que al recordar a los que amamos serían eternos. Y yo le creí.
—--- Pero ahora debo salir de mi hogar si deseo conocer más sobre la música… —- Guarde silencio por un instante al recordar a mi difunto maestro, el hombre quien depositó en mí hasta la última parte de sus conocimientos para convertirme en su obra final, su última alumna. —-- La música es capaz de sanar corazones, espero poder hacer algo bueno con la mía algún día.
Mi mirada se alzó hacia el cielo al contemplar las nubes que se desplazaban lentamente, hasta el momento todo indicaba que sería una mañana bastante tranquila, un día perfecto para emprender mi viaje hacia las islas de Samba, no podía dejar de preguntarme qué clase de personas llegaría a conocer en ese lugar, los tipos de instrumentos que descubriría, y las hermosas melodías que seguramente encontraría en ellas un tesoro invaluable.
Al descender la mirada mis ojos azules recorrieron el lugar en busca de algo o mejor dicho de una persona, lo cierto es que estaba esperando encontrarme con alguien que conocí en este mismo lugar muchos años atrás, a un joven de aspecto lúgubre y quizás algo somnoliento, era precisamente un sepulturero que me acompañó una tarde en una conversación tan amena como absurda, en ese entonces tenía supongo seis años por lo que algunos recuerdos se han vuelto algo difusos aunque todavía distingo en mi memoria su apariencia como si fueran sombras entre mis recuerdos, incluso me parece gracioso recordar cómo terminé llamándolo “tío” a pesar de que no compartíamos ningún lazo de sangre, cada vez que lo recuerdo una pequeña sonrisa se dibuja en mis labios… aunque ahora que lo pienso… ¿por qué nunca me corrigió?
Me pregunto sí al volver a verme después de tantos años aún sería capaz de reconocer en mí aquella niña de seis años.
—- Bueno, supongo que no está… quería despedirme de él… —- murmuré dejando escapar un leve suspiro ahora que volvía la mirada hacia la lápida de mi madre y le sonreí con una resignación suave, casi tranquila, después me puse en pie y sacudí el césped que se había adherido a mi vestido blanco, coloqué mi sombrero sobre la cabeza —- Debo irme ahora… o perderé el barco.
Tomé el estuche de mi violín azul, Amphitrite, el regalo más hermoso que me había dado mi padre y lo sujeté con firmeza, con la cabeza en alto emprendí el camino hacia el muelle, era el momento de cumplir promesas.
Miyori 19 años
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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