Invierno del año 17, día 52.
Pueblo Baquella, isla Baterilla
800hs
Pueblo Baquella, isla Baterilla
800hs
Estaba a punto de terminar su primera comida del día para empezar a marchar a su entrenamiento matutino sin muchas ganas de empezar. Hoy era uno de esos días fríos con nubes encapotadas por eso Seraphim ya estaba pensando una excusa que poner para librarse de ir a correr fuera y hacer la rutina de ejercicio de aquel sargento de mayor rango que los tenía controlados. Sin embargo, antes tan siquiera de que pudiera terminarse el café que todas las mañanas le hace entrar en razón… algo jodería sus planes internos.
Una carta entregada por un soldado de mayor rango le dio curiosodiad a Seraphim porque su seriedad a la hora de entregarsela se le hacía importante. La idea equivocada de la peliazul junto a su curiosidad hizo entonces que ella abriera la carta para encontrarse con la sorpresa de que no era nada bueno, sino todo lo contrario. Para algunos puede ser una buena noticia, para Seraphim significaba una maldita molestia tener que acudir a ayudar a unos desahuciados y marginados como si se tratara ella del banco de alimentos y comida.
¿Esta era la manera en la que el mundo le “castiga” por querer librarse del entrenamiento?
Y aunque también tuviera pensamientos de querer fingir estar mal para no hacer ese encargo, finalmente pensó que si hacía algo tan sencillo como esto ella sola seguramente pudiera ascender rápido y librarse de ser una maldita soldado raso para poder disfrutar de un poco más de libertad. Quien algo quiere, algo le cuesta…
[ Una hora más tarde . . . ]
Seraphim fue llevada a esa zona marginal donde debía de hacer las tareas asignadas de Marine junto a un par de soldados rasos gemelos con un aspecto muy raro. Con solo verlos tan bajitos, rechonchos y con cara de idiotas Seraphim los juzgó desde arriba, pero no tardó en ponerles una sonrisa ladina de esas de serpiente donde se le ve claramente que es un poco fingida. Tuvo que aguantar durante todo el viaje no sobrepasarse con ellos, e incluso fingía que les animaba dando palmas en cada salto o riendo; pero por dentro estaba retorciéndose de por qué le asignaron a esta tarea a ella y no a ninguno de su escuadrón. Joder, ¿tan mal se había portado estos días atrás?
Al llegar al lugar asignado, y tras preparar todo lo necesario, Seraphim no dejaba de pensar en por qué todo estaba tan silencioso. Estaba extrañada de que de pronto no viera ningún curioso ni nada, así que se acercó a los gemelos rechonchos para intentar ir de buenas; aunque sin embargo su intención con esa excusa era librarse un poco de sus tareas.
— No veo a nadie por la zona, voy a dar una vuelta de reconocimiento cerca mientras preparáis las cosas necesarias para dar los alimentos y demás. Yo voy a informar sobre nuestra llegada. No os mováis de aquí. —Les pide a ambos con una voz dulce y tierna, intentando calar en ellos de manera agradable para que le hicieran caso; cosa que generalmente suele pasar con este tipo de personas, más si son hombres.
Enseguida Seras sale de la zona donde se han instalado con paso rápido, yendo hacia delante según el mapa para ver si puede ver movimiento de personas o algo.
Resumen
