[Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas
#5
Una sonrisa en un rostro asumiblemente cariñoso ocultaba junto a su máscara las verdaderas intenciones del gallardo caballero. Acompañado de su cómplice en escena, avanzaron hasta la cola donde aguardaban aquellos con un aspecto mucho más prestigioso. Por supuesto, no tuvieron que esperar demasiado, pero sí tuvieron el suficiente tiempo como para comprobar que, efectivamente, aquella era su fila correcta. No hizo suspirar al azabache, pero en cambio, entornó la mirada hacia su compañera, buscando comprender que pensamientos llegaría a tener en ese momento, sin saber si estaba capacitado para bajar la guardia, o si por el contrario, desde ese momento tan sólo podrían tensar sus cuerpos aún más. Desconocía si ella comprendía la gravedad de la situación, pero al mismo tiempo, sabía que no sería capaz de confiar en ninguna otra persona en su papel, para al menos, poder relajarse si encontraba su mirada en la operación

Una sensación extraña, y una reafirmación que le hacía doblar la voluntad que le permitía continuar en aquella misión.

Aquel que guardaba la entrada entregó una mirada austera a los dos marines, pero al mismo tiempo, hizo cargar a Reyson de posibles dudas acerca de su identidad. No tenía una lista de invitados, por lo que todos aquellos con ese tipo de ticket de acceso deberían ser tratados de la misma forma. No ha visto esa mirada en aquellos que entraron por delante, y desde luego, su postura era impecable como para resultar una sospecha sobre su estatus.

―¿Estáis lista?―Utilizó aquellas palabras cómo excusa para poder observarla apropiadamente, comprobando su postura al andar, la calidad de su vestuario, su peinado, así cómo cualquier gesto que la hiciera a ella vulnerable de ser sospechosa, barajando todas las opciones. Nada podía resaltar en la corta distancia que los separaban, ambos tomados del brazo avanzando con la elegancia que sabían marcar...

Posiblemente, quedaría con la duda el resto de la noche, y tal vez unos días más.

Entrada al interior de la carpa


Avanzaron hacia el interior de la carpa, y la noche se convirtió en festival de elegancia, recubiertos de luces y sombras que los envolvían para mantener la incertidumbre, y al mismo tiempo, permitir resaltar sus figuras como el resto de personas que, según parecen, mantienen la alta sociedad de Matsuri con total libertad.

Paso firme, sin necesidad de apresurarse. Kael utiliza cada segundo que sus ojos reconocen los distintos recovecos de aquel escenario para analizar cualquier dato de interés. El suelo de terciopelo tan solo permite recoger aún más el olor de aquel sitio: el hedor de la clandestinidad. Un baile de ingredientes entremezclados entre lo que buscaba ser elegante, y lo que a todas luces jugaba con la corrupción, deseos de un dantesco espectáculo, un pequeño juego de figuras de poder que desean dar libre albedrío a sus deseos más oscuros con un ambiente que apartaba de una patada todo estilo de regulación.

Lo que más llama su atención no son los puestos, las mesas ni tampoco la barra. Sus ojos se enfocan durante un par de segundos por encima de lo que debió en aquellos artistas circenses que sobrevolaban con sus actuaciones por encima de todos los presentes. Una serie de trabajadores con una profesionalidad entrenada, y que sin duda servirían cómo algo más adicional a un simple "entretenimiento"...y eso le hizo sonreír. 

Aquella sensación de peligro se le metió en el cuerpo, y él sólo podía sentir cómo su cuerpo se revitalizaba.

Visualizó el escenario, y entregado a las costumbres que tan buenamente comenzaba a estipular con su compañera de juegos peligrosos, soltó el agarre de su brazo, posicionándose por delante de la misma, y con una mínima reverencia, estiró la diestra en su dirección, posicionando la siniestra en su corazón.

―Mi estimada Daphnel, ¿concederíais a este humilde caballero un baile en esta pista?―Su movimiento fue medido, comprobando que tan solo las miradas más cercanas pudieran interesarse por su invitación.―Tan sólo espero que el volumen de la música no sea molesto para vuestras delicadas orejas. No quisiera que no pudieseis escuchar apropiadamente todo lo que os tengo preparado.

Y, por supuesto, no esperaba ninguna negativa por su parte. Tan solo tenía que esperar a que le entregase su mano, y se dirigió sin ningún apuro hasta el escenario, observando, estudiando, comprobando que nadie les estuviera observando por más segundos de lo que consideraba necesario.

Lo curioso de la alta sociedad es su estilo particular de baile. No buscan ofrecer movimientos bruscos, groseros, desmelenados ni perdidos en la libertad. Para ellos, mostrar cómo su habilidad se expresa dentro de ciertas directrices enseñadas por una institutriz de mirada inquisitiva y juicio estricto con pelo recogido en moño eran su mayor virtud. La perfección no residía en el disfrute desmedido, sino en la precisión. Cada paso marcaba debía marcar una distancia concreta, cada giro una intención velada, y cada mano colocada sobre espalda o cintura ajenas respondían a un protocolo aprendido mucho antes de comprender siquiera el significado de la palabra deseo.  

Y Kael lo poseía grabado a fuego en su ser.

Cuando su mano encontró la de la Humink, sus dedos se cerraron con firmeza estudiada, lo justo para parecer un gesto afectuoso, incluso cariñoso, y al mismo tiempo lo suficientemente medido para transmitir algo más importante: atención. Integrándose entre parejas que danzaban con la solemnidad de quienes creían estar siendo observados constantemente. 

La siniestra descansó sobre la espalda de su compañera de baile, correcta, elegante, permitiéndose el contacto para el baile sin dudar en el agarre ni en el toque en su cuerpo. La otra sostuvo la ajena mientras comenzaban a moverse con naturalidad, sabiendo que, por suerte, ambos ya tenían más o menos entendido el ritmo y los estándares del contrario. No necesita que se vean como los reyes de la pista, sino mezclarse lo suficiente como para que aquella con un oído mucho más fino pudiera escuchar más de lo que él jamás podría lograr, entender cuál podría ser su siguiente movimiento, y saber si, durante todo ese pequeño proceso, ella tenía dudas o intereses de los que él aún no se hubiese percatado, dispuesto a intercambiar primeras impresiones sobre todo aquel lugar.

―Este lugar parece casi mágico, ¿no os parece? Me pregunto que tan altas serán las fichas que juegan en la mesa de poker.―Un lugar donde el dinero podría moverse en ingentes cantidades en apenas un juego.―Seguro que en la barra el camarero tiene vuestro cóctel favorito, pero...quizás sea demasiado pronto para eso, ¿no creéis? La diversión apenas acaba de comenzar...

Aún siente cierta reticencia hacia el espectáculo sobre sus cabezas, por lo que guardaría las formalidades...incluso si estaba pecando excesivamente de cauto.

La noche es de baile

...y el juego apenas acaba de comenzar.
Informe del caballeroso espía Reyson
 


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RE: [Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - por Kael Omuyaga - 13-06-2026, 10:25 PM

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