¡Por supuesto, señor! — contesté con determinación mientras cumplía la instrucción de regresar a posición de reposo. Aunque intentaba mantener un semblante serio, no podía evitar que los halagos despertaran un sentimiento de orgullo en mi interior. Era la recompensa que tanto había anhelado, ya que no era habitual recibir una especie de reconocimiento directo de alguien de tan alto rango, por no decr que hasta ahora solo he recibido sermones. Así que me sentía más que emocionada...Mientras comentaba acerca de mi condición física y mi experiencia como marine, recorde algunas de las tareas que me habían hecho famosa en la base. En una ocasión, había perseguido a un grupo de niños que pretendían ser piratas y que llevaban días robando mercancías de los comerciantes durante sus juegos, provocando más problemas de los que cualquiera podría haber previsto…también había explorado en las alcantarillas de la ciudad para localizar a varios malhechores que se ocultaban entre la suciedad y la penumbra. No eran hazañas tan épicas, pero sin duda habían requerido de gran determinación…y una buena dosis de valentía.
Cuando mencionó que había una tarea crucial esperándome para el da de hoy, mi mente comenzó a divagar en varias direcciones, varios escenarios comenzaron a formularse en mi cabeza. Una asignación especial directamente del sargento debía implicar algo significativo, algo sumamente arriesgado. Quizás tendria que terminar una organización criminal que operaba en la isla o tal vez necesitaba un infiltrado en el campamento adversario o alguien que resguardara un envío de gran importancia, Hasta llegué a imaginar que podría liderar una misión militar junto a otros compañeros de combate, precisamente quienes venian a mi mente era Arceo y Jesse, ambos serian un buen equipo de apoyo, si, la emoción de mostrar mis habilidades hizo que mi corazón se acelerara como una pequeña estaba a punto de vivir la mejor etapa de su vida. Permanecí quieta esperando sus palabras, analizando cada gesto del hombre mientras esperaba la orden final.
Sin embargo toda aquella fantasía heroica que cruzaba y se trazaba en mi cabeza, se derrumbó en el instante en que escuché las palabras que salieron de su boca. Lo que realmente necesitaba era que cuidaran a su hija mientras, durante varios segundos me quedé completamente inmóvil, era incapaz de procesar lo que acababa de escuchar. Realmente mi mente quedó en blanco, Sentí cómo mis ojos se abrían lentamente mientras mi boca quedaba entreabierta por pura incredulidad, antes de poder contenerme por la sorpresa, las palabras escaparon por sí solas —¿Su... hija...?— pregunté sin pensar, aquello no tenía sentido. Había Marines mucho más adecuados para semejante tarea. Yo apenas podía tolerar a los niños durante más de unos pocos minutos.
Desafortunadamente mi hábito de expresar exactamente lo que pensaba me volvió a jugar una mala pasada, estuve a punto de seguir quejándome cuando de repente me di cuenta de que estaba cuestionando una orden directa de un superior, mi rostro palideció en ese instante, la mera idea me tensó los hombros haciéndome tragar saliva… así que recuperé mi compostura tan rápidamente como pude, volviendo a enderezar mi postura, llevé una mano a la frente y realicé un saludo militar impecable, como era debido —¡Disculpe, señor! ¡Olvidé lo que dije! ¡Cumpliré con la tarea asignada sin problemas! — exclame con firmeza aunque por dentro seguía pensando que esto era un verdadero castigo, ¿me vieron cara de niñera o que?, odiaba lidiar con niños…podía enfrentarme contra criminales, perseguir a ladrones o confrontar anarquistas, pero cuidar de niños era un desafío completamente diferente, debia ser delicada y paciente...dos cualidades que carecia de momento. No obstante, una orden es una orden y no tenía intención de contradecirla.
Después de salir del área de entrenamiento me dirigí de inmediato a los dormitorios, me sentia asquerosa por todo el sudor adherido a mi cuerpo, asi que no dude en ir luego a las duchas permitiendo que el agua se llevara el agotamiento y parte de la frustración que todavía cargaba sobre mis hombros, mientras pensaba en como debia tratar a la hija de un superior, deje salir un enorme suspiro pues sabia perfectamente que seria un dia pesado...un dia especial. Al terminar me sequé con tranquilidad y me vestí con ropa limpia, mi uniforme estaba impecable, sin mas tome mi sombrilla y algunos objetos mas que necesitaria para esta tarea, me sentia mucho más preparada para enfrentar cualquier eventualidad.
Finalmente deje el edificio de la marina y emprendí mi camino hacia la zona residencial de los altos mandos de la marina. Mientras caminaba sobre la vereda, observaba las instalaciones de la base intentando convencerme de que aquello también era una misión importante, despues de todo..era la hija de un sargento…¿no?, por otra parte temia por el temperamento de la infante, quizás la hija del sargento era una niña tranquila, un angelito del cielo,solo quizas me caeria bien la niña. Aunque, siendo sincera, mi experiencia me decía que los niños solían ser mucho más problemáticos que los criminales, solo recuerdo a los niños que tuve que colgar de un arbol en forma de castigo. Solté un largo suspiro mientras ajustaba el agarre sobre mi sombrilla, esta vez no podria aplicar la justicia como yo queria —Capturar ladrones, perseguir rufianes en alcantarillas y ahora convertirme en niñera... definitivamente la Marina sabe cómo sorprenderme— murmuré para mí misma antes de dirigirme finalmente hacia el páramo 4B, donde me esperaba aquella inesperada misión, al llegar tocaria la puerta de la casa, ¿Acaso la narradora estaba en contra de mi, quizas no tenia a quien pegarle una flecha?
