Cuarto Frío [Priv. Jin] [Pasado]
#9
“Jugar con él”

La idea le hizo gracia al pelirrosa. Podía imaginarse muy bien el escenario, aunque, ciertamente, le llamaba tener algo de privacidad con el pelirrojo, no podía negarse a la propuesta del pelinegro…Era demasiado…tentador.

Sonrió, pero no dijo nada. Ya pensaría bien si aceptaba o no aquella invitación, ahora, más que nada, debía concentrarse en su trabajo.

*****

—Hoy mismo —. Había llegado al sitio con la idea de operar a alguien, así que escuchar al pelinegro decir algo como eso solo significaban buenas noticias para él ¡Menos mal! De esa manera los órganos del chico no se arruinarían, además… ¿Un hígado? Eso era más que conveniente. —¡Me parece perfecto! Si aquel hombre necesita un hígado sería lo ideal para un trasplante de prueba…más que nada porque quiere decir que nuestro donante no tendría que morir… ¿Sabe? El hígado se “regenera” por su cuenta, así que con extraer una parte estaría bien. Eso significa que el sujeto podría servirnos para trasplantes futuros: Ojos, riñones…Su cuerpo sería nuestra nevera…la mejor nevera que hay —. La manera en la que el médico se expresaba era con una emoción digna de alguien que sabe bien de lo que está hablando.

—Puede llamarlo ahora mismo. Dígale que encontró un médico y un donante y… ¡Ah! Creo que sería buena idea hacer un contrato de confidencialidad. Ya sabe, no me gustaría que luego hablara de más ¿Cree que pueda hacerlo? —Estaba más que seguro de que la respuesta sería un sí, por lo que pudo irse tranquilo a la ducha. No hacía falta comprobar nada más.

*****

La ducha lo había relajado y ese rubio frente a él le había subido el cortisol de la peor manera posible ¿Quién se creía? Al médico poco le importaba si era socio de Jin, simplemente, no podría trabajar con alguien que parecía tan descuidado a simple vista. Frunció el ceño, porque tras faltar el respeto a la estancia, también se lo faltaba a él ¿Quién no sabía pronunciar qué nombre? Estaba seguro de que esta vez acertó con el nombre del pelinegro ¡Oh! Y no solo eso, también se atrevía a quejarse de una de las partes más divertidas de ese trabajo.

—Pfff… ¿En serio tanto te costó? —El pelirrosa soltó un bufido de burla que pretendía ser una risa. —En ese caso podría haber conseguido el producto por mi cuenta —. Alardeó, aunque no en vano, pues era cierto que solía conseguir a sus víctimas. —Conseguir a alguien es la parte más sencilla e incluso divertida…Ni siquiera habría tenido que usar un sedante, lo habría guiado hasta aquí haciéndole creer cualquier cosa. Solo falta sonreír amablemente y hacer que confíen en ti ¿Por qué te quejas de algo tan simple? —Le echó más leña al fuego, no podía evitarlo… ¿Por qué? No sabía exactamente pues era verdad que le molestaba lo del puro, pero había algo más que no lograba descifrar, una molestia latente en su mente que se le hacía difícil ignorar.

Era extraño. Muy extraño…No acostumbraba a actuar así frente a las personas, de hecho, su política era dar la imagen más inocente y/o profesional posible, dependiendo de la situación y de la persona, claro. El médico se mordió su propio labio, avergonzado y pensativo, aunque eso no lo hizo apartar la vista del rubio que ahora… ¿Ahora por qué se le caía el cigarro?

—¿Yo? ¿Qué? —No pudo decir más nada en cuanto Jin intervino. Vio como el otro hombre apagó el puro, aunque pudo leer con claridad los gestos nerviosos del rubio ¿Qué pasaba con él? Su regaño no había sido para tanto, además, no parecía del tipo de hombre que se tomara a pecho lo que le decían los demás, entonces ¿Por qué su reacción?

