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[url=https://youtu.be/xY8U9byTrzI?is=lpaH-rt7ncD_eBVE]
El niño escuchó las palabras de aquel comandante sintiéndose algo avergonzado pues no le gustaba haberle insultado, había sido cuestion de algo prácticamente involuntario, al igual que cuando le entraba un brote psicótico. El niño, recibió el contacto de su mano en la cabeza, por norma general un tipo de contacto así sin el consentimiento del niño desembocaría en una acción agresiva de parte del mismo inmediatamente, odiaba que invadieran su espacio personal y más que le toquen la cara, el pelo o la cabeza en sí. En este caso era distinto, el aura de kageyama inspiraba positividad, además de que parecía estar haciendo un esfuerzo por no cruzarle la cara al infante.
Ante el contacto de su mano con su cabeza en aquel rostro inexpresivo se formó un leve sonrojo, nuevamente, se sentía intimidado por aquella situación social que él mismo había forzado. En parte quería hacer “pop” y desaparecer de ahí, pero, un hombre debía ser conscuente con sus acciones y firme con sus ideales además…el ya era un hombre, ¿no?
El niño escuchó la pregunta, pensó que debía responder pues el joven era realmente honesto, pero en aquel momento tenía su corazoncito hecho un puño, la primera vez en años que sintió sentimientos hacia alguien y para cuando estaba empezando a aprender que era empatizar con otras personas, que era preocuparse por ellas y que era sentir aprecio y responsabilidad emocional, aquellas personas se marcharon, lo más raro de todo es que, el echo de que se fueran no era lo que más le preocupaba si no…si estarían bien sin el, por ello, totalmente ido debido a los nervios del enfrentamiento social respondió con otra pregunta.
~~Estarán bien contigo? Me prometes que no los vas a dejar morir?
Tras decir aquello, el niño miró a kageyama a los ojos, su rostro se mantenía inexpresivo como siempre pues, por mucho que en momentos como este le gustaría expresar sus sentimientos, era incapaz de hacerlo de manera consciente pero, sus ojos hablaban por el, las negras pupilas rodeadas por un iris rojo se agitaban de manera nerviosa, estaban enormes, casi te podías reflejar en ella, casi podías ver más allá de sus ojos, no había maldad pero sí oscuridad. No había odio pero sí preocupación. Habían sentimientos, pero era más la ignorancia.
[url=https://youtu.be/xY8U9byTrzI?is=lpaH-rt7ncD_eBVE]
El niño escuchó las palabras de aquel comandante sintiéndose algo avergonzado pues no le gustaba haberle insultado, había sido cuestion de algo prácticamente involuntario, al igual que cuando le entraba un brote psicótico. El niño, recibió el contacto de su mano en la cabeza, por norma general un tipo de contacto así sin el consentimiento del niño desembocaría en una acción agresiva de parte del mismo inmediatamente, odiaba que invadieran su espacio personal y más que le toquen la cara, el pelo o la cabeza en sí. En este caso era distinto, el aura de kageyama inspiraba positividad, además de que parecía estar haciendo un esfuerzo por no cruzarle la cara al infante.
Ante el contacto de su mano con su cabeza en aquel rostro inexpresivo se formó un leve sonrojo, nuevamente, se sentía intimidado por aquella situación social que él mismo había forzado. En parte quería hacer “pop” y desaparecer de ahí, pero, un hombre debía ser conscuente con sus acciones y firme con sus ideales además…el ya era un hombre, ¿no?
El niño escuchó la pregunta, pensó que debía responder pues el joven era realmente honesto, pero en aquel momento tenía su corazoncito hecho un puño, la primera vez en años que sintió sentimientos hacia alguien y para cuando estaba empezando a aprender que era empatizar con otras personas, que era preocuparse por ellas y que era sentir aprecio y responsabilidad emocional, aquellas personas se marcharon, lo más raro de todo es que, el echo de que se fueran no era lo que más le preocupaba si no…si estarían bien sin el, por ello, totalmente ido debido a los nervios del enfrentamiento social respondió con otra pregunta.
~~Estarán bien contigo? Me prometes que no los vas a dejar morir?
Tras decir aquello, el niño miró a kageyama a los ojos, su rostro se mantenía inexpresivo como siempre pues, por mucho que en momentos como este le gustaría expresar sus sentimientos, era incapaz de hacerlo de manera consciente pero, sus ojos hablaban por el, las negras pupilas rodeadas por un iris rojo se agitaban de manera nerviosa, estaban enormes, casi te podías reflejar en ella, casi podías ver más allá de sus ojos, no había maldad pero sí oscuridad. No había odio pero sí preocupación. Habían sentimientos, pero era más la ignorancia.
Resumen
karmas
