14-06-2026, 02:03 AM
El infante entró al barco inmerso en las primeras páginas de el último periódic, asombrado por las últimas hazañas de el grupo alas negras y curioso ante la ejecución de un pirata. No entendía cómo podía ser que se hubieran enterado ya de nuestra reunión…esperaba que no interfiriera en su vuelta a los blues, era curioso, no había acabado de ver los blues y ya había estado en el grand line, supongo que eso decía bastante de cuando rápido iba a escalar su carrera en la revolución. Kasui cotilleó las palabras de su navegante, por esta vez estaba totalmente de acuerdo con lo que decía, la idea de moverse por todos los blues le agradaba, era un explorador innnato y eso, simplemente molaba.
Para cuando el niño iba a mirar las recompensas esperando ver una actualización de la recompensa de su hermano mayor el niño escuchó a su navegante hablar sobre el, cosa que le hizo arquear su ceja derecha seguida de la izquierda pasando así a mirarlo por encima de aquel periódico.
~~¿Eh? ¿Yo? Ajá.
Sus ojos se abrieron como platos, su su estómago tuvo una percibe de pinchazos, des de cuando el niño desapercibido recibía tantos halagos? El infante, ante las palabras de su compañero se puso rojo como un tomate, por su culpa, más de uno lo estaban mirando y lo que era peor, lo estaban mirando con aprobación, por mentira que pareciera algunas personas, tras días escuchando al conejo lunático, le estaban empezando a comprar la moto y estaban empezando a confiar las palabras del orador hiperactivo.
~~Roger…nos está mirando todo el mundo
Dijo entre dientes buscando hacer que el conejo parara de llamar la atención cada vez más avergonzado, hasta ahora, siempre había pasado desapercibido pero últimamente su presencia estaba siendo muy notoria, sobre todo, por gente que le acompañaba que era brutalmente extrovertida como era este caso.
El niño escuchó sus últimas palabras y, en parte tenían razón, si sus dos compañeros no hubieran viajado con él quizá ahora no estarían en el lugar que están con kageyama (o si), con ellos cumplió rotundamente pues ahora están en una tripulación mucho más segura y ahora, el sargento kageyama, uno de los seres más importantes que había visto en su vida, lo que para otros era una celebridad, lo había nombrado líder de su escuadrón. Curioso suceso acababa de pasar, en tan solo un par de segundos con aquel conejo tan parlanchín Kasui tuvo uno de sus primeros momentos de autoestima, se le escapó una leve sonrisa y miró a su compañero aún algo avergonzado, tras esto, corrió hacia él y saltó para chocar su mano abierta con la suya brutalmente emocionado
>¡Clap!<
había sido contagiado por aquella energía positiva de su compañero el cual le agradaba espectacularmente por el hecho de que prácticamente era un peluche gigante, tras eso el niño, confiado y realzado por los ánimos de su compañero camino muy pechudo hacia la bodega.
~~ajá! Di que si Roger. Listo para conquistar los blues!? Inki Inki Ink-
Dijo el niño girándose a ver a su compañero antes de entrar a la bodega, haciéndole un gesto de que le siguiera a su compañero tigre. Tras decir eso el niño río con aquella risa tan peculiar que podía parecer un cerdito asfixiándose, risa que cortó de golpe debido a que le daba bastante vergüenza.
A todo esto Miga, el guapo exhibicionista estaría por ahí riéndose del panorama y maravillando a la gente con su cuerpazo, pasando a meterse en la bodega también.
Dentro de la bodega, el niño miraría los carteles de de búsqueda mientras caminaba bastante contento, toda aquella alegría se esfumó de golpe, frenó en seco y su rostro se quedó como si le hubieran chupado el alma.
~~. . .
Un silencio sepulcral se notó en el mismo, su aura cambió completamente. Sus ojos se abrieron como platos, sus manos empezaron a sudar, incluso, arrugó un poquito los tres papeles que tenía en la mano, por el suelo estarían la recompensa de Dean y Shirohime, y toda la tripulación del escuadrón de kageyama. Tras conocer a panda y a kageyama, estaba seguro de que iban a estar bien pero…pero…pero…habían tres más de lo esperado. No lo podía creer. El conejo, el tigre y el niño juntaban una recompensa de 160M de berries entre los tres. Su recompensa era mayor aún que la de su hermano. No podía ser posible, toda aquella operación de sigilo que llevaba haciendo TODA su vida se había visto caída por el hecho d pertenecer a la revolución, al parecer, su cara ya no era un rostro desconocido, al parecer…habría gente que le reconocería a simple vista.