.Cuando mencionó que había una tarea crucial esperándome para el da de hoy, mi mente comenzó a divagar en varias direcciones, varios escenarios comenzaron a formularse en mi cabeza. Una asignación especial directamente del sargento debía implicar algo significativo, algo sumamente arriesgado. Quizás tendria que terminar una organización criminal que operaba en la isla o tal vez necesitaba un infiltrado en el campamento adversario o alguien que resguardara un envío de gran importancia, Hasta llegué a imaginar que podría liderar una misión militar junto a otros compañeros de combate, precisamente quienes venian a mi mente era Arceo y Jesse, ambos serian un buen equipo de apoyo, si, la emoción de mostrar mis habilidades hizo que mi corazón se acelerara como una pequeña estaba a punto de vivir la mejor etapa de su vida. Permanecí quieta esperando sus palabras, analizando cada gesto del hombre mientras esperaba la orden final.
Sin embargo toda aquella fantasía heroica que cruzaba y se trazaba en mi cabeza, se derrumbó en el instante en que escuché las palabras que salieron de su boca. Lo que realmente necesitaba era que cuidaran a su hija mientras, durante varios segundos me quedé completamente inmóvil, era incapaz de procesar lo que acababa de escuchar. Realmente mi mente quedó en blanco, Sentí cómo mis ojos se abrían lentamente mientras mi boca quedaba entreabierta por pura incredulidad, antes de poder contenerme por la sorpresa, las palabras escaparon por sí solas —¿Su... hija...?— pregunté sin pensar, aquello no tenía sentido. Había Marines mucho más adecuados para semejante tarea. Yo apenas podía tolerar a los niños durante más de unos pocos minutos.
Desafortunadamente mi hábito de expresar exactamente lo que pensaba me volvió a jugar una mala pasada, estuve a punto de seguir quejándome cuando de repente me di cuenta de que estaba cuestionando una orden directa de un superior, mi rostro palideció en ese instante, la mera idea me tensó los hombros haciéndome tragar saliva… así que recuperé mi compostura tan rápidamente como pude, volviendo a enderezar mi postura, llevé una mano a la frente y realicé un saludo militar impecable, como era debido —¡Disculpe, señor! ¡Olvidé lo que dije! ¡Cumpliré con la tarea asignada sin problemas! — exclame con firmeza aunque por dentro seguía pensando que esto era un verdadero castigo, ¿me vieron cara de niñera o que?, odiaba lidiar con niños…podía enfrentarme contra criminales, perseguir a ladrones o confrontar anarquistas, pero cuidar de niños era un desafío completamente diferente, debia ser delicada y paciente...dos cualidades que carecia de momento. No obstante, una orden es una orden y no tenía intención de contradecirla.
Después de salir del área de entrenamiento me dirigí de inmediato a los dormitorios, me sentia asquerosa por todo el sudor adherido a mi cuerpo, asi que no dude en ir luego a las duchas permitiendo que el agua se llevara el agotamiento y parte de la frustración que todavía cargaba sobre mis hombros, mientras pensaba en como debia tratar a la hija de un superior, deje salir un enorme suspiro pues sabia perfectamente que seria un dia pesado...un dia especial. Al terminar me sequé con tranquilidad y me vestí con ropa limpia, mi uniforme estaba impecable, sin mas tome mi sombrilla y algunos objetos mas que necesitaria para esta tarea, me sentia mucho más preparada para enfrentar cualquier eventualidad.
Finalmente deje el edificio de la marina y emprendí mi camino hacia la zona residencial de los altos mandos de la marina. Mientras caminaba sobre la vereda, observaba las instalaciones de la base intentando convencerme de que aquello también era una misión importante, despues de todo..era la hija de un sargento…¿no?, por otra parte temia por el temperamento de la infante, quizás la hija del sargento era una niña tranquila, un angelito del cielo,solo quizas me caeria bien la niña. Aunque, siendo sincera, mi experiencia me decía que los niños solían ser mucho más problemáticos que los criminales, solo recuerdo a los niños que tuve que colgar de un arbol en forma de castigo. Solté un largo suspiro mientras ajustaba el agarre sobre mi sombrilla, esta vez no podria aplicar la justicia como yo queria —Capturar ladrones, perseguir rufianes en alcantarillas y ahora convertirme en niñera... definitivamente la Marina sabe cómo sorprenderme— murmuré para mí misma antes de dirigirme finalmente hacia el páramo 4B, donde me esperaba aquella inesperada misión, al llegar tocaria la puerta de la casa, ¿Acaso la narradora estaba en contra de mi, quizas no tenia a quien pegarle una flecha?
Resumen

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