14-06-2026, 06:43 PM
De todos los hombres que habían en esa cafetería en ese día del año, y le tenía que tocar el más… Simplón. Para Seraphim ese tipo de chicos eran los más fáciles, pero al mismo tiempo los más aburridos. No tenía nada interesante que sacar de alguien que lo único que quiere hacer es hablar con una chica porque “está sola”, sin embargo es lo más rápido para hacer aliados útiles a futuros. Parece que el destino le estaba regalando la situación idónea para intentar apaciguar las aguas con su mayordomo en la casa principal de su hogar. La pega es que Seraphim no estaba mucho de humor para tener que mantener su mentira y sonrisa. Aunque le salga natural el mentir, a veces le cuesta no poner mala cara o notarse con agitación por la presión que sentía ante lo que se le venía encima.
Seraphim levantó el labio molesta cuando el pelirrojo le dijo que no estaba ligando con ella, ofendida porque no fuera así. ¿Ah, quién se cree? ¿Acaso ella no es lo suficiente guapa como para que no se le acerque un chico a ligar? ¿Es eso lo que quería decir? La amabilidad del chico fue malinterpretada por ella, haciendo que Seraphim frunciera el ceño y le mirara de arriba hacia abajo con unos ojos entrecerrados tan ofendida y dolida que solo sacó un chasqueo de su lengua como sonido. “Menudo engreído”, fue lo que pensó.
— Ja, tu la de ligar con chicas no se te da bien, eh. No importa si estas ligando, eh, pero no digas que no cuando es que si. No me gustan los tipos mentirosos. —Ella sigue manipulando la situación para hacerle ver que si estaba haciendo lo que ella decía. Su curva en la boca demostraba esa valentía y seguridad que ella tiene, alzando su mentón.— Ara, ara, qué divertido eres, chico tuerto. ¿No crees que tener conocidos es mejor que estar solo? De eso van las alianzas y las treguas, ¿no? “Hoy por ti, y mañana por mi”. Cuando tengamos algún apuro, nos podemos buscar y ayudar en el cuartel, ¿Qué te parece? —Responde enseguida Seraphim a la última pregunta de ese chico para dejar claro qué pretendía con tener a alguien como él como aliado. Ella habla con sus manos, elegante y refinada, queriendo ganarse al chico con su lenguaje no verbal a parte de con esa voz encantadora.— ¿No te gustaría ser amigo de una próxima cantante famosa como yo, la gran Seraphim? Ah, venga, formalicemos nuestra alianza con un brindis.
Ella alzó la jarra de cerveza para que él también lo haga, y bebería después de chocar los cristales. Una manera más de acercamiento, una inteligente que solamente las personas con don de gente o que saben manipular les sale natural. ¿Y Seraphim de qué lado estaba?
— Ah, por cierto, me llamó la atención eso que dijiste que le prometiste a alguien unirte a la marina, ¿Puedo preguntar a quién y por qué? —Ahora es ella la cotilla y la que no puede evitar dejarse llevar por sus cuestiones para sacar información de las cosas, pues necesita saber cosas de su nuevo “amigo” para así saber por dónde podía tirar para manipularlo o para tener información a futuro de ser necesario.
Seraphim levantó el labio molesta cuando el pelirrojo le dijo que no estaba ligando con ella, ofendida porque no fuera así. ¿Ah, quién se cree? ¿Acaso ella no es lo suficiente guapa como para que no se le acerque un chico a ligar? ¿Es eso lo que quería decir? La amabilidad del chico fue malinterpretada por ella, haciendo que Seraphim frunciera el ceño y le mirara de arriba hacia abajo con unos ojos entrecerrados tan ofendida y dolida que solo sacó un chasqueo de su lengua como sonido. “Menudo engreído”, fue lo que pensó.
— Ja, tu la de ligar con chicas no se te da bien, eh. No importa si estas ligando, eh, pero no digas que no cuando es que si. No me gustan los tipos mentirosos. —Ella sigue manipulando la situación para hacerle ver que si estaba haciendo lo que ella decía. Su curva en la boca demostraba esa valentía y seguridad que ella tiene, alzando su mentón.— Ara, ara, qué divertido eres, chico tuerto. ¿No crees que tener conocidos es mejor que estar solo? De eso van las alianzas y las treguas, ¿no? “Hoy por ti, y mañana por mi”. Cuando tengamos algún apuro, nos podemos buscar y ayudar en el cuartel, ¿Qué te parece? —Responde enseguida Seraphim a la última pregunta de ese chico para dejar claro qué pretendía con tener a alguien como él como aliado. Ella habla con sus manos, elegante y refinada, queriendo ganarse al chico con su lenguaje no verbal a parte de con esa voz encantadora.— ¿No te gustaría ser amigo de una próxima cantante famosa como yo, la gran Seraphim? Ah, venga, formalicemos nuestra alianza con un brindis.
Ella alzó la jarra de cerveza para que él también lo haga, y bebería después de chocar los cristales. Una manera más de acercamiento, una inteligente que solamente las personas con don de gente o que saben manipular les sale natural. ¿Y Seraphim de qué lado estaba?
— Ah, por cierto, me llamó la atención eso que dijiste que le prometiste a alguien unirte a la marina, ¿Puedo preguntar a quién y por qué? —Ahora es ella la cotilla y la que no puede evitar dejarse llevar por sus cuestiones para sacar información de las cosas, pues necesita saber cosas de su nuevo “amigo” para así saber por dónde podía tirar para manipularlo o para tener información a futuro de ser necesario.
