15-06-2026, 03:26 PM
El sádico y cruel médico sobreestimó sus capacidades y, por encima de todo, subestimó las consecuencias de amenazar a la persona más importante para una pirata a la cual no le tiembla la mano a la hora de aniquilar a sus enemigos, y menos duda cuando dichos enemigos amenazan a su hermana. El sujeto pese a saber que está condenado, que no tiene oportunidad de vencer, es incapaz de dejar su ego de lado mientras sigue desafiando a la peliverde, tanto verbalmente como con un ataque completamente inútil que impacta en ella, pero no tiene fuerza suficiente para hacerle daño, al menos no el suficiente para detenerla. El hombre podría haber entregado a los demás científicos, haber tirado el arma y tratado de huir, cualquier cosa podría tener mejor posibilidad de escapar y seguir vivo más que intentar dañar a la pirata, sin embargo, sus impulsos le forzaron a ignorar la decisión sensata y racional para actuar por ego y furia. Tras recibir el golpe, la peliverde se lanza a por el hombre, con un potente salto por encima suyo antes de rebanarle el hombro con un potente y feroz espadazo que provoca que la sangre brote con aun más fuerza y violencia que antes, perdiendo por completo las fuerzas y cayendo inconsciente en el lugar, tirado como un don nadie sin valor. Lejos de dejarlo ahí, la reptil deja las armas en el suelo y toma la cabeza del hombre con sus dos manos para, a continuación y sin rastro alguno de duda o remordimiento, aplastarle la cabeza con tal fuerza y violencia que no solo parte su máscara en varios pedazos, también destroza su cráneo haciendo que su cerebro se haga mil pedazos y se esparza por el entorno.
Tras eso Maki deja el cuerpo tirado, sin mostrar interés alguno en el resultado o en el hecho de que partes de su cerebro siguen pegados en sus manos, ahora solo quiere alcanzar a su hermana y ayudarla contra los guardias mencionados por Zarandoga, unos guardias poco comunes aunque más que guardias son bestias guardianas, unos experimentos de alguno de los locos del lugar y el motivo de la existencia del lugar. Mientras Maki corre por los pasillos sin descanso alguno, escuchando su corazón latir con fuerza en su oído y el eco de sus pasos acompasados con su respiración en la sala de abajo otra historia se cuenta, una historia que perduraría por años en el futuro a manos de aquellos cuyas vidas están en manos de dos piratas.
Nada más llegar al lugar, la sirena ve un escenario horrendo y cruel, un escenario que parece traerle viejos recuerdos enterrados en su memoria, los niños se callan nada más verla, decenas de ellos que hasta el momento gritaban pidiendo ayuda, deseando que alguien los rescaten, ahora miran a Maria tratando de saber qué papel tiene ella en su vida de dolor, si va a ser otra de las personas que los ve como simples sujetos de experimento, si va a torturarles o inyectarles de todo o si van a acabar convirtiéndose en más bestias como las que se hallan guardando las celdas, siendo dos criaturas enormes, carentes de voluntad propia, solo son bestias bajo el control de los dueños del laboratorio con instrucciones claras, atacar a cualquiera que no perteneciera al laboratorio y a cualquier niño que saliera sin permiso de las celdas. La joven pelirosa trata de calmar a los niños, les dice que todo saldrá bien mientras camina hacia las bestias, quienes empiezan a lanzarse a por la joven antes de perderla de vista y acabar la primera estampada contra una pared, la mandíbula destrozada, siguiendo la otra vomitando tras el primer golpe antes de que su cabeza acabara destrozada y el suelo se inundara de una sangre verdosa.
Mientras las criaturas sangran la joven abre las celdas una a una con las llaves y los niños se lanzan a por ella, como los niños de un orfanato al ver a su cuidador preferido, abrazándola y rodeándola mientras algunos lloran, otros sollozan y algunos empiezan a gritar -Viva la hermosa luchadora, salvadora de los niños.- Una y otra vez sin descanso, pues para ellos es la más bella mujer y su salvadora. La joven sostiene al más pequeño de todos, el cual no puede moverse por la enorme mezcla de emociones entre miedo, alivio y esperanza, pero los demás la miran como si fuera una enviada del cielo, destinada a salvarles. Cuando mencionas lo de llevarlos con sus padres, dos niños se adelantan siendo claramente los mayores y el chico dice
-¿De verdad podréis sacarnos de aquí? Ya vinieron otros a salvarnos pero todos morían, pero si dices que tu Unnie puede sacarnos entonces confiaremos en ti, la mayoría se paraliza al ver a esos seres que derrotaste fácilmente.-
Es en ese momento que Maki entra y ve la escena, primero ve a la bestia al fondo, mandíbula completamente destrozada y sangrando sin parar, casi en la puerta está la segunda criatura, la cual donde iría la cabeza solo hay un amasijo de masas que no tienen forma y separada de ambos cadáveres, Maria completamente rodeada de niños como una amorosa hermana mayor tranquilizando a sus hermanitos. La niña mayor mira a Maria y luego ve a Maki y dice
-Hermana rosada, la tal Unni que mencionas ¿no será una chica con aspecto duro, pelo rosa parecido al tuyo y escamas? Parece bastante fuerte como nuestro ángel pelirosa.-
Su mirada no muestra miedo ni terror, solo curiosidad fijándose en el aspecto de la pirata que se mantiene lista para pelear. Mientras ellas están con los niños las alarmas se detienen, los demás científicos parecen ignorar lo que sucedió fuera.