El niño no dijo nada, de hecho no se movió, todavía estaba procesando la información. Todavía estaba pensando qué coño iba a hacer a partir de ahora, si ya tenía delirio de persecución, actualmente su mente iba a estar alerta 48h al día. Dormir? Olvídate eso es demasiada guardia baja.
Para cuando el niño iba a mirar las recompensas esperando ver una actualización de la recompensa de su hermano mayor el niño escuchó a su navegante hablar sobre el, cosa que le hizo arquear su ceja derecha seguida de la izquierda pasando así a mirarlo por encima de aquel periódico.
~~¿Eh? ¿Yo? Ajá.
Sus ojos se abrieron como platos, su su estómago tuvo una percibe de pinchazos, des de cuando el niño desapercibido recibía tantos halagos? El infante, ante las palabras de su compañero se puso rojo como un tomate, por su culpa, más de uno lo estaban mirando y lo que era peor, lo estaban mirando con aprobación, por mentira que pareciera algunas personas, tras días escuchando al conejo lunático, le estaban empezando a comprar la moto y estaban empezando a confiar las palabras del orador hiperactivo.
~~Roger…nos está mirando todo el mundo
Dijo entre dientes buscando hacer que el conejo parara de llamar la atención cada vez más avergonzado, hasta ahora, siempre había pasado desapercibido pero últimamente su presencia estaba siendo muy notoria, sobre todo, por gente que le acompañaba que era brutalmente extrovertida como era este caso.
El niño escuchó sus últimas palabras y, en parte tenían razón, si sus dos compañeros no hubieran viajado con él quizá ahora no estarían en el lugar que están con kageyama (o si), con ellos cumplió rotundamente pues ahora están en una tripulación mucho más segura y ahora, el sargento kageyama, uno de los seres más importantes que había visto en su vida, lo que para otros era una celebridad, lo había nombrado líder de su escuadrón. Curioso suceso acababa de pasar, en tan solo un par de segundos con aquel conejo tan parlanchín Kasui tuvo uno de sus primeros momentos de autoestima, se le escapó una leve sonrisa y miró a su compañero aún algo avergonzado, tras esto, corrió hacia él y saltó para chocar su mano abierta con la suya brutalmente emocionado
>¡Clap!<
había sido contagiado por aquella energía positiva de su compañero el cual le agradaba espectacularmente por el hecho de que prácticamente era un peluche gigante, tras eso el niño, confiado y realzado por los ánimos de su compañero camino muy pechudo hacia la bodega.
~~ajá! Di que si Roger. Listo para conquistar los blues!? Inki Inki Ink-
Dijo el niño girándose a ver a su compañero antes de entrar a la bodega, haciéndole un gesto de que le siguiera a su compañero tigre. Tras decir eso el niño río con aquella risa tan peculiar que podía parecer un cerdito asfixiándose, risa que cortó de golpe debido a que le daba bastante vergüenza.
A todo esto Miga, el guapo exhibicionista estaría por ahí riéndose del panorama y maravillando a la gente con su cuerpazo, pasando a meterse en la bodega también.
Dentro de la bodega, el niño miraría los carteles de de búsqueda mientras caminaba bastante contento, toda aquella alegría se esfumó de golpe, frenó en seco y su rostro se quedó como si le hubieran chupado el alma.
~~. . .
Un silencio sepulcral se notó en el mismo, su aura cambió completamente. Sus ojos se abrieron como platos, sus manos empezaron a sudar, incluso, arrugó un poquito los tres papeles que tenía en la mano, por el suelo estarían la recompensa de Dean y Shirohime, y toda la tripulación del escuadrón de kageyama. Tras conocer a panda y a kageyama, estaba seguro de que iban a estar bien pero…pero…pero…habían tres más de lo esperado. No lo podía creer. El conejo, el tigre y el niño juntaban una recompensa de 160M de berries entre los tres. Su recompensa era mayor aún que la de su hermano. No podía ser posible, toda aquella operación de sigilo que llevaba haciendo TODA su vida se había visto caída por el hecho d pertenecer a la revolución, al parecer, su cara ya no era un rostro desconocido, al parecer…habría gente que le reconocería a simple vista.
El niño no dijo nada, de hecho no se movió, todavía estaba procesando la información. Todavía estaba pensando qué coño iba a hacer a partir de ahora, si ya tenía delirio de persecución, actualmente su mente iba a estar alerta 48h al día. Dormir? Olvídate eso es demasiada guardia baja.
Resumen
Karmas
