Una llegada salvaje [Presente relativo]
#5
Desde el funeral de Moris, el ánimo en el barco de los revolucionarios había decaído bastante. Si bien es cierto que todavía permanecían las bromas y enfados que caracterizaban al grupo, los recientes acontecimientos y las continuas recaídas de Caoba dificultaban la vuelta a la normalidad. Aunque muchas de las personas allí presentes habían superado numerosos duelos, Enma había percibido que para Caoba no estaba siendo particularmente fácil. El pelirrojo sabía esto, pues era el que más tiempo pasaba con elle tratándole las cicatrices que habían quedado en lugar de la herida, ofreciendo también una especie de apoyo psicológico aunque no tuviese conocimientos o experiencia sobre ellos. El ánimo y personalidad de Enma tampoco era el mejor de todos para realizar esto, por lo que en numerosas ocasiones acudió a Nadja para que cumpliese este papel de soporte y animadora. Al fin y al cabo, eran las que mejor se conocían y más próximas eran la una a la otra. - Diría que estás completamente... recuperado... - Expresaba Enma, mientras le realizaba un cambio de vendas en la herida. - Quizá... es mejor que intentes... aprovechar el tiempo para despejarte... Estar siempre en la habitación... - Abrió los brazos, aludiendo al poco espacio que había. - No es la mejor opción... para un duelo... - Finalizó, con cierta timidez. El tiempo compartido con Caoba había sido ya demasiado como para perder los nervios iniciales, aunque todavía quedaban algunos restos que le impedían abordar su relación con más normalidad. Caoba parecía entender esto, por lo que su relación era mucho mejor que buena. Sin embargo, todavía no hablaba demasiado, así que guardó sus cosas y dejó que estuviese tranquile con su soledad y su duelo. Era lo mejor.
 
Pero estos días habían sido bastante exhaustos para él. Debido a que Khruner estaba algo ausente debido a diversos motivos que realmente el pelirrojo desconocía, Enma se había encargado de las heridas del grupo, especialmente de Caoba, de forma única y exclusiva. En sus ratos libres, en vez de descansar, intentaba aprender más y más sobre la medicina y los usos beneficiosos de determinadas plantas que iba encontrando en su odisea. De hecho, ahora mismo se dirigía hacia su barril especial para poder ojear los libros que había guardado. Sin embargo, antes de hacerlo, Panda lo abordó para hacerle una propuesta. Una propuesta que seguramente Enma no podría rechazar. Hablaba sobre cómo el pelirrojo era aparentemente intocable debido a su poder, a su relación con Kovashi, sobre el liderazgo de la tripulación... Demasiadas cosas para su cabeza. - A ver... - Cerró el libro y lo guardó en el barril. - No estoy interesado... en disputar ningún liderazgo... - Suspiró. - No puedo ni... liderar mi propia vida... - Volvió a suspirar. - Pero... Creo que coincido en que tengo... que hacerme más fuerte... por vosotros... - Levantó la mirada al cielo. Pensaba en Lillian. - Seguro que pronto... habrá gente que pueda... tocar mi cuerpo... - Era consciente de que había personas que podían hacerlo. El gyojin de los Cabos Gemelos había sido un ejemplo. - He estado pensando en alguna técnica... así que... ¿por qué... no? - Aceptó su propuesta, asintiendo con la cabeza. - Ayúdame... a ser más fuerte... - Sentenció. 
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RE: Una llegada salvaje [Presente relativo] - por Enma - 27-11-2023, 02:22 PM

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