Tras eso Maki deja el cuerpo tirado, sin mostrar interés alguno en el resultado o en el hecho de que partes de su cerebro siguen pegados en sus manos, ahora solo quiere alcanzar a su hermana y ayudarla contra los guardias mencionados por Zarandoga, unos guardias poco comunes aunque más que guardias son bestias guardianas, unos experimentos de alguno de los locos del lugar y el motivo de la existencia del lugar. Mientras Maki corre por los pasillos sin descanso alguno, escuchando su corazón latir con fuerza en su oído y el eco de sus pasos acompasados con su respiración en la sala de abajo otra historia se cuenta, una historia que perduraría por años en el futuro a manos de aquellos cuyas vidas están en manos de dos piratas.
Nada más llegar al lugar, la sirena ve un escenario horrendo y cruel, un escenario que parece traerle viejos recuerdos enterrados en su memoria, los niños se callan nada más verla, decenas de ellos que hasta el momento gritaban pidiendo ayuda, deseando que alguien los rescaten, ahora miran a Maria tratando de saber qué papel tiene ella en su vida de dolor, si va a ser otra de las personas que los ve como simples sujetos de experimento, si va a torturarles o inyectarles de todo o si van a acabar convirtiéndose en más bestias como las que se hallan guardando las celdas, siendo dos criaturas enormes, carentes de voluntad propia, solo son bestias bajo el control de los dueños del laboratorio con instrucciones claras, atacar a cualquiera que no perteneciera al laboratorio y a cualquier niño que saliera sin permiso de las celdas. La joven pelirosa trata de calmar a los niños, les dice que todo saldrá bien mientras camina hacia las bestias, quienes empiezan a lanzarse a por la joven antes de perderla de vista y acabar la primera estampada contra una pared, la mandíbula destrozada, siguiendo la otra vomitando tras el primer golpe antes de que su cabeza acabara destrozada y el suelo se inundara de una sangre verdosa.
Mientras las criaturas sangran la joven abre las celdas una a una con las llaves y los niños se lanzan a por ella, como los niños de un orfanato al ver a su cuidador preferido, abrazándola y rodeándola mientras algunos lloran, otros sollozan y algunos empiezan a gritar -Viva la hermosa luchadora, salvadora de los niños.- Una y otra vez sin descanso, pues para ellos es la más bella mujer y su salvadora. La joven sostiene al más pequeño de todos, el cual no puede moverse por la enorme mezcla de emociones entre miedo, alivio y esperanza, pero los demás la miran como si fuera una enviada del cielo, destinada a salvarles. Cuando mencionas lo de llevarlos con sus padres, dos niños se adelantan siendo claramente los mayores y el chico dice
-¿De verdad podréis sacarnos de aquí? Ya vinieron otros a salvarnos pero todos morían, pero si dices que tu Unnie puede sacarnos entonces confiaremos en ti, la mayoría se paraliza al ver a esos seres que derrotaste fácilmente.-
Es en ese momento que Maki entra y ve la escena, primero ve a la bestia al fondo, mandíbula completamente destrozada y sangrando sin parar, casi en la puerta está la segunda criatura, la cual donde iría la cabeza solo hay un amasijo de masas que no tienen forma y separada de ambos cadáveres, Maria completamente rodeada de niños como una amorosa hermana mayor tranquilizando a sus hermanitos. La niña mayor mira a Maria y luego ve a Maki y dice
-Hermana rosada, la tal Unni que mencionas ¿no será una chica con aspecto duro, pelo rosa parecido al tuyo y escamas? Parece bastante fuerte como nuestro ángel pelirosa.-
Su mirada no muestra miedo ni terror, solo curiosidad fijándose en el aspecto de la pirata que se mantiene lista para pelear. Mientras ellas están con los niños las alarmas se detienen, los demás científicos parecen ignorar lo que sucedió fuera.
El carcaj del desastre