¿Eso provocaba su belleza? Fue lo primero que pensó en cuanto el bichito de la incomodidad quedó suspendido en su mente gracias a las palabras del otro hombre, pero, aun así, tenía razón…No podía creer que la actitud del recién llegado fuera provocada solo por ver una cara bonita, aunque, bien podía presumir de ello o, incluso, molestar al rubio ¿Por qué no? A fin de cuentas, esa vena de intriga seguía latiendo y sabía que su mente no se quedaría tranquila hasta encontrar una pista de su verdadera incomodidad o, bien, hasta acostumbrarse a la presencia de Rafael.

—¡Ja! Si hubiera sabido que reaccionarías así ante mi presencia me habría colocado una mascarilla —. Sonrió de medio lado y con altanería de sobra, de nuevo, una actitud extraña para tratar a alguien que acababa de conocer; sin embargo, que no podía evitar, como si su mente estuviera programada para estar alerta frente al rubio, aunque se supone que no lo conocía de nada. —Pero mira, al menos hiciste algo bien…le has dado una buena dosis de sedante al chico.

El médico giró sobre sus talones y caminó hasta la camilla, se colocó a un lado del muchacho y notó como el chico empezaba a parpadear, todo mientras de fondo escuchaba al pelinegro mandando al rubio a asearse, algo que, por sentido común, él mismo habría ordenado de no estar ocupado pensando en… ¿En qué exactamente? No podía descifrarlo, quizá nunca lo descifraría y eso solo lo molestaba más.

Chasqueó la lengua y se movió hacia un lado para poder sacar de su maletín una inyección y un pequeño potecito de cristal que tenía una etiqueta blanca encima que no lo cubría del todo, dejando ver que en el interior había un líquido transparente, casi parecía agua.

—Yo debo disculparme también —. El pelirrosa habló por fin, ahora que el rubio había entrado al baño y que estaba a solas con el otor hombre. —No suelo ser tan arisco en mis primeras interacciones con alguien. Supongo que verlo con el puro me alteró un poco, más cuando escuché con claridad que usted le dio la orden de apagarlo…si tuviera la mínima decencia habría obedecido ¡Jmp! ¿En verdad no se comportará siempre así? No sé si pueda trabajar con alguien que parece tan descuidado —. Mientras hablaba se encargó de meter el líquido en el interior del tubo de la inyección y luego, la aguja fue a parar directo al brazo del chico moribundo que estaba en la camilla.

—De verdad lo lamento. Tendré que acostumbrarme a la presencia de…Ra… ¿Rafael? —Esta vez si que pronunció el nombre de manera correcta y todo mientras dejaba que el líquido transparente se hundiera en las venas del muchacho que serviría como “experimento”, hasta que ya no quedó nada en el tubo de la inyección. Retiró la aguja y la desechó de inmediato. El chico parpadeó, pero pronto se quedó quieto, tan o más dormido que antes.

—Así está mejor…No quisiera que él se despertara e hiciera un escándalo —. El médico cambió de tema como si nada. —Este sedante lo hizo un médico que se especializa en medicinas naturales. No deja rastro ni hace daño en los órganos. Su compañero hizo un buen trabajo trayendo a este chico sano y salvo, no voy a negar eso…pero ahora me encargaré yo. Debo revisarlo y hacerle unas cuantas pruebas antes de que llame al hombre al cual vamos a operar.

Se giró para mirar al pelinegro. Había dejado atrás la actitud casi infantil que tuvo con el rubio para volver a su fachada profesional.

—¿Él también se quedará a ver la operación? ¿De verdad tendré que trabajar a su lado? No es que no pueda hacerlo, es solo que… —Se mordió el labio de nuevo, sin saber cómo terminar de expresar la incomodidad extraña que le provocaba la presencia del otro hombre y, cuando creyó que había encontrado las palabras correctas, la puerta de la ducha se abrió y Rafael salió del baño, ahora limpio y sin olor a tabaco. El médico frunció el ceño. —Creo que debo encontrar una forma de sentirme tranquilo a su lado —. Habló en voz alta para volver a morderse el labio casi de inmediato. Tomó una actitud pensativa, demasiado pensativa.
[Imagen: hyakocheja.png]
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Cuarto Frío [Priv. Jin] [Pasado] - por Hyákinthos - 21-04-2026, 08:35 AM
RE: Cuarto Frío [Priv. Jin] [Pasado] - por Hyákinthos - 13-06-2026, 08:10 AM

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