The fist of the divas | P.R | Entrenamiento
#6
La transformación de Masami de nuevo a su forma humanoide, desgarrando la tela de la camiseta, hizo que a Akira se le abrieran los ojos de par en par. ¿Qué eran esos abdominales y esos pectorales tan bien definidos? Pero la sorpresa no era que estuvieran bien definidos, es que era una complexión masculina. Masato Ami… ES UN HOMBRE.

—¡¡QUÉEEEEEEEEE!! —grité, dejando a un lado mi comida de cabeza al haberle llamado corazón de forma tan natural. Ya había sospechado algo alguna vez al verlo mear de pie, pero ese pelo y esas facciones suyas en la cara jamás me hubieran hecho sospecharlo—. ¡¡Tesoro, ahora todo tiene sentido, tchakikikikiyah!! —volví a reirme. ¿Sería el primero de la división en conocer esta verdad? Era increíble.

Aunque lo más increíble fue el efecto de mi patada y el haber conseguido sacarla de su transformación. Por un lado quería que conociera el potencial de los compañeros, hoy me tocaba a mi, pero por otro, tal vez, me pasé demasiado. Pero bueno, esto es un entrenamiento, y aquí no se viene a disfrutar sino a sufrir y pasarlo mal. Para que el músculo crezca se tiene que romper, y para que el cerebro funcione más rápido se tiene que exprimir—. Claro corazón, aunque si te sorprende mi velocidad deberías de ver cómo se mueve el cara quemada, quiero decir, el pervertido del capitán —me coloqué ambas manos en la cintura en posición de mangos de jarra mientras observaba los movimientos de Masami y como se posicionaba unos tres metros hacia atrás, buscando distancia—. La distancia no te servirá de nada, cariño, salto más lejos que una pulga hambrienta.

Realmente, y el haber descubierto que Masami era un hombre, al igual que yo, en cierto modo, me hacía hasta sentirme más cómodo al llamarle “corazón” o “cariño”, no iba a robarle el término “tesoro”, ya que era suyo, pero podía sentirse más tranquilo al actuar de esta manera tan coqueta. Nadie iba a juzgarlo. Y si lo hacían, ahora serían dos contra tres… Aunque en realidad, tal vez siempre lo hubieran sido… Me sentía bastante cómodo alrededor de Masami y nunca me había importado esta forma de actuar suya, aunque tal vez a Enji ahora sí que le generaría mayor confusión… Al fin y al cabo, era un pervertido… Todavía recuerdo el puñetazo que le arreó Sigrid, que lo estampó contra la pared, el día en que nos presentaron como división y por haberse ido de la lengua. Bien merecido.

—Esta bien, te haré caso. Veamos de lo que eres capaz —y haciendo caso a mi compañera, me tapé bien los oídos con las puntas de los dedos índices, dándole esta ventaja para poder medir sus capacidades en su máximo esplendor, y regalándole también que cerré los ojos y empecé a hacer sonidos para, como me había pedido, no escuchar todavía esa melodía—. ¡¡LALALALALALALALALA!!

Ni escuchaba si cantaba, ni escuchaba sus maracas, estaba demasiado ocupado gritando mi propia canción para no escuchar su Salsita Preciosa. Aunque eso era bastante injusto, la música de Masami me encantaba como para que fuera tan egoísta de no dejarme escucharla… Pero tenía sus motivos, y si era algo personal suyo de la infancia, lo iba a respetar. Aunque tal vez puede que en un futuro, si no la escucho se lo eche en cara.

Y aun todavía con los ojos cerrados y gritando “lalala” como si me faltara un hervor, recibí un patadón en el mismo sitio en el que anteriormente se lo había dado yo a Masami.

—¡Auch! La hostia… —abrí los ojos prácticamente de inmediato, escupiendo saliva, ya que estaba gritando y sin dejar de hablar, y separando por fin mis manos de mis oídos—. Cómo que aries… Cogh, cogh… —volví a escupir mientras me incorporaba, con las manos en el estómago—. Anda que avisas… Aunque bueno, me lo merezco… Bien jugado… Tramposa...

—Te mueves rápido y pegas fuerte. ¡PERO TENÍA LOS OJOS CERRADOS, ESO ES TRAMPA! —le grité señalándola de nuevo con el dedo índice de mi mano derecha—. ¡CÓMO TE APROVECHAS! Pues venga, vamos a jugar. Ahora no voy a cerrar los ojos ni taparme los oídos. Tu objetivo va a ser golpearme, ¡PERO SIN HACER TRAMPAS! —le grité nuevamente, retándola a que intentara golpearme de nuevo, esta vez sin aprovecharse de que por voluntad, había anulado por completo dos de mis reflejos más importantes, la vista y el oído..

—Venga corazón, ahora atenta a mi Zig Zaboom —terminé mi frase con el nombre de una de mis técnicas más rápidas, pero sin moverme del sitio, atento a sus movimientos para ser capaz de reaccionar ante cualquiera de sus ataques.

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Info.
—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2589 - 176 = 2413
Energia: 2333 - 335 = 1998
Espiritu: 378 + 0 = 378


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RE: The fist of the divas | P.R | Entrenamiento - por Akira Raito - 14-06-2026, 12:49 PM

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