13-06-2026, 11:30 PM
Narrador / María Merlot
“La piraña más bonita del mar”
“¿Panqueques? Claro que si ¡Haremos los más ricos!”
“¿Un árbol con un columpio? ¿Qué tal si ponemos dos y ponemos una hamaca? Y nos tumbamos a la sombra en verano mientras nos balanceamos...”
“¿Panqueques? Claro que si ¡Haremos los más ricos!”
“¿Un árbol con un columpio? ¿Qué tal si ponemos dos y ponemos una hamaca? Y nos tumbamos a la sombra en verano mientras nos balanceamos...”
La voz de su padre cangrejo empezó a zumbar en sus oídos. Los últimos recuerdos que tuvo en su compañía venían uno a uno a su mente como una película. Su amor incondicional, su paciencia inspiradora, su protección hasta el final de su vida. Aquel cangrejo difícil de mirar intento salvarla, no lo logró. Murió en las manos de los Piratas del Abismo, aquellos a los que ella estuvo subyugada durante tantos años; sabiendo que eran los culpables de la mayor parte de sus desgracias pero sin poder hacer nada, nunca tuvo la fuerza física para imponerse… aunque lo intento muchas veces.
Los recuerdos fluyeron por culpa de la voz infantil. Internamente deseaba que no fuera un niño, que no hubiera alguien ahí incapaz de defenderse... y a merced de adultos sádicos y crueles. El pasillo le pareció eterno, su respiración iba aumentando de intensidad mientras en la vestimenta blanca iba secándose poco a poco la sangre del tipo anterior. La iluminación tenue, casi inexistente, pero la mirada ámbar de la mestiza era muy privilegiada. La voz ahora venia acompañada de otros susurros, lamentos, llantos. La piel de María se erizó cuando llegó al final y empujó la puerta doble para abrirse paso…
Los recuerdos fluyeron por culpa de la voz infantil. Internamente deseaba que no fuera un niño, que no hubiera alguien ahí incapaz de defenderse... y a merced de adultos sádicos y crueles. El pasillo le pareció eterno, su respiración iba aumentando de intensidad mientras en la vestimenta blanca iba secándose poco a poco la sangre del tipo anterior. La iluminación tenue, casi inexistente, pero la mirada ámbar de la mestiza era muy privilegiada. La voz ahora venia acompañada de otros susurros, lamentos, llantos. La piel de María se erizó cuando llegó al final y empujó la puerta doble para abrirse paso…
Pum…
Gracias Levi, por ser mi papá y no abandonarme...
Pum Pum…
Gracias a ti por aparecer en mi vida…
Pum pum pum…
¡¡Ya voy Piraña!! Tu papá va a salvarte…
Gracias Levi, por ser mi papá y no abandonarme...
Pum Pum…
Gracias a ti por aparecer en mi vida…
Pum pum pum…
¡¡Ya voy Piraña!! Tu papá va a salvarte…
La mujer ignoro a los dos monstruos y dio un paso, tras otros, recorriendo con la mirada las celdas: niños, grandes, pequeños, indefensos. Algunos lloraban, otros temblaban, los más valientes gritaban por ayuda. Al verla entrar hicieron silencio, como si evaluaran que papel desempeñaba en aquel juego del miedo. Los ojos de la mestiza se llenaron de lágrimas, no las derramó. Los recuerdos del secuestro, del intento de su padre por salvarla la abrazaron. Ella entendía a esos niños, a cada uno de ellos porque paso por la misma experiencia… ser aprisionada contra su voluntad, separada de su padre.
Ayu…ayudanos.
Ayudanos, ayudanos, ayudanos, ayudanos.
Ayudanos, ayudanos, ayudanos, ayudanos.
Primero una voz, luego el torrente de voces que clamaban una oportunidad de salir de esa pesadilla. María respiró, apretando los puños y los ojos. Las lágrimas cayeron, dolía su corazón por el pasado miserable, dolía su corazón por el presente miserable de esos infantes — No tengan miedo, nadie les hará daño, los sacaré de aquí, los llevaré con sus padres, estén dónde estén, sean quien sean… — declaro con su hipnótica voz, poco alegre pero muy firme. Al abrir los ojos los clavo sobre las dos bestias — … ni ellos, ni los que están arriba, volverán a hacerles daños. Se los prometo... — dio un paso, luego se convirtió en carrera yendo contra el primer mono subdesarrollado al cual pateo en la pantorrilla y cuando se inclino... con el puño izquierdo le dio en el hocico chocándolo contra una de las columnas que dividían las celdas. La mandíbula quedo destrozada y él fuera de combate. Después se giró hacia el otro dándole un golpe a la altura del estomago que lo hizo caer sobre sus propias rodillas, ahí aprovecho para tirarle del hocico al piso y cuando la cabeza pego contra este uso su pie derecho para romperle el cráneo. La sangre salpico por todos lados, su ropa blanca estaría inservible.
Respirar: inhalar, exhalar…
El silencio volvió a apoderarse de la mazmorra. Debía ser fuerte por los niños, poco a poco su sonrisa encantadora volvió — … no lo intenten en casa, aunque si hay tipos, o monos, malos, háganlo sin dudar — la voz dulce de la chica, suave y alegre, junto a su sonrisa, hizo que los niños volvieran a hablar todos a la vez. Así fue como se dio cuenta de la llave, y abrió celda por celda — … ¿Conocen la historia de las flores de cerezos? Si aguantan un poco más se las contaré… mi Unnie nos ayudara a salir — comento maternalmente al grupo, eran bastantes —… el hermoso trió de cabellera rosada, espíritus de los arboles de cerezos… mi Unnie es una de ellas, la más fuerte guerrera, también esta Algodón de Azúcar que es el ancla, y luego estoy yo… que soy la estrella más etérea del firmamento. ¿No lo creen? — comento con voz misteriosa, como una barda contando una historia y finalizando con una sonrisa mientras cargaba entre sus brazos a un pequeño niño que continuaba llorando. Lo cierto es que… cada par de ojos en ese sitio la veían con admiración, después de todo era su ángel salvador… La hermosa mujer peli rosada, espíritu de los árboles de cerezo, así por siempre la recordarían, y pasarían de uno a otro su historia entre los habitantes de Drum.
README
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